Diario del Cesar
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Farid recibió acordeón del presidente Duque y le prometió ser rey vallenato

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Valledupar y toda la provincia son terrenos abonados para el talento artístico, especialmente en lo inherente al vallenato en cualquiera de sus expresiones: compositores, e intérpretes de cualquier instrumento, por eso es común ver prospectos en diferentes localidades.

En la intención de lograr los objetivos hay algunos con más suerte que otros, es una especie de supervivencia que, como cualquier cadena, triunfan los que resisten los embates de las vicisitudes.

Dentro de esas personas con ángel, se puede citar el caso de Farid Leonardo Ariza, un chico que burló toda la seguridad presidencial del mandatario de los colombianos en una de las tantas ocasiones en que ha llegado a Valledupar, Iván Duque Márquez, su objetivo era para que el gobernante le regalara un acordeón.

Unos meses después, la promesa no fue olvidada por Duque Márquez, un ejecutivo con una marcada inclinación por el vallenato, quien hizo anotar en su agenda tal compromiso, y cómo si se tratara de uno de los puntos vitales de su programa de gobierno, mandó a fabricar el instrumento en una empresa dedicada a estos menesteres en Valledupar: ‘Acordeones Mileto’, que será uno de los soportes de la llamada Economía Naranja, que tanto promueve el ejecutivo.

En su reciente aparición en la ciudad el pasado fin de semana, con motivo del Taller Construyendo País, uno de los renglones del protocolo inmiscuía el nombre de Farid Leonardo, quien fue contactado para que lo llevaran al lugar donde se desarrollaría el evento.

Una vez que  se había evacuado gran parte del programa, en horas de la tarde, el presidente en una demostración de seriedad y de compromiso con el folclor, le cumplió al menor afortunado, a quien hizo subir al escenario para que recibiera ese anhelado regalo que le había pedido, la alegría fue instantánea y el marfil de sus dientes se confundieron con el teclado de su ansiado acordeón.

Pero ese detalle tenía que hacerse bajo un compromiso y solo el público podía ser testigo: la meta es que Farid Leonardo, tiene que ser rey vallenato, pero él, prometió más. Llegar a ser rey de reyes, pero, como aún no conoce los secretos del instrumento, antes de bajar de la tarima pidió la oportunidad de que le dejaran cantar una canción, y lo hizo para certificar que quería aprender, para hacer respetar el vallenato autentico, por eso cantó ‘El Sombrero de Alejo’ como un llamado al rescate de la autenticidad.

En medio de los aplausos el empeñado rey vallenato se marchó con la convicción de que no defraudará al presidente ni a ese público que fue testigo de su promesa, y que ojalá pronto su frente se la depositaría de las coronas de reyes que comenzará por las categorías menores y más adelante ser el flamante rey vallenato; además a su mamá que fue cómplice para traerlo y conocer al presidente.