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El colombiano Valentín Rodríguez, tercero del mundo en kitesurfing

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El colombiano Valentín Rodríguez se quedó esta semana con el tercer lugar de la Copa Mundo de Kitesurfing en la modalidad de Freestyle, categoría mayores, que se cumplió en Leucate, Francia, con la presencia de los 34 mejores exponentes de esta disciplina en el planeta y confirmó que en Colombia hay talento para todo tipo de deporte.

En efecto, en Colombia hay talento deportivo para todas las disciplinas. Desde hace poco más de seis años surgió en el Lago Calima, del Valle del Cauca, un niño prodigio para el kitesurf, una nueva alternativa deportiva del surf, que combina la tabla con una cometa de tamaño cercano al de un paracaídas, para hacer maniobras de todo tipo, con el viento y el agua como principales aliados.

Se trata de Valentín Rodríguez Lora, quien con 16 años de edad y con seis de experiencia en el kitesurf, ya es el tercero mejor del mundo en la modalidad de freestyle, porque en la temporada 2018 sumó 1730 puntos y ubicó la bandera colombiana entre los mejores del planeta. Es un talento que nació para este deporte y esta semana ya lo empezó a ratificar en la temporada 2019.

Cuando Valentín tenía 9 años de edad, tiempo en el que la mayoría de los niños sólo quieren jugar fútbol, tal vez tenis o simplemente pasar el rato con los amigos o en los videojuegos, él se le acercó a sus padres y, decidido, como si ya fuera mayor de edad, les dijo: “Mamá, papá, quiero ser campeón mundial de kitesurf”.

Y es que Valentín siempre mostró capacidad para un deporte así, porque muchas veces a sus padres, Jaime y María Paula, los llamaron del colegio para dar ‘quejas’ del niño, porque era muy inquieto, porque le gustaba saltar, porque siempre quería estar brincando, tenía una chispa diferente a los demás.

Pero esa chispa no era sinónimo de despreocupación por las cosas, no era simplemente deseo de llamar la atención, no, era algo distinto que había en Valentín, era un talento innato, era una sensación interior que no le permitía sentirse cómodo en un salón, encerrado, él quería libertad, quería sentir el viento.

Fue así como conoció el kitesurf, en el Lago Calima, el lugar preferido de Valentín, porque a la sensación de libertad del viento, le agregaba el agua, la combinación perfecta que da el kitesurf, el deporte en el que encontró la vida, en el que entendió que había nacido con un propósito y ese era el de volar, el de hacer maniobras y ser libre.

De inmediato le pidió a sus padres que no quería nada más en su vida, sólo entrenar para llegar a ser el mejor del mundo y escribir una historia única como la leyenda del kitesurf, pero no fue tan color de rosa, no fue tan fácil, porque empezó una extraña presión que no entendía, pues la sociedad le decía que lo normal era jugar fútbol, tenis o 10 deportes más, pues el kitesurf tranquilamente está al final de la lista de los deportes que un niño de nueve años quiere practicar.

A los primeros que tuvo que convencer fue a sus padres, quienes al principio sólo lo llevaban los fines de semana a entrenar, si, un niño de nueve años entrenaba con responsabilidad, algo que poco a poco empezó a generar confianza en Jaime y María Paula, porque el niño inquieto esperaba con ansias cada sábado, domingo y festivos para ir al Lago Calima.

“Elegí este deporte, porque ha sido el único que me ha apasionado, desde que lo probé, me encantó, cuando lo practico me olvido de todo y me concentro en hacer mis trucos, es como si hubiera nacido para este deporte”, reconoce Valentín.

Y fueron tres años de entender, de comprender la decisión de Valentín y, a pesar del choque con familia, amigos y el colegio, Jaime y María Paula accedieron al primer gran pedido del niño de la casa: “quería vivir cerca del Lago Calima para entrenar todos los días”, porque Valentín quería perfeccionar su pasión.

Fue así que para perseguir los sueños de Valentín, la familia Rodríguez Lora dejó Cali, todos se radicaron en El Darién y no sólo eso, Valentín empezó a estudiar de manera virtual y así se dedicó tiempo completo al kitesurf. Entrenamientos diarios y dedicación 100 % desde los 12 años de edad.

“De niño tuve la oportunidad de crecer junto al agua y el viento, me gusta este deporte porque es natural, no hay motores, por eso desde que probé supe que era lo mío, quise dedicarme al 100 %, obvio al principio no fue fácil, pero en cada entrenamiento comprendí que era lo mío”, asegura Valentín, quien nació en Cali el 2 de julio de 2002.

En la medida en que perfeccionaba sus trucos, Valentín emprendió el camino competitivo y se empezó a destacar en eventos nacionales, pero fue hasta el 2015 cuando cruzó la frontera y supo que en realidad tenía talento y era muy bueno, pues viajó a Aruba y ganó el Freestyle Internacional en la categoría júnior, repitiendo triunfo en una válida en Ecuador.

Y se decidió por el freestyle, porque da más adrenalina, porque le permite ser libre para hacer las maniobras que quiere, porque puede volar y ser Valentín, pues el kitesurf también tiene la categoría race, la de carrera estilo vela, modalidad que si bien lo deja llevar por el viento, no le permite disfrutar del talento innato que tiene para girar, para ser uno con la tabla y la cometa.

Es así como sus resultados lo llevaron a clasificar al Campeonato Mundial Júnior de Francia, donde fue tercero y ratificó que había nacido para el kitesurf, porque en 2018, con sólo 15 años de edad, probó en la categoría absoluta del freestyle y no le fue mal, al contrario, le fue muy bien, porque en su primer año fue el quinto mejor del mundo y ahora es el tercero.

Pero ya en la élite mundial, las cosas tampoco han sido tan tranquilas, ya que los primeros meses Jaime lo acompañó siempre, era su entrenador, mánager, masajista, amigo, asistente y hasta psicólogo, pero cuando el Tour Mundial se fue haciendo más costoso, cuando el dinero empezó a ser un obstáculo, la decisión fue, con 15 años de edad, viajar solo, hacerse responsable de todas sus cosas y seguir cumpliendo el sueño.

De las últimas cinco paradas mundiales del 2018, Valentín estuvo solo en cuatro, pero no era tan fácil, porque las competencias de kitesurf no son en capitales del mundo, no se da en ciudades con facilidades, se da en playas marginadas, a donde se hace difícil llegar, donde no hay aeropuertos, como en la Playa Cumbuco de Brasil, que está a una hora de Fortaleza, una ciudad a más de 3000 kilómetros de Sao Paulo.

Aunque Cumbuco resulta sencillo, porque es Brasil, a diferencia de Dakhla, una isla que está en el Sahara Occidental, a más de 1500 kilómetros de Marrakech, la capital de Marruecos, en aventuras increíbles que Valentín, desde los 15 años y con la idea de perseguir su sueño, tuvo que afrontar en solitario, con mucha responsabilidad, con la mentalidad de quien en verdad nació para ser campeón y encontró su camino, con el que busca llegar a la perfección.

Con ese debut más que exitoso entre los mayores, Valentín confirmó su objetivo de vida: “Ser campeón mundial, ser una leyenda en este deporte y hacer cosas que nunca nadie haya hecho en el kitesurf, llevarlo al máximo nivel”.

Es por eso que para el 2019 tiene una temporada exigente, que inició el 28 de febrero con un certamen de pretemporada, el D.R. Open de Playa Cabarete, en República Dominicana, la que ahora es su casa, y luego emprendió toda la temporada del GKA Kite World Tour, que comprende 13 paradas en lugares únicos, con paisajes increíbles por Francia, Marruecos, Alemania, España, Suecia, Brasil, Hawái y Australia, entre otros lugares paradisíacos, a los que viaja para conquistar el agua y el viento, con su tabla y su cometa.

LA COPA MUNDO

Confirmando su gran momento deportivo y con tan sólo 16 años de edad, Valentín se convirtió esta semana en el primer colombiano de la historia en este deporte en disputar la final de una parada del Tour Mundial Pro, que ganó el brasileño tres veces campeón mundial Carlos Mario, seguido por el suizo dos veces campeón mundial júnior Maxime Chabloz.

En el camino a la final, el sistema de competencia organizó ocho heats de cuatro deportistas cada uno, con Valentín en el primer grupo. Esa fase ubicó al colombiano en el segundo lugar para avanzar a la siguiente ronda, en la que integró el heat 13, que ganó en dos oportunidades para pasar a la semifinal.

En la ronda previa a la disputa por el título, Valentín compartió heat con Chabloz, con quien había perdido por muy poco la Copa Mundo Júnior de hace dos semanas. De este grupo avanzaban dos a la gran final y justamente fueron Valentín y Chabloz, para medirse contra el brasileño Mario y el italiano Jean Coccoluto.

La final tuvo condiciones climáticas adversas y por eso los jueces modificaron el tiempo de maniobra, que habitualmente es de 60 segundos y lo extendieron a 90 segundos, para que los riders pudieran efectuar los siete trucos establecidos, uno por cada turno, con el colombiano como la gran sorpresa de la final, en medio de los mejores del mundo.

Uno a uno fueron efectuando sus maniobras y cuando parecía que Valentín finalizaba cuarto, en el último truco mostró todo su talento y superó al italiano Coccoluto para quedarse con el tercer lugar, mientras el primero lo disputaron entre el suizo y el brasileño, que se quedó con la primera victoria del año en la temporada profesional.

Al final de los siete trucos de cada uno, Mario selló el título con un puntaje de 26.47, delante de Chabloz, que marcó un 25.66, mientras que el colombiano llegó a 20.20 para superar a Coccoluto, quien tuvo un 19.94, sólo por 0,26 detrás de la revelación de la Copa Mundo, Valentín Rodríguez.

Ahora como el tercer mejor kitesurfista del mundo, el juvenil colombiano ira a Cabarete, en República Dominicana, para continuar con su entrenamiento pensando en la próxima competencia, que será del 12 al 16 de junio en Gran Canaria, una de las islas de la comunidad autónoma española de Canarias.

BOGOTÁ (Colprensa).