Diario del Cesar
Defiende la región

Odebrecht corrompió y ahora mató

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La muerte del expresidente del Perú, el doctor Alan García, quien se suicidó como consecuencia de un proceso judicial que él consideraba era una persecución política de sus enemigos o contendores de su vida, es una pena grande para el país hermano no sólo porque ha dejado este mundo un hombre que fue Presidente de su país en dos periodos, sino también porque deja un proceso judicial que no podrá culminar y que ha afectado tanto a la comunidad peruana como a la comunidad internacional, quienes estaban esperando el resultado de esta investigación y el fallo judicial.

Incluso el expresidente fue velado y enterrado con los honores de exjefe de Estado ya que no había sentencia alguna contra él.

Ahora a Odebrecht no solo la tenemos que ver como una firma que entregaba aportes a campañas políticas y compraba conciencias detrás de conseguir contratos y mayores márgenes de ganancia, sino que ahora ya tiene a su cuenta una lista de muertes de personas que, por escándalos relacionados con dicha corrupción, se han quitado la vida. Entre ellos, además del expresidente del Perú, se encuentran colombianos como el doctor Pizano, quien agobiado por las investigaciones que estaban llevándose a cabo en Colombia murió en circunstancias muy extrañas, al igual que su propio hijo.

Mientras eso sucede, en distintos países ya son varias las personalidades que han caído de sus cargos por el escándalo de las coimas de Odebrecht. Aquí no hemos visto resultados mayores ni sentencias en muchas cosas definitivas. La justicia debe acelerar todas las investigaciones que se están dando por corrupción porque la corrupción es la verdadera enfermedad que estamos padeciendo en nuestro país y en el mundo en general. Todos los días amanece uno sorprendido por un escándalo más, que como se dice en el lenguaje popular, el último tapa los otros.

Ni siquiera ha sido posible que el Congreso apruebe robustas leyes anticorrupción. Una gran alianza contra la corrupción tiene que darse paso. No solamente es necesaria sino fundamental. La polarización política que estamos viviendo no puede ser tan ciega para que no actuemos a la mayor brevedad con medidas drásticas y adecuadas para castigar a los corruptos. Porque la corrupción y los corruptos en busca de tapar sus acciones, muchas veces buscan chivos expiatorios para que contra ellos se tomen acciones y los verdaderos responsables salgan avante.

Si no actuamos hoy, el futuro para nuestra Nación no será muy fácil. El narcotráfico seguirá creciendo ya que el mayor mal que ha hecho es acabar en ciertos sectores y muchas de nuestras gentes en Colombia con los valores de la ética y la moral. Los corruptos, en aras a conseguir dinero mal trabajado o mejor sucio, han  enfermado las mentes, la inteligencia, las dignidades y la formación ética y moral.

*ExComisionado de Paz