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El Proyecto Fútbol, un negocio que crece en Colombia

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Como el deporte más popular del mundo, el fútbol cada día crece de la mano de los jugadores y con el aval de los clubes, representantes, patrocinadores y demás actores que viven alrededor del balón, en un negocio que a veces es más rentable, pero siempre dependerá del resultado y el rendimiento dentro de la cancha.

Los costos de los jugadores cada vez son más altos, algo que beneficia a quienes venden desde la cantera o a quienes compran barato para potenciar al jugador y venderlo más costoso, pero también afecta las compras necesarias de hombres referentes que no solo aportan al rendimiento del equipo, sino que generan expectativa e invitan a los aficionados a ir al estadio.

“Es imposible alinear un buen equipo de fútbol si se carece de una buena organización. Aunque el éxito a corto plazo puede comprarse, a largo plazo no se consigue, requiere paciencia y ser capaz de construir toda una organización”, aseguró el director técnico británico más ganador en la historia del Manchester United, sir Alex Ferguson.

En esa misma línea, Johan Cruyff afirma que “si vamos solo a ganar, tendremos aficionados que únicamente estarán satisfechos por la victoria. Pero solamente un equipo puede ser campeón. Por ello es importante que durante la temporada todos vean un fútbol bien hecho, así podemos conseguir que haya aficionados muy alegres porque su equipo quedó campeón y otros, un poco menos satisfechos, pero que también habrán disfrutado, que vayan al campo con ilusión, sintiendo el orgullo de los colores y cada semana, la esperanza de ver al equipo”.

Así mismo, el argentino Jorge Valdano escribió en su libro ‘Fútbol: el juego infinito’ que “si la identidad es frágil, solo el triunfo asegura la fidelidad y la pasión de los aficionados. Pero apostarlo todo al resultado siendo el fútbol un mundo tan pendular (triunfo, fracaso, triunfo; alegría, tristeza; tristeza, alegría) lleva directamente a la desesperación, primero, y a la confusión después”.

Siendo el tercer país del mundo que más exporta jugadores a las ligas del mundo, según ha dicho el técnico de la Selección Carlos Queiroz, y cuando la venta de jugadores es la principal fuente de ingreso, porque todavía en Colombia se empieza a explorar los altos niveles de patrocinadores y los derechos de televisión, el negocio debería ir sobre ruedas, con solvencia económica y competitividad internacional, pero la actualidad es diferente.

En Colombia hay 36 clubes profesionales asociados ante la División Mayor del Fútbol Profesional Colombiano, de los cuales 34 son de propiedad de un socio mayoritario y dos son democráticos, el Deportivo Pasto y el Deportivo Cali, es decir, pertenecen a múltiples socios, quienes cada cuatro años votan por igual en una asamblea para elegir un Comité Ejecutivo.

Precisamente hace una semana la Asociación Deportivo Cali cumplió con su asamblea ordinaria en la que presentó un Plan de Desarrollo Estratégico para los próximos años, en los que busca la rentabilidad, pero siempre con la idea de que “nuestro eje es el fútbol y todo lo demás, incluyendo lo financiero, son medios para lograr el mejor equipo posible”, asegura Juan Fernando Mejía, presidente del Deportivo Cali.

 

CLUBES O EQUIPOS

Cuando se habla de clubes, la definición es de asociaciones de personas con un fin común, generalmente de esparcimiento o actividades sociales diversas. Es por eso que en el fútbol colombiano hay equipos, porque ninguno cumple con esa definición general de club, a la que se acerca el Deportivo Cali.

La definición de clubes se asocia más a lugares como un club campestre, es por eso que el Cali es el más cercano entre los equipos de fútbol, ya que además del espectáculo que genera con el fútbol profesional y aficionado, tiene una sede campestre en Pance, una sede central en Cali y el estadio Palmaseca en la vía Cali-Palmira.

Es el único club de fútbol en Colombia con estadio propio, los demás deben jugar en los escenarios de cada municipio y, aunque varios otros tienen sede deportiva, las instalaciones que tienen en Cali y Pance ofrecen atracciones a sus socios como canchas de squash, microfútbol, baloncesto, voleibol, tenis de campo, tenis de mesa, piscina y demás zonas de atracción para la familia de cada asociado.

En la actualidad, cuenta con 1.972 socios, con un crecimiento del 30% en el último año, según sus propias cuentas, quienes como en cualquier club deportivo dan sus aportes para tener los beneficios que ofrecen, con el principal atractivo del equipo de fútbol.

 

PLAN DE DESARROLLO ESTRATÉGICO

La institucionalidad del elenco azucarero también se refleja en el Plan de Desarrollo Estratégico (128 páginas) que presentaron para los próximos años, en el que esperan hacer del club una organización rentable, que no arroje pérdidas, soportado en la venta de jugadores y otros ingresos comerciales.

La venta de jugadores es el rubro más importante en los equipos de fútbol de Colombia, aunque por pertenecer a un gran propietario, hay algunos que cuentan con un músculo de inversión más robusto, como la organización Ardila Lulle en Atlético Nacional, la familia Char en el Atlético Junior, Gabriel Camargo en el Deportes Tolima, Tulio Gómez en América de Cali o Raúl Giraldo en el Medellín.

El informe económico del último año en los verdes del Valle del Cauca arrojó pérdidas por un fenómeno que vive el fútbol actual, el costo de los jugadores. Cada vez es mucho más elevado y cuando el actual comité ejecutivo del Cali asumió el cargo, había jugadores de 200 millones de pesos al mes.

Los ingresos del Deportivo Cali en el 2018 fueron de 37.370 millones de pesos, pero los gastos ascendieron a los 59.486 millones de pesos, es decir, $22.116 millones de déficit, con la mayoría de ingresos en la venta de jugadores, que el año anterior ascendió a 8.748 millones de pesos.

Es por eso que vender jugadores es el principal negocio y el plan de los caleños es tener en el equipo principal entre seis y siete jugadores de la cantera en el once titular, lo que generaría potencial para vender y bajo costo como lo hicieron en 2015 cuando conquistaron la última estrella.

En ese equipo, la línea titular tenía ocho jugadores de la cantera, acompañados por Ernesto Hernández, Frank Fabra y Andrés Pérez, con un costo de nómina cercano a los 800 millones de pesos al mes y la experiencia para regresar a este método es que al año siguiente se reforzaron, elevaron el costo de la nómina a dos mil millones de pesos y no obtuvieron títulos.

“Hay que ser consecuentes con la jerarquía del equipo y para ello necesitamos jugadores de nombre, como los tenemos ahora. Sin duda, vamos a tener que seguir teniéndolos, pero lo que está claro es que nosotros debemos darles mucha importancia a los canteranos o a su vez traer jugadores jóvenes que tengan proyección”, aseguró Juan Fernando Mejía.

La experiencia de ese 2015 también llevó al Deportivo Cali a hacer un análisis que les dejó una cifra de 50 jugadores contratados como refuerzos y ocho entrenadores en los últimos cinco años, lo que da un promedio de cinco contrataciones por semestre, de la talla de nombres como Cristian Nasuti, Miguel Caneo, Aquivaldo Mosquera, Abel Aguilar, José Sand, Macnelly Torres y Camilo Vargas, entre otros.

 

LEJOS DE OTROS MERCADOS

 

Esa idea de tener canteranos en la nómina muestra una situación que aleja al país de naciones como México, Argentina o Brasil, justamente para donde salen los jugadores colombianos, pues el desarrollo económico es mayor en esas ligas que son las que generalmente se disputan los títulos internacionales con sus clubes.

Por ejemplo, mientras los ingresos del Deportivo Cali al año por los patrocinadores en la camiseta ascendieron en 2018 a 700 mil dólares, los ingresos del América de México por este mismo producto pueden llegar a los 10 millones de dólares, precio que da para adquirir un par de jugadores de primer nivel.

Así mismo, otro de los ingresos que en la actualidad son cortos con respecto a otros países es el de los derechos de televisión. Mientras los clubes colombianos reciben alrededor del millón de dólares al año, en México al América le llegan a sus arcas 15 millones de dólares al año, en un contrato que incluye televisión abierta, restringida e internacional, estas dos últimas de las que carece el fútbol colombiano.

“Luego de la última reunión regional que tuvimos con el presidente de la Dimayor (Jorge Enrique Vélez), nos comentó que sigue en firme la propuesta de vender los derechos de televisión internacional, pero hoy no se puede firmar hasta que Win Sports ceda esos derechos, algo que vendría acompañado del canal Premium, así que esperamos que pronto se pueda firmar, lo que daría un nuevo ingreso que todos los equipos estamos esperando”, reveló Mejía.

Los principales ítems de ingreso de los clubes en Colombia, además de la venta de jugadores, es la taquilla de los partidos, algunos auxilios de Federación y Dimayor, las participaciones en copas Libertadores y Sudamericana, los patrocinios de la camiseta, la venta de productos con la camiseta como el principal objeto y, para el Deportivo Cali, uno adicional es el aporte de los socios, que en 2018 ascendió a 4.584 millones de pesos, pero en otros clubes es el aporte de esos accionistas mayoritarios, caso Ardila Lulle, Tulio Gómez, la familia Char y demás.

Así es el panorama económico de los equipos del fútbol colombiano, desde la perspectiva del Deportivo Cali, que como organización avanza de forma diferente, pero que por ser pionero también le cuesta en su sostenibilidad y desarrollo.

BOGOTÁ (Colprensa).