“Después de la tormenta, viene la calma”, este refrán logra describir las crisis que repetitivamente atraviesan los miembros de la unidad operativa del Cuerpo de Bomberos en Valledupar.
Después de amenazar con un cese de actividades el día viernes 11 de abril por el adeudo de tres meses de salarios y atrasos en el servicio de salud, el secretario de Gobierno, Gonzalo Arzuza, prometió que la administración realizaría un adelanto del 30% del contrato actual, es decir, alrededor de $750 millones para suplir los vacíos.
“Realizaron el anticipo, se canceló la seguridad social. Esta es una parte del contrato definitivo que tiene un valor cerca de $2.900 millones”, agregó el sargento del Cuerpo de Bomberos, Tomas Onél Charrys.
Aunque recibieron el pago, el trago amargo lo soportaron durante el pasado fin de semana cuando, manifiesta, las directivas de la institución realizaron una fiesta en medio de la crisis suscitada.
“Celebraban supuestamente unos ascensos de unos tenientes que pasaban a capitanes y realizaban unos actos protocolarios homenajeando a los señores Alcides Arregocés y Humberto Olivella quienes hicieron parte de bomberos”, acotando Charrys que no era el momento justo.
Según el sargento, el poder por el comando del Cuerpo de Bomberos de Valledupar, es un virus concentrado por años. Manifiesta que ninguno de los que han tomado últimamente la vocería, cumplen con la resolución expedida por el Ministerio del Interior.
Asegura Charrys, que “ni Eduardo Rojas ni Darío Mejía, escogidos por el Alcalde y Gobernador para manejar el puesto en el tiempo anteriormente mencionados; están cumpliendo con las pautas”.
“Seguimos dando la pelea para ver si alguno de la línea operativa queda como comandante en la institución bomberil”, aseguró.