Octubre de 2022 La artrosis es una enfermedad degenerativa que afecta a las articulaciones. Las principales causas son las lesiones articulares deportivas o profesionales, la obesidad y la edad. Se caracteriza por la deformación de la articulación, ruidos en los movimientos, rigidez en las articulaciones y el llamado dolor “mecánico” desencadenado por el movimiento y que se reduce con el reposo.
El envejecimiento y desgaste de las articulaciones y procesos metabólicos como la obesidad pueden causar la osteoartritis, que provoca dolor y es completamente incapacitante.
La osteoartritis se clasifica en:
primaria (o idiopática) cuando la causa es desconocida (como sucede en la gran mayoría de los casos). puede afectar solo a ciertas articulaciones, o puede ser poliarticular.
La secundaria es causada por otras enfermedades o patologías, infecciones, anomalías articulares o congénitas u otro tipo de lesiones. Es importante resaltar que el trastorno metabólico, , el exceso de hierro en el organismo (hemocromatosis) o el exceso de cobre en el hígado (enfermedad de Wilson) son también desencadenantes importantes de esta enfermedad.
Existe un mayor riesgo de desarrollar osteoartritis en personas que trabajen en sectores como minería, construcción, personas de trasporte público al tener un sobre esfuerzo articular de manera continua.
Edad: aumenta de forma exponencial a partir de los 50 años.
Lesiones deportivas: los deportistas de élite tienen mayor riesgo de desarrollar la enfermedad. En concreto, los antecedentes traumáticos (por ejemplo, lesiones deportivas que causan traumatismos) incrementan muy significativamente la probabilidad de padecerla.
Menopausia: la disminución de los niveles de estrógenos que se produce con la llegada de la menopausia es uno de los factores de riesgo para su desarrollo.
Obesidad: La obesidad influye tanto en el riesgo de desarrollar artrosis como en el empeoramiento de los síntomas.
¿Qué síntomas se presentan?
Las manifestaciones de la artrosis son muy variadas, progresivas y aparecen dilatadas en el tiempo. Los síntomas más frecuentes son el dolor articular, la limitación de los movimientos, los crujidos y, en algunas ocasiones, el derrame articular. Además, algunas personas pueden presentar rigidez y deformidad articular.
El síntoma que más preocupa a las personas con artrosis es el dolor. En un primer estadio, éste se desencadena cuando se mueve o se realiza un esfuerzo con la articulación. Este dolor suele cesar con el reposo. Posteriormente, el agravamiento de la artrosis hará que el dolor aparezca tanto con el movimiento, como con el reposo.
Uno de los puntos buenos del dolor artrósico es que no siempre es constante, por lo que los pacientes pueden estar durante largos periodos de tiempo sin padecer dolor, lo cual no significa que la artrosis no siga su evolución.
¿Qué tratamientos utilizar?
La principal medida que deben tener en cuenta los grupos de riesgo para prevenir el desarrollo de la enfermedad es llevar una dieta sana y equilibrada, como la dieta mediterránea, realizar ejercicio físico de forma habitual, con actividades que sean acordes a la edad y el estado físico actual de la persona, y evitar la obesidad. De igual forma existen medicamentos de origen natural que pueden coadyuvar al mejoramiento de dicha molestia.
Monique Chalem
Especialista en reumatología y vocera Heel Colombia.