El exjefe paramilitar Salvatore Mancuso afirmó hoy que está “a la espera de decisiones y soluciones definitivas por parte del Estado colombiano respecto a mi retorno al país”, algo que incluso la JEP le ha pedido a la Cancillería en reiteradas ocasiones.
El exparamilitar señaló que aguarda por un “protocolo que elabora el Gobierno a través de la OACP (Oficina del Alto Comisionado para la Paz), destinado a prevenir trabas, obstrucciones, violaciones, entrampamientos e incumplimientos” que puedan obstaculizar su “retorno inmediato a Colombia”.
Mancuso subrayó que su objetivo al llegar a Colombia es buscar a personas desaparecidas. Por eso, “este retorno es imperativo e ineludible para honrar mis compromisos y obligaciones con la agenda de paz, reconciliación y no repetición”.
Con el comunicado de este martes, el exjefe paramilitar se refirió a los hornos crematorios hallados por la Unidad de Búsqueda de Personas dadas por desaparecidas (UBPD) en la región del Catatumbo. El 26 de septiembre, la Unidad comenzó a excavar un antiguo trapiche donde están los hornos que los paramilitares usaban para desaparecer a sus víctimas.
Los detalles de la ubicación de los artefactos fueron parte del compromiso que Mancuso asumió con la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP), con el fin de tener cabida en el Sistema Integral de Verdad, Justicia, Reparación y No Repetición.
El exjefe ‘para’, detenido en Estados Unidos tras pagar una pena por narcotráfico, mencionó que durante años ha existido un “silencio administrativo” que no les ha permitido a las víctimas conocer la verdad del conflicto. Por eso, para él, es importante el Sistema Integral.
“Los hechos que conoce la opinión pública sobre los hornos son el fruto de una cooperación judicial y extrajudicial reciente entre entidades del Estado como la JEP, la UBPD, la Cancillería y su Oficina de No Repetición, la OACP y exintegrantes de las AUC”, se lee en su texto.
“De fondo, la lección que deja el proceso emprendido en el municipio de Juan Frío y en la zona de Catatumbo colombo-venezolano es la necesidad de que se implemente un modelo de alternatividad penal que le permita a los excomandantes y máximos responsables materiales, participar de los procesos de búsqueda desde una perspectiva restaurativa”, añadió.
Lo contrario a un modelo de ese estilo, escribió, “son heridas incesantemente abiertas nunca sanadas, víctimas esperando explicaciones, arrepentimientos y pedidos de perdón, y un sistema penitenciario anacrónico que no repara, no resocializa, ni reconcilia, dirigido al castigo, no a la redención”./Colprensa