A pesar de estar en el mes de mayo, en la Casa de la Cultura de Valledupar se exhiben una serie de piezas que corresponden a la exposición denominada ‘Abril, el aroma de las musas’ del artista plástico, pintor, escultor y acuarelista, Joner Rojano.
Pero se llama así por toda la fuerza inspiradora que tiene abril, un mes que relacionamos con las notas de los acordeones y el poder original de la naturaleza que hace brotar de la tierra olores y colores que conquistan la imaginación.
La muestra se puede apreciar en la sala principal de la Casa de la Cultura Municipal hasta el próximo 22 de mayo. Los amantes del arte tendrán la oportunidad de observar la inspiración del artista, basada en técnicas variadas como oleos sobre tela, acrílicas sobre madera, retablo, óleo sobre porcelana, lienzo y papel guarro.
Rojano estampa en su creación, paisajes vivos llenos de color, entrelazados con los sentimientos de su espíritu vital, inquieto, espontáneo y expresivo. Manifiesta el pintor que, luego de una rigurosa investigación de formas y espacios, intervino diferentes objetos con líneas y trazos resaltando pinceladas en tonos puros con contornos precisos y otros con toques delicados y algunos sutiles.
El artista aseguró que los seguidores de su trabajo encontrarán una de las exposiciones más completas de su historia en la que en cada cuadro revela una etapa de su vida en este, su catálogo artístico.
Respecto a sus trazos, Joner Rojano dijo: “Me inspiré cuando venía de Bogotá, hace muchos años, de repente empecé a pintar las musas de Novalito, era aproximadamente 26 de marzo y noté que los árboles habían cambiado su ropaje, estaban florecidos de amarillo”.
Con ello el pintor hace referencia al cíclico florecer de los cañaguates y puyes, dos árboles nativos que en esa temporada engalanan el paisaje vallenato dándole un toque mágico a la topografía vallenata que resplandece con ese amarillo, el que en gran parte los traslada a los 26 cuadros de su galería.
Joner alimentó sus primeras inclinaciones por la pintura, divisando las extensas sabanas de su pueblo Aguas Blancas en donde le asaltó el gusanillo del arte, el que ha venido perfeccionando a tal punto que, exposiciones como estas, las realiza ya en escenarios internacionales.
Este gestor cultural, dice deleitarse a plenitud con atmósferas coloridas con trazos y formas sugerentes, evocando un espíritu vital que invita al deleite en lugares mágicos sin tiempo, llenos de luminosidad y encanto que le permite vivir en su propio mundo de abstracciones llenas de significado, con un atractivo balance cromático y plástico, que resulta un regocijo para los sentidos.