Diario del Cesar
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El machismo, ‘la gota fría’ de las mujeres en el vallenato

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Maribel Cortina, es la más veterana de las acordeoneras activas, viene hace rato participando en el Festival Vallenato pero sin ninguna figuración, espera ser la reina de la nueva categoría de ejecutoras mayores.

Desde la aparición de los primeros ejecutores del acordeón, cuando no estaban establecidos los ritmos dentro de esa expresión que,  luego  se llamó vallenato, se sabía a las claras que su ejecución era para ‘machos’, sus letras y las largas faenas de baile y de trago, no daba tregua para que la mujer se interesara por esa expresión.

Además, en la provincia, en donde afloraron los primeros ejecutores el recato en los hogares era un culto, producto del dominio de la iglesia que veía como pecaminoso que las damas por lo menos, se asomaran a las parrandas, que eran los lugares de bacanales interminables.

Los llamados ‘merengues’, eran esos sitios de concentración popular, en donde esos músicos emergentes, sin partituras ni medidas, daban rienda suelta a una manifestación silvestre de inspiración que, fueron moldeando de acuerdo a las situaciones y episodios circundantes.

Así afloraron los primeros juglares en una civilización invadida de música foránea, exclusiva de la sociedad dominante, por eso, los nativos, no tenían cabida porque la invención de sus aires estaba atada a lo rupestre, lo cotidiano, a idilios de bucólicos modales, pero enmarcados en poesías cantadas que siempre halagaron el motivo, llámese, mujer o naturaleza.

Por todo eso, era impensable que las mujeres alguna vez, pudiesen hacer parte de ese género musical que crecía como bola de nieve  y que fue despertando el interés de los que antes tomaban y bailaban en alfombras y a manteles, lo que motivó con el tiempo, la relación con algunas mujeres, pero su contenido seguía manteniendo el rigor machista, máxime cuando esa generaciones empezaron a ser influenciados por la ranchera.

Precisamente, este género del país Azteca predicaba letras llenas de desamores y desengaños, un estilo que fue asimilado por ese ese vallenato naciente que, ponía a las mujeres en desigualdad de condiciones. Afortunadamente la hibridación de los rupestres cantores con algunos parranderos de la sociedad, permitió pulir un poco las estructuras de esos géneros que le permitieron llegar a los lugares que antes eran vedados y así nacieron las grabaciones, las serenatas, los bailes y las parrandas. Así se les fue despertando a las mujeres, el interés por ser protagonistas de esta avanzada folclórica.

 

SEGUNDA GENERACIÓN

Si bien en esa primera generación de músicos no se conocieron  nombres de damas como ejecutoras, en una segunda etapa se empezaron a escuchar nombres afines con este folclor, lo que con la apertura del Festival Vallenato, el trabajo fue un poco más fácil, aunque no deja de haber aún, algún reducto de discriminación.

La historia registra a algunas mujeres que grabaron algunas piezas con rasgos de  vallenato pero, no mostraban una identidad tan pura dentro de los cánones. Ahí se pueden enmarcar nombres como: Lucy González, ‘La Cieguita’ de Ciénaga de Oro, que solía tocar mucho en Valledupar especialmente en temporada de carnaval, la misma Esther Forero, en cuyo grupo anduvo algún tiempo, el cajero Pablo López.

Pero el acordeón necesitaba endulzar los pitos para que manos  más sencillas acariciaran el teclado, y las voces fueran más sutiles. En ese tránsito, aparece el grupo: ‘Las Universitarias’, consideradas las pioneras en el género femenino en romper ese hielo varonil que las mantenía congeladas en sus intenciones de mostrarse.

Este grupo nace casi con el departamento del Cesar y con el Festival Vallenato, pero necesitaron del arrojo de una joven oriunda de El Molino, llamada Fabriciana Meriño Manjarrez, quien fue la primera en atreverse a entrar en ese mar de músculos, para mostrar su silueta adornada por un acordeón en el primer Festival Vallenato, si bien no tuvo figuración entre los tres primeros, su sola presencia se puede considerar la conquista de la mujer en este certamen.

 

PIONERAS

Dos años después, Las Universitarias, lideradas por Rita Fernández y Cecilia Meza se mostraron como las reinas del folclor en medio de los pocos aplausos de la gente que apenas asimilaba su presencia, su intervención fue formal ya que no estuvieron en el concurso.

No ha sido un camino fácil, aún con la predicación de la equidad de género, las damas en este folclor siguen sumergidas en un oleaje varonil que domina el mercado, a nivel de competencia son pocas las que han figurado en el podio de ganadores del Festival Vallenato, las que se pueden contar fácilmente en las diferentes facetas del folclor, siendo las más distinguidas las que se han dedicado al canto y a la composición.

A nivel del concurso de acordeón profesional, aparte ‘Fabri’ Meriño, son muy pocas las que se le han medido, entre las que se pueden mencionar la fallecida, Chela Ceballos, Madeline Bolaños  y Maribel Cortina, quien aún sigue vigente.

 

COMPOSITORAS

 

En la modalidad de canción inédita, Hortensia Lanao de Roso hace visible a la mujer en el Festival en 1995 al ganar esta categoría con la canción: ¿Qué hago señor? Después aparece en esta misma modalidad, Antonia Daza con la canción: ‘El Orgullo de Nacer’, En el 2003, otra fémina ganadora fue, Martha Guerra con la canción: ‘Un soncito tolimense’. La última mujer ganadora fue en el 2015 con Margarita Doria y el tema. ‘Vallenatos del alma.

En la categoría infantil hay que resaltar a Jenny Cabello quien quedó en segundo lugar en 1972 después de Raúl ‘El Chiche’ Martínez. En una historia más reciente, se ha incrementado la participación de las mujeres especialmente en estas categorías, infantil y juvenil, en las cuales han ganado Yeimi Arrieta, en 2007; Mélida Andrea Galvis, en 2012.

Hoy que se abre otra posibilidad para que esas mujeres sean más visibles tras la creación por parte de la Fundación Festival de la Leyenda Vallenata, de dos categorías, para que ellas en las modalidades de Acordeoneras Menores y Mayores, muestren sus cualidades en las  competencias en esta versión 52, ‘Vallenato por el Mundo’.

Aunque hay que abonar que, en el plano comercial son varios los nombres que han logrado surgir en materia del canto, tales como: Patricia Teherán, tal vez la más reluciente, además de otras que siguen la senda como: Karem Lizarazo, María José Ospino, Adriana Lucía, Gladis Brochero, Ana del Castillo, Jadith Muegues, Margarita Doria, entre otras. Y hay acordeoneras que van en alza como: Nataly Patiño, Wendy Corzo, Diana Burcos, quien estuvo nominada a los premios Grammys Latinos; Yeimy Arrieta e Isabel Sofía Picón, entre muchas.