Diario del Cesar
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Alberto Fernández, un pionero del canto que le reclama a Valledupar 

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Alberto Fernández Mindiola es un legendario vocalista que posee una voz de gigante como su misma estatura, su vida está ligada a la evolución del vallenato, fue pionero en las grabaciones como cantante, mucho antes de que aparecieran los que terminaron apoderándose de la fama y el prestigio en las agrupaciones vallenatas.

Fernández Mindiola se considera el puntal, para que las canciones de Rafael Escalona descollaran en el gusto popular.  El inicio de ambos fue en las aulas del colegio Nacional Loperena, en donde estudiaban, allí empezó el despegue de un repertorio al que le llovían las críticas, incluso del mismo padre de Fernández, quien no aprobaba esta inclinación de su hijo por la música.

Hijo de padres tan guajiros, como el almirante Padilla, pero que  se asentaron en Atánquez, corregimiento de Valledupar, en donde la prole nació y creció con el fértil abono de la Nevada y rodeados de la espiritualidad de los Kamkuamos, allí su voz se ejercitó, hasta encontrar el escape al éxito con su llegada a Valledupar.

AMISTAD CON ESCALONA

En el año 1946 llegó al colegio Loperena, para ese año rodeado de potreros en donde después de cantar con Rafael Escalona, salían al recreo a merendar, pero no los mecatos y refrescos de hoy, a ellos les tocaba ‘sabanear’ las patillas que nacían silvestre en los inmensos solares que rodeaban el plantel.

Alberto se fue posteriormente para Barranquilla a laborar en una orfebrería, herencia que debía seguir, ya que su padre, era un experto joyero, pero él, terminó fue moldeando filigranas del  pentagrama, con su inigualable tonalidad.

Cuenta que una vez salía de una iglesia en la calle de las Vacas en Barranquilla, cuando en una esquina había una parranda: “Me acerqué y me di cuenta que era Bovea y sus Vallenatos, me le presenté, le dije que yo era Alberto Fernández, que venía de Valledupar y me sabía toda la música de Escalona, y enseguida me probaron con un resultado instantáneo, lo que terminó con mi vinculación al grupo”

Su voz, aparte de ser la líder en el grupo de Bovea y sus Vallenatos,  hizo parte de las principales orquestas de los años 50, 60 y parte de los 70 marcando éxitos con agrupaciones como Don Américo y sus Caribes,  ‘Pacho’ Galán, Lucho Bermúdez, José del Carmen Guerra y tantos otros.

Diez años en Argentina

El periplo con Bovea por Argentina fue una de las épocas que más recuerda el maestro Fernández: “Yo grabé un tema de Rafael Campo Miranda llamado ‘El Pájaro Amarillo, ese se pegó mucho en Argentina, lo mismo que ‘El Testamento’ de Escalona, que allá lo llamaban ‘El Estudiante’, ‘La Paloma’ de Adolfo Echeverría, y ‘Mi Rosalbita’ de Julio Herazo, eran cuatro canciones muy populares allá´, nos fuimos en una gira por un mes y duramos 10 años”.

Su protagonismo como vocalista centraba todas las miradas a su figura, lo que llenó de celos a Julio Bovea, quien era el dueño del grupo: “Esos inconvenientes, al final dieron con mi desvinculación del conjunto, porque los pocos medios me asediaban era a mí”

Considera que el folclor vallenato tiene una deuda con él, recuerda que Consuelo Araujo en una ocasión le hizo un reconocimiento, pero argumenta que todavía  le falta más, en ese sentido se siente más agradecido de Barranquilla en donde le otorgaron el ‘Congo de Oro’ por haber grabado el tema ‘Te Olvidé’ que hoy es considerado el himno de los carnavales.

/Yo te amé con gran delirio

Con pasión desenfrenada

Te reías del martirio

Te reías del martirio

De mi pobre corazón

Y si yo te preguntaba

Qué por qué no me querías

Tú sin contestarme nada

Solamente te reías

De mi pobre corazón

“Este tema lo grabé en el año 1954, este no estaba previsto para que lo cantara yo, se lo tenían reservado a Tito Cortés, quien para la época estaba bien pegado, así lo habían establecido José María Peñaloza, el autor, y Curro  Fuentes, el dueño  de la disquera, pero resulta que Tito Cortés llegó en una borrachera tremenda a la emisora Nuevo Mundo en donde se iba a grabar en Bogotá, entonces me llamaron a la casa a las 11 de la mañana y a las 12 ya estaba el disco grabado”

ENCUENTRO CON GARCÍA MÁRQUEZ

Dentro de las anécdotas más gratificantes para él, está la vez que iban en una gira cantando vallenatos en un tren por Varsovia en Polonia, cuando de  pronto en una estación sintieron la gritería de un hombre que corría detrás del vagón tratando de alcanzarlos, y tan pronto el tren paró, se dieron cuenta de que era Gabriel García Márquez.  “Nos fuimos para la casa de él  a seguir y allá nos metimos unos cuantos tragos  y comenzamos a recordar historias de ‘Gabito’ y Escalona quienes eran grandes amigos”.

Alberto Fernández vive ahora en Miami, pero pasa temporadas en Colombia, tiempo que no desaprovecha para venir a Valledupar donde tienen muchos amigos y familiares.

Ya por el peso de los años, está alejado de las actuaciones como actividad comercial, pero tiene su itinerario con presentaciones selectas y además sigue grabando, pues argumenta que la voz sigue juvenil; le ha tocado sortear una operación de corazón abierto, pero aún sigue activo, pero con ciertas precauciones.

Por WILLIAM ROSADO RINCONES