Diario del Cesar
Defiende la región

Educación de calidad y deserción escolar

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Por estar interesados en el tema, como muchos colombianos, hemos estado a la expectativa de los anuncios y declaraciones del señor ministro de Educación acerca de las nuevas políticas públicas de su Cartera, no sólo porque se trata de una de las figuras más importantes del gabinete, -educador destacado y precandidato presidencial- sino porque la educación sigue siendo parte sustancial en la obtención de otros derechos sociales, y del desarrollo del país.  De todas las envergaduras y grados de complejidad son los problemas que enfrenta hoy la educación en Colombia, que demandan soluciones y reformas urgentes. Queremos referirnos a unos pocos, haciendo eco de las afirmaciones del prominente funcionario, de que “la educación está en crisis” y que “habrá cambios en los modelos de evaluación del ICFES”, pruebas anuales conocidas también con el nombre de Saber11, que mide los valores de aprendizajes y competencias de los estudiantes de educación básica.

Por la experiencia vivida en el sector como secretario de Educación, la principal preocupación que se establece en la prestación de este servicio público tiene que ser la de gestionar la calidad de la educación y el desarrollo integral que se imparte a millones de niños, niñas y adolescentes. Entendiéndose por calidad, por lo menos, el efectivo cumplimiento de los procesos educativos, la obtención de elementos materiales y humanos de excelencia, integración con la comunidad educativa, una efectiva capacitación docente, esfuerzos que el sistema educativo debe brindarle a los estudiantes y así obtengan las herramientas intelectuales y de valores para brindarle a la sociedad el saber y el saber hacer del mejor rango.   Por muchas razones, especialmente por la carencia de recursos financieros y humanos, desde hace un buen tiempo, nuestra educación no es de calidad y de ahí nuestro rezago en américa latina en las pruebas internacionales del saber.  Los procesos de descentralización administrativa y los proyectos educativos Institucionales (PEI) han ayudado en una leve mejoría de las competencias estudiantiles básicas y también ha permitido un incremento en los niveles de cobertura, pero la calidad de la educación sigue siendo una preocupación inmensa para el sector.  Hoy, como nunca, se deben redoblar los esfuerzos por fortalecer los procesos de mejoramientos institucionales, que se evalúen en debida forma los aprendizajes obtenidos, se realicen permanentes programas de capacitaciones profesionales en los docentes con actualizadas estrategias pedagógicas, evaluaciones docentes periódicas, control de asistencia al aula, actualización permanente de los contenidos curriculares y pedagógicos.

Otros de los terribles problemas que enfrenta la educación en Colombia son la deserción escolar y el desánimo por el estudio. Las cifras de desescolarización en Colombia son alarmantes y las razones variadas:  falta de escuelas y docentes, violencia, pobreza y pobreza extrema, falta de oportunidades, desinterés por los contenidos de la educación que se imparte.   La Defensoría del Pueblo ha informado que 477.157 menores no volvieron el año anterior a las aulas después de matriculados, exponiéndose a la delincuencia, a los grupos armados, al trabajo infantil, a la pornografía, a la mendicidad, o al ocio mismo.  Lo consideramos un grave problema de Estado, que debe solucionarse por vías razonables de la legalidad, paralelo a la inequidad que se presenta en las zonas marginales y más pobres de la población, que inciden todos en la calidad de la educación que reciben frente a grupos mejor posicionados socialmente de las ciudades, y el segregacionismo existente en las zonas rurales y grupos étnicos, que generan una desigualdad en la prestación del servicio educativo.

El problema para resolver es cómo hacerle tomar a los niños y adolescentes el amor al estudio. Algunos profesionales afirman que en Colombia a los niños y niñas no les gusta estudiar, tampoco les gusta leer, agrego,  y esto debe obligar al Estado a emprender programas y estrategias profundas, dirigidas a encontrar las formas en las que los jóvenes encuentren interés por el estudio, descubriendo e incentivando en ellos la vocación por aprender lo que les guste, por lo que sientan atracción, para lo que habrá de dar a los currículos un giro de tal magnitud,  que la permanencia de los jóvenes se convierta en un acto voluntario y de amor por educarse.

*Abogado laboralista*Profesor universitario*Escritor