Así vivió la feligresía vallenata el Domingo de Ramos
El olor a inciensos y sahumerio, conducía el camino de los fieles hacia cada uno de los templos religiosos de Valledupar, este Domingo de Ramos, día que marca el inicio a la Semana Santa, los fieles católicos vivieron la entrada triunfal de Jesús a Jerusalén, con un corazón lleno de esperanza y profundizando la transformación que Dios espera de cada ser humano.
Desde las 5:30 de la mañana las iglesias abrieron sus puertas, los fieles fueron llegando a presenciar la eucaristía. La oración en familia predominó sobre todas las cosas, las plegarias se hicieron presentes y las oraciones por un mejor futuro, fue lo que caracterizó a la feligresía este Domingo Ramos.
Con una palma en la mano, como símbolo de la entrada triunfal de Jesús a Jerusalén, cada sacerdote inició la eucaristía. A su pasó bendecían las ramas que con fe, los fieles levantaban en señal de devoción. Recibir el agua bendita es el símbolo de un nuevo comienzo, de una transformación.
A la iglesia La Inmaculada Concepción, en el centro de Valledupar, los fieles llegaron con el alba, mientras las campanas sonaban en señal de una fiesta religiosa que desde ayer se inició como la Semana Mayor.
La procesión volvió a las calles del Viejo Valledupar y la concentración se centró en la plaza Alfonso López de Valledupar, donde monseñor Oscar Vélez Isaza, obispo de Diócesis de Valledupar, presidió la bendición de las palmas y la misa central en horas de la mañana.
Antonio María Ocampo , feligrés, llegó a la plaza Alfonso López con los primeros rayos del sol dando gracias a Dios por permitirle regresar. “Fue muy emocionante, fue una mezcla de alegría y nostalgia, es decir a Dios gracias por la vida”.
De igual manera, Olga Parada, dijo sentirse una gran emoción revivir la entrada de Jesús s Jerusalén. “Como vallenata católica toda la vida he acudido a vivir el Domingo de Ramos, los últimos a los fue duro celebrarlo a la distancia, pero hoy Dios nos ha devuelto las esperanzas y estamos viviendo la Semana Mayor como pueblo cristiano”.
En la plaza Alfonso López se respiraba un ambiente de alegría y paz, más aún cuando José Antonio Manjarrez, dispersaba el humo del sahumerio entre los fieles, como señal de purificación propia de la Semana Mayor.
“Dios es tan misericordioso, que me permitió ofrecer los inciensos a los fieles católicos. Hay que creer y confiar en él”, dijo mientras rodeaba a los presentes entre el aroma del sahumerio.
ES UNA GRACIA, UNA BENDICIÓN
La misa central de Domingo de Ramos, estuvo presidida por monseñor Oscar Vélez Isaza, Obispo de la Diócesis de Valledupar, quien reiteró que este Domingo de Ramos se vivió una gracia, una bendición al poder recibir, a los fieles en sus templos.
Es el domingo donde se resume toda la Semana Santa. La Pascua es muerte y vida, que el hombre triunfa sobre el pecado y sobre la muerte. “Vivamos la Semana Santa en recogimiento, siendo prudente, que no hay necesidad de pasar por encima de alguien para demostrar la fe, que no es fanatismo ni proselitismo”.
Alabad á Jehová, porque es bueno. Ese es el llamado a la feligresía para que viva con gozo la muerte y resurrección de Cristo.
POR: NINOSKA REYES URDANETA