Diario del Cesar
Defiende la región

Entre vaivenes estamos

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En la ciudad y el departamento las cosas parecieran haber llegado a límites insospechados. Somos como ciudad y departamento, lo que es una afrenta, una paila candente ardiente de todo lo malo, pésimo y peor que puede pasar en unas entidades territoriales.

Es evidente que cualquier persona tiene claro y lo expresan, que hay y hoy arrastramos problemas de marca mayor, y que una y otra administración, la municipal y la departamental, han sido atizadoras de fuego de dichos problemas, que no son menores, cuando es su deber y obligación actuar en expresa oposición a como desafortunadamente lo vienen haciendo.

Hay grandes dificultades con el espacio público, violencia, desorden, inseguridad, indisciplina, prostitución, extorsión, indigencia, delincuencia común y organizada, infraestructura, ornato, embellecimiento y homicidios, entre otras calamidades y adversidades, cual desastres insufribles.

Las administraciones todas del distrito y departamento están inmersas en caos y opacos manejos, en las que se registran exageradas ganas de poder, lo mismo que la animadversión y la ojeriza demostrada contra distintos sectores en claro detrimento de muchas personas que logran su sustento trabajando en ellos. No se cuidan los recursos públicos. El despilfarro hace ola, la corrupción cabalga desbocada por las entidades en decir de muchos.

Inexistente la buena marcha institucional.

Pocas por no decir que ninguna, las ganas reales de sacar avante obras para el progreso de la ciudad y el departamento. Sacan pecho los mandatarios de turno inaugurando vallas en las que consignan el inicio de obras que nunca empiezan y desde luego menos culminan.

Todo se incumple y lo que no, ha sido atraso y más atraso. Rampante sobremanera es la politiquería en que nos mecen y muchas veces nos mecemos por cuenta propia llenos de contento, señalan otros.

Lo único que nuestros gobernantes muestran son medias verdades o verdades acomodadas. Se hace caso omiso de las justas demandas de la población, que a dar van al cesto de la basura y desde luego al olvido.

Maestros son en disimular, arte que dominan a la perfección; no obstante, las evidencias en su contra, grandes ellas como una catedral.

Nuestras administraciones han subestimado y burlado de plano y con desdén la inteligencia de la ciudadanía, situación a la que la misma ciudadanía ha contribuido prohijándola, a pesar de darse cuenta de las cosas. Lo que lleva a preguntarnos con estupefacción y admiración profunda ¿Será que vamos a seguir así, como si eunucos mentales fuéramos? Creería que nos arropa el buen juicio para no seguir inmersos en estas circunstancias de cara al porvenir.

saramara7@gmail.com

*Abogado