Diario del Cesar
Defiende la región

¿Cuándo sera ese cuándo?

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Si queremos ser una ciudad que valga para ser tenida en cuenta regional, nacional e internacionalmente, como debiera ser y a lo que no podemos renunciar, tenemos que imponérnosla con un orden social robusto y adentrada en las mejores percepciones, debidamente planeada, prospectada, soportada en estrategias que permitan integrales desarrollos del inmediato al largo plazo. Asomarnos y ser actuantes tras mejores como sólidos avances. Hacerla idéntica a sus percepciones todas de futuro y en lo necesario, mediante las cuales imponernos una gran cultura con sus más esenciales ejes, arraigados en una base profunda, ilimitada, ávida de máximas expresiones políticas, democráticas, socioeconómica, ambientales, socioculturales, familiares, ciudadanas y comunitarias.

Tales percepciones que son elementos con que se constituyen los discursos sobre la ciudad, también son los indicadores claros de la conformación de códigos comunes, es decir, que son el requisito esencial para la constitución de formalidades, de interacciones, transacciones y competencias, en vía a imponerse derroteros mejores, gran adaptación y aceptación. Es ir de la familia al conjunto ciudadano, de la cultura familiar a la cultura urbana, de lo general a la máxima extensión de códigos comunes y sentido de pertenencia como síntesis de sus aspiraciones y la mejor solución posible a las diferencias en pos de superiores potenciaciones.

Igual tenemos que convenir en la necesidad de luchar por una potestad absolutamente plena de lo que queremos y sea aceptada mayoritariamente, en lo que inmerso esté la capacidad de hacer cambiar y transformar positivamente lo pretendido en función de cultura de ciudad originadas en su seno, para aupar superiores formas de relación, conformación grupal y la estrategia de dominio y control sobre la ciudad, en lo que mejor definen dichos vocablos.

Así las cosas, debemos imponernos en tal itinerario la recuperación en algunos casos y la construcción en otros de escenarios vitales para dar cumplimiento a ese impulso de ciudad que pretendemos, emular los desarrollos paralelos que se vienen sucediendo cercanos y lejanos de nuestras fronteras, ponernos a tono con obras de gran calado y significación que por sí mismas impulsan en manera considerable el turismo a todo nivel, como por ejemplo aprovechar el río Manzanares y su entorno, para hacer de ello grandes atractivos que integren navegación fluvial pública, senderos ecológicos, estaderos, sitios recreativos, se ponga en marcha el anunciado proyecto de nuestro  alcalde respecto del teleférico, visibilizar más nuestras riquezas, esencialidades y acervos históricos, culturales, educativos, deportivos, arqueológicos, antropológicos, arquitectónicos, museos  y demás otros, en la verdad que debidamente articuladas nos posicionarán para regocijo de propios y visitantes.

Se impone hacernos importantes como unidad territorial, distinguir los contenidos determinantes de los coyunturales y pasajeros, conformar procesos a todo nivel, dejar de lado aquello que no muestra ni demuestra un interés definido para la comunidad, expresa utilidad práctica, ni contribuye a hacer conciencia explícita de ciudad. Requerimos como Distrito de análisis serios, ciertos y útiles que nos lleven a interpretar e interpretarnos en la percepción de los fenómenos que concitan la voluntad popular, lo que vale decir circunscribirse a potenciarnos como ciudad de pensamiento en grande, que no superficial, crear interacciones e interactuaciones, ir tras la consolidación de los intereses superiores y mayormente sentidos de la comunidad. Es generar, crear creando, decidirnos, gestionar, administrar, gerenciar, ejecutar, tomar la ciudad según ambiciosas perspectivas, trabajar con ahínco posicionarnos real y verdaderamente como la gran ciudad que desde hace tiempos hemos debido ser según las más de las interpretaciones en todos los sentidos de lo que una ciudad significa, traduce, importa, representa y comporta.

Tenemos igualmente que borrar de una vez por todas el juego de las opacidades, ser más nosotros, mostrar resultados suficientes, ubicar en las vanguardias mejores, apartar todo asomo de medianía, pensar en grande, tener grandeza, proyectarnos objetivamente con definidos propósitos de gran ciudad, expresarnos como una unidad en convivencia plena y con trascendental entidad del corto al largo plazo en la que inmersos estén todos los fenómenos a ser solucionados desde una planeación que nos determine económica, política, social, ambiental, turística y culturalmente.

*Jurista.