Diario del Cesar
Defiende la región

No hay liderazgo, ni entendimiento, algo está fallando

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No pudo lograr ayer el Presidente de la República Iván Duque Márquez, un acuerdo con los partidos políticos con el que se pudiera avanzar frente a la crisis institucional que atraviesa el país. Y la verdad es que no se observa liderazgo ni asomo de entendimiento, lo cual entonces nos indica que algo grave está fallando.

Hoy tenemos un Gobierno al que francamente no le vemos ningún norte.

Por una parte, desde el Congreso se confundió la alta política con la gritería, la altanería y la falta de respeto a la decencia y las buenas costumbres. Allí no tiene espacio el Gobierno para concertar y lograr acuerdos con los cuales se pueda tener una agenda seria, que corresponda a los verdaderos intereses del país.

Lo ocurrido en el día de ayer donde las fuerzas políticas como el Liberalismo, Cambio Radical, el Partido de la U y otros sectores independientes hicieron caso omiso a las propuestas y ´cantos de sirena´ del Presidente, es un síntoma muy grave que podría conducirnos a algo peor.

Es cierto que el nuevo modelo que ha querido sacar adelante el Presidente Duque de cero clientelismo que en el pasado corrompió en sumo grado al país y que es el germen que ha derruido la confianza ciudadana en la política, en la justicia, en la contratación pública, en el sistema de planeación,  hasta llegar al grado de desinstitucionalización que se trasluce en cuanta actividad estatal y que también rebrota en la órbita privada, como es evidente de tantos escándalos todavía vigentes; resulta sano, pero cuando se tenga las verdaderas reformas a la mano y de las cuales se carecen.

La posibilidad planteada por el Presidente Duque de lograr un acuerdo político con el único propósito de reinstitucionalizar la nación, sin la compra de congresistas,  pudo concretarse con mayor antelación a la misma posesión del Primer Mandatario, si se hubiera accedido a la petición de hacer un Pacto por Colombia. Pero provino del mismo gobierno los mísiles de desconfianza con los cuales se destrozó la credibilidad en el susodicho acuerdo, cuando se observa que a las mieles del poder solo acceden quienes conforman el íntimo apoyo del Presidente con un claro origen político en detrimento de los demás contrincantes, es decir, favorecimiento solo para los del Centro Democrático en el afán de constituir un nuevo mapa político regional en todo el país. En ese sentido se actuó con torpeza y hoy estamos viendo los resultados.

Pero en vez de tomar la propuesta en toda su magnitud preponderó la idea de que era una oportunidad de oro para forzar la apertura de la ventana burocrática. Pero no se trata, como ya insinúan ciertos sectores, de precipitar una crisis ministerial para supuestamente adquirir el Ejecutivo mayor representación política y darle un presunto “oxígeno” a la gobernabilidad.

Creemos que el país merece más que un acuerdo, la sensatez y grandeza de sus dirigentes, sin cálculos políticos de ninguna naturaleza, y desde luego del empeño y la palabra del Jefe del Estado de no inclinar la balanza ni siquiera en favor de su propio partido.

Muchos son los males que aquejan hoy al país para que le sumemos otro más, el de la guerra política que graves consecuencias nos ha dejado en el pasado.