Homenaje a la maestra Teresita Gómez
En uno de sus conciertos en la edición 17 del Cartagena Festival de Música, Teresita Gómez estuvo rodeada de la juventud de la Orquesta Filarmónica de Mujeres para interpretar parte de su repertorio, demostrando todo su talento ante un auditorio lleno que la ovacionó al final.
Tras más de siete décadas de actividad musical en el piano, Teresita no pierde las ganas y se llena de energía cuando está al frente de este clásico instrumento, en un año que es especial, pues cumplirá 80 años de vida, y lejos está de la idea del retiro, por qué retirarse de algo que ha hecho toda su vida y lo disfruta tanto.
El estar rodeada de mujeres intérpretes musicales en una ciudad como Cartagena tiene una connotación especial para Teresita y toda su lucha desde distintos frentes, como mujer, desde la pobreza, el hecho de ser afrodescendiente, querer interpretar un instrumento clásico que era solo para hombres blancos y tocar música colombiana con él.
“Ser músico significa muchas cosas. Es un trabajo muy interior, muy espiritual, y está el triunfo y los aplausos, pero ese no es el objetivo del trabajo, se trabaja para compartir unas ideas, para comunicarlas durante la hora del concierto. A veces nos va muy bien, en otras no tan bien”, aseguró la artista colombiana.
UN DRAMA DE PELÍCULA
Una historia de vida increíble, que parece guión cinematográfico, cuando en 1943 una recién nacida es abandonada en un Hospital de Medellín y una pareja decide adoptarla, que eran trabajadores del Palacio de Bellas Artes, donde, para fortuna de ella y del mundo artístico, desde pequeña Teresa estuvo expuesta al universo de las artes, de la música, en especial, del sonido del piano.
Una historia que próximamente estará en su libro de memorias, con la tragedia de perder un hijo en el infierno de las drogas, ser el digno ejemplo de la madre colombiana, que ante la ausencia del padre, logra sacar adelante a su familia, y hasta el conocido caso de su detención por sus supuestos vínculos con una organización subversiva.
“Me siento muy afortunada porque me ha tocado vivir todo el proceso. En mi caso, nació el amor a la música en mi tierra, por mis padres, por el Palacio de Bellas Artes, por todo. Pero al llegar a la Universidad Nacional a estudiar en 1959, donde era prohibido, en esa época, tocar música colombiana”, dijo Teresita Gómez.