La Policía y la Fiscalía desplegaron en varias zonas del país una segunda operación contra una red de narcotraficantes con tentáculos con carteles de la droga de México y que movía toneladas de coca con destino a Centroamérica.
En la primera fase de la operación fue capturado Edicto Segundo Castañeda Hernández alias Cóndor, el señalado jefe de la organización.
LOS INMUEBLES
En una segunda operación la Policía con información de inteligencia de la institución llegó a 15 inmuebles, 4 locales, 272 semovientes y 16 vehículos avaluados en 8.681 millones de pesos.
Los bienes se ubicaron en Bogotá, Chia, Cota, La Mesa, Funza y Cajicá en Cundinamarca; Restrepo y San Martín (Meta); Maicao, Uribia y Riohacha en La Guajira.
La Policía señaló que la operación afecta las finanzas de la organización criminal al llegar a bienes “ubicados estratégicamente en La Guajira y el interior del país, utilizados para el acopio de estupefacientes, talleres de construcción artesanal de embarcaciones y alojamiento de emisarios y tripulación extrajera, resquebrajando la
capacidad criminal de la organización”.
Además se bloqueó a las actividades de “economía lícita que se ocultan bajo la fachada finca raíz, actividades de pesca
marítima y ganadería, etc., que venían facilitando el flujo de capitales y dinamizaban una economía el lavado de activos en favor de la organización”.
El director general de la Policía Nacional, general William René Salamanca Ramírez, señaló en su momento que esta red habría estado involucrada en más de 30 coordinaciones de envío de estupefacientes en los últimos dos años y medio, con destino hacia Centroamérica y Estados Unidos, valorados en 1.800 millones de dólares.
Los investigadores, señalaron que tienen información sobre la utilización de rancherías para el acopio de estupefacientes, los cuales transportaba desde la región del Catatumbo (Norte de Santander) y el Cerro de la Teta, hacia la Alta Guajira, utilizando trochas de Colombia y Venezuela y las aguas del Golfo de Coquivacoa, ya fuese mediante el uso de camionetas 350 o lanchas rápidas.
Según la investigación al menos dos bienes ubicados en Bogotá y Riohacha eran usados como sitios de reunión para coordinar los envíos de droga y luego hacer celebraciones en fiestas que duraban días y en las que celebraban cuando lograban entregar sus cargamentos.
“La organización desarticulada pretendía ampliar las actividades de lavado de activos, a partir de la adquisición de inmuebles, inversiones y creación de
empresas en regiones distantes de la costa caribe”, dijeron las autoridades