Diario del Cesar
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Los extranjeros que ponen sus notas en acordeón profesional

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Quedaron definidos los 25 participantes que avanzaron a segunda ronda en el concurso de acordeoneros profesionales. Hoy interpretarán los cuatro aires en la tarima Francisco el Hombre de la Plaza ‘Alfonso López’.

Notas musicales que llegan desde más allá de la frontera; Ya los acordes festivaleros no solo tienen el sello originario de las sabanas, o de tierras guajiras, cesarenses, antioqueñas o magdalenenses; tampoco del interior o del oriente del país.

El Festival de la Leyenda Vallenata se convirtió en el espacio para que participantes de otros países que encuentran en el máximo concurso de acordeones la forma de reafirmar que este instrumento no solo se toca en Colombia o México  cuando de se trate del vallenato auténtico y festivalero.

Entre los 68 participantes figura un chileno, dos venezolanos y uno de origen estadounidense, quienes se ganaron el voto de confianza del público durante la primera ronda que terminó anoche, tanto en la Plaza ‘Alfonso López’ como en la del Primero de Mayo.

Enrique Barragán Luna llegó procedente de Santiago de Chile en donde reside hace más de diez años. Aunque nació en Barranquilla, su nacionalidad del país austral le permitió sentar su vida laboral en esa zona del continente en donde se desempeña como ingeniero de alimentos.

“Primera vez que me presento en este festival, antes lo había hecho en Fundación, Calamar y Campo de la Cruz, mis referentes son ‘Colacho’ Mendoza y Emilianito Zuleta, toco acordeón desde los 12 años, pero quien me pulió fue Julio Rojas”, reconoció el participante que interpretó el son Desolación y la puya Ahí viene el hombre. Estuvo acompañado en la caja por Luis Reyes y en la guacharaca Gabriel Ballestas.

Otro rostro extranjero en el concurso de acordeoneros profesionales es el de Edelfis Cadena Misat, nacido en Punto Fijo, zona rural de Maracaibo, Venezuela. Por quinta oportunidad llegó al festival para tratar de poner su nombre en el listado de los mejores.

Dos participaciones en aficionados y tres en profesional hacen parte del historial festivalero en Valledupar del concursante de 29 años, sin embargo, nunca ha llegado a disputar una final.

En la primera ronda interpretó el paseo Salvadora, el merengue El vicio, la puya El venezolano  y el son Abraham y estuvo acompañado en la caja por Iván Romero y en la guacharaca por Javier Lazo.

Heredó de su padre Amancio Cadena la afición por este instrumento y desde los 13 años viene haciendo carrera musical con el objetivo de alcanzar a corto o largo plazo una corona festivalera.  Otro venezolano en contienda es Antonio José Gutiérrez.

Desde Chicago, Estados Unidos, Richard Enrique Daza  llegó al Festival de la Leyenda Vallenata para participar por tercera vez. Su descendencia norteamericana está marcada por un padre colombiano y una madre mexicana.

Tiene 24 años y desde los 12 toca acordeón. “Me gustaba ver los grupos vallenatos en vivo. Mi papá tocaba guacharaca por afición y de ahí nación la pasión pero por el acordeón. De Estados Unidos también participa Juan David Pallares.

Wilson Rodríguez lo acompaña en la caja y Ricardo Vega en la guacharaca, uno de los veteranos en el festival porque es el eterno acompañante de su hermano Manuel Vega. “Acompañé a mi hermano por más de 15 años y disputamos cuatro finales, he participado 22 veces en el festival y he acompañado a Alvarito López, Omar Geles y Saúl Lalleman, canto y toco guacharaca, porque Dios me dio ese don”, aseguro el participante de 42 años.

Hoy se disputará la segunda ronda del concurso de acordeoneros profesionales con 25 clasificados que interpretarán los cuatro aires reglamentarios.

En medio del público que presenció ayer el segundo día de competencia, figuró el rey vallenato 2013 Wilber Mendoza quien entregó su concepto sobre el nivel competitivo. “He visto buenos acordeoneros, el nivel en general es muy bueno. Hay que tener en cuenta que aquí supuestamente se presentan profesionales y algunos están tocando como aficionados, pero son pocos, lo mismo ocurre en infantil que son tan buenos que parecen profesionales.