Diario del Cesar
Defiende la región

Todos los caminos conducen a una Constituyente

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Quiérase o no, la crisis institucional que desde hace rato vive el país conduce a una Asamblea Nacional Constituyente. Muchos colombianos no nos explicamos el porqué de ese temor reverencial hacia ese mecanismo alternativo para allanar los caminos que nos permitan adoptar las profundas reformas que necesita el país, y las cuales no dan esperan.

El lío producido por la decisión de una sala de la Justicia Especial de Paz sobre el caso de alias Jesús Santrich y la renuncia del Fiscal General es la última de esas circunstancias, están siendo tomadas como base o pretexto para invocar la Constituyente y están equivocados quienes así piensan. Se les olvida que los colombianos claman a gritos una reforma política, otra a la justicia, una más en el tema pensional, para la educación y los órganos de control.

El Congreso de la República ha demostrado que prefiere hundir las iniciativas que se le han planteado como la reforma política, que autoreformarse. Las altas cortes han preferido hundir por enésima vez una reforma que no toque sus intereses electorales y politiqueros para que todo siga igual, arropados bajo el manto de la impunidad y así sucesivamente para que todos quedemos contentos y seamos felices. Ello desde luego es un comportamiento hipócrita que soslaya los más altos intereses de la Patria.

De otra parte, y pese a la última reforma tributaria, no está claro el futuro de las finanzas públicas y salvo por el petróleo la economía muestra una desaceleración que aunque leve está afectando temas tan esenciales para el país como la generación de empleo o la demanda que trajo la llegada de dos millones de venezolanos que huyen de la ruina de su país y necesitan trabajo y protección. Y en el fondo está la inquietud causada por un centralismo asfixiante que no permite atender los problemas de toda la Nación. Aunque no pretende desconocer los enormes progresos que Colombia puede mostrar, la enumeración anterior sirve para describir la situación que atraviesan muchos de los asuntos que deberían tener respuestas. Y frente a ellos, la política está fraccionada y polarizada, poniendo en duda la posibilidad de construir los consensos necesarios para superar esos desafíos.

Por ello es tiempo de pedir la reflexión para responder al momento que atraviesan nuestras instituciones. De apelar a la grandeza para interpretar el sentimiento nacional y encontrar las salidas que reclaman los colombianos, sin renunciar a las diferencias que caracterizan la política. Y el camino apropiado es la Constituyente

Antes que de los formalismos y la retórica, las instituciones viven del respaldo de la sociedad que se logra cuando se le dan respuestas a sus necesidades. Para eso es la democracia. A los procesos no se les debe tener miedo

El presidente Iván Duque tiene la voluntad y, por cierto, la legitimidad para iniciar la búsqueda de esos acuerdos políticos. Debe activar una nueva batería de iniciativas con acuerdos en el Congreso sin traicionar su compromiso de no intercambiar gabelas indebidas con los congresistas. El Presidente hará una ronda de contactos con líderes de los partidos y lo que el país espera es altura de miras de ellos y un paquete de medidas que apunten de verdad al bien común. Y ojalá se cerciore de que ciertamente el camino de la Constituyente no solo es válido, sino el adecuado para las circunstancias que vive Colombia.