Diario del Cesar
Defiende la región

¿Qué hacer con la inseguridad?

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La inseguridad, palabra mala, es un flagelo que atañe al ciudadano en general y lo convierte en un ser cercado, limitado en su libertad, auto-vigilado, temeroso y en constante sensación de acoso. La percepción de inseguridad ciudadana se define como el temor que sufren las personas de ser víctima del crimen directo e indirecto: y el resultado de ello produce el daño físico y psicológico de las personas afectando su bienestar individual, Salud mental, su felicidad y su calidad de vida e influye en su percepción sobre el sistema democrático, ya que en los lugares más violentos existe mayor desafección política.

Inseguridad y violencia son resultado de un complejo entramado de problemas sociales y económicos relacionados con la pobreza, la desintegración familiar, la marginalidad y los precarios niveles de cobertura en educación, salud, cultura, deporte y recreación, además de estar vinculada con la ingobernabilidad producto de la corrupción y la negligencia de las autoridades.

La inseguridad que vivimos a lo largo y ancho del territorio patrio se encuentra salida de madre y cómo si no tuviese límite alguno. Centros poblados, veredas, corregimientos, barrios, comunas, localidades, municipios, son testigos de excepción de este flagelo en franco crecimiento, que genera miedo, temor, pánico, incertidumbre y hace más que difíciles y complejos los momentos que vivimos.

La paz ciudadana no está ya. La convivencia e integración social se ven afectadas día con día de manera superlativa en los más altos grados, resultado de todo un panorama de violencias, indicadas en robos, atracos, extorsiones, asesinatos y demás procederes delictivos que trastocan la tranquilidad ciudadana en todos los órdenes, lo que es una vergonzosa realidad que camina rauda en franco detrimento ciudadano y comunitario.

Se pasean por las calles a sus anchas los delincuentes sin respeto por la autoridad y dispuestos a todo. Campean con armas de toda clase y dimensiones intimidando a la gente y dispuestas a matar de considerarlo necesario si encuentran resistencia por parte de a quienes agreden.

Todos estamos siendo blanco y objeto de este problema inmenso que estamos acusando. No vale para ellos condición ni origen. Vivimos asustados. Con el credo en la boca. En permanente oración. El peligro late y es más que una realidad. Ejemplos y experiencias cunden y se encuentran a la vista de todos.

Requerimos camino a soluciones concretas, políticas públicas y judiciales de envergadura. Hacer plena conciencia de la necesidad de implantar e implementar planes, programas y acciones mayormente contundentes y reales como verdaderamente eficientes que ayuden y además permitan sobrepasar con creces esta grave situación de inseguridad que amenaza con coparnos más allá de toda circunstancia. Creciente es sin duda el descontento de la ciudadanía, a lo que se suman actividades todas de contrabando, narcotráfico y demás otras con sus ya conocidas secuelas, que además afectan gravemente la inversión nacional y extranjera. saramara7@gmail.com

*Abogado