Diario del Cesar
Defiende la región

Falta poco para que caiga el dictador

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Los acontecimientos que vienen ocurriendo en el vecino país de Venezuela no tienen vuelta atrás. Lo que ha venido haciendo Juan Guaidó no sólo ya tiene a la mayoría del pueblo venezolano a su lado, sino también a la comunidad internacional.

La llamada Operación Libertad arrojará sus plenos resultados mas temprano que tarde por cuanto muchos se están sumando a ese gran esfuerzo por derrotar a la tiranía que encabeza Nicolás Maduro, y cuyo respaldo está en el poder de las armas y la intimidación de la violencia paramilitar contra el pueblo venezolano.

La liberación de Leopoldo López, el líder de Voluntad Popular que ha padecido toda clase de vejámenes a manos de la dictadura, es el mejor ejemplo de que elrégimen está siendo golpeado sin capacidad de reacción

A la oposición no le queda sino la movilización popular que a falta de canales democráticos expresa la rebeldía del bravo pueblo contra sus opresores, quienes han postrado a su nación a niveles insospechados.

A pesar de los bloqueos a las comunicaciones, se ha podido saber que esa manifestación ha ido tomando grandes dimensiones en Caracas y en numerosas regiones de Venezuela. Y crecen también las confrontaciones entre los partidarios de la libertad y quienes, encabezados por las milicias paramilitares del régimen, tratan de nuevo de silenciar el clamor contra el totalitarismo, la inmoralidad y la corrupción que acabó con la democracia en la patria de Simón Bolívar.

Es el esfuerzo que debe hacer un pueblo agobiado por el atropello en nombre de un falso socialismo que abusa de las palabras paz y democracia paraterminar con cualquier vestigio de libertad. Es el intento por lograr que la inmensa mayoría de esos militares que no forman parte del cada vez más estrecho círculo del chavismo y de los generales adeptos al régimen, y que también padecen el hambre, las carencias y la ignominia que usan para someter a su nación, se unan a las mayorías.

A ellos también está dirigido el llamado del presidente Guaidó. Sabe que en esta lucha desigual, del David que sale a la calle para reclamar sus derechos más elementales contra el Goliat armado hasta los dientes y dispuesto a matar, la presencia de esos militares disidentes es fundamental. Que la lucha por desalojar a los usurpadores y tiranos que manejan desde Cuba apenas se inicia y será larga, compleja y no exenta de peligros sangrientos.

La comunidad de países democráticos y libres ha ratificado su solidaridad con el esfuerzo que simboliza el presidente Guaidó y tiene tras de sí a millones de venezolanos reclamando que les devuelvan su país. Un país secuestrado por la corrupción, la inmoralidad y las más refinadas técnicas de amedrentamiento y tortura contra cualquiera que se atreva a oponerse.

Es la manera de permitir que regresen a su patria los cuatro millones de venezolanos que fueron expulsados por el imperio del mal de Maduro y sus fuerzas armadas y paramilitares, quienes hoy padecen el exilio. Ojalá, ese esfuerzo libertario y justo rinda los frutos que espera: ver a Venezuela libre de las cadenas de la opresión y de la corrupción, y dispuesta a la reconstrucción que hoy le niegan los tiranos.