Diario del Cesar
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“Tengo 16 años de tener problemas de azúcar, pero eso no me ataja”

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A sus 59 años, y tres intentos por ganar el concurso de la Casa Festivalera del Festival de la Leyenda Vallenata, Aideth Mendoza Guerra, nativa de Valledupar, no esconde sus emociones al momento de celebrar su triunfo. 

Desde su residencia hasta su estilo para vestir, reflejan que Aideth tiene la vena artística, esa que por años, ha explotado en eventos culturales, y donde ha sobresalido por su autenticidad.

“Este ha sido mi tercer año consecutivo de estar participando en el concurso Casa Festivalera, en las dos primeras ocasiones quedé de segundo lugar, sin embargo, desde que comienzo voy con la idea de ganar, de ser la primera, pero no deja de haber dificultades”, sostiene Mendoza Guerra.

Señaló que, “yo hice el puente colgante, la Sirena de dos metros, y el río Guatapurí, pero este año innové e hice a una viejita y dos niñas, una pilando y la otra está planchando”.

La exhibición de Aideth consistió en muestras artísticas que reflejaban los tiempos de antaño. “Precisamente, mi trabajo se llamó ‘La casa festivalera de antaño’, porque era como se vivía en lo antiguo”, dijo.

Para trabajar en esta exhibición artística, la ganadora de la versión 52 del Festival Vallenato, tardó cuatro meses en crear su trabajo.

“Yo empecé desde noviembre porque voy maquinando lo que hay que hacer, pero de lleno inicié en enero; no me sirven las manos de los callos porque todo lo hice yo, desde el martillo hasta la mesa, decoré el palo de mango, como palo de cañahuate porque es lo primordial que pide la Fundación, que tengamos la caja, guacharaca, acordeón y el palo de cañahuate”, agregó.

Este premio para Aideth, representa la compensación de una vida dedicada a la creatividad, y lo más importante para ella, pude solventar la compra de sus medicamentos para la diabetes.

“Tengo 16 años de tener problema de azúcar, pero eso no me ataja, porque yo decoro para la época de carnaval, ‘Halloween’, pero en el Festival la tiro toda”, añadió.

Sostuvo que, “tengo tantas necesidades, tantas… hay un medicamento que mi EPS no me la suministra, y me toca a mí comprarla, mis hijos sin trabajo, pero eso no me achicopala, siempre voy para adelante con amor”.

Finalmente, de una mirada retrospectiva, acotó que, “yo nací para ser lo que soy, hago muchas cosas, cuando tenía 8 años, estudié en la Concentración San Joaquín y en cada actividad participaba, y aquí estoy con 59 años, y con la mente activa pensando en un nuevo proyecto, por eso, le doy gracias a Dios por haberme hecho como soy, a veces tengo necesidades, como toda persona, pero no me quejo, todo lo contrario, sonrió más”.