Diario del Cesar
Defiende la región

Batalla de reyes en los primeros 20 años del Festival Vallenato

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Después de la coronación de Luis Enrique Martínez como Rey Vallenato en la sexta versión en 1973, el certamen vio aparecer un verdadero monstro que venía arrollando en su periplo comercial con su aparición en Los Corraleros de Majagual y su posterior independencia en su estilo romántico, a cuya época llamó Romance Vallenato: se trató de Alfredo Gutiérrez Vital.

Este fenómeno del acordeón, a pesar de tener descendencia de esta región, su padre era del municipio de La Paz, pero se residenció en el departamento de Sucre, en donde nació Alfredo, exactamente en un pueblo llamado Palo Quemao de las Sabanas de Beltrán, allí comenzó desde niño a tocar el acordeón, y le tocó afrontar la vida desde muy adolescente tras la muerte de su padre.

Fue Calixto Ochoa quien lo acogió en su seno y lo vinculó a Los Corraleros de Majagual en donde demostró todas sus habilidades hasta que logró su independencia. Alfredo vino a participar por segunda vez en el Festival, luego de que en 1969 fue descalificado, por infracciones al reglamento, y en el año 1974 retornó y se alzó con la primera corona de las tres que ostenta, siendo el único acordeonero profesional en tener este record.

Ese doble propósito, de ser vallenato y sabanero le dio las ventajas de las dos escuelas, las que fusionó demostrando las condiciones que le merecieron el triunfo con el respaldo de un pueblo que venía llenando todos los espectáculos donde se presentaba; con Alfredo Gutiérrez, se fue superando el fucú de que los sabaneros no podrían ganar el Festival Vallenato ante los intentos fallidos de Julio de la Ossa, Lisandro Meza y Andrés Landeros que venían picándole cerca, pero que siempre les hacía falta ‘el centavo para el peso’.

Pero este triunfo no fue fácil como algunos esperaban, aparte de la calidad de los competidores que con él llegaron a la final tuvo que sortear  unos momentos amargos cuando un grupo de detractores por poco impiden que tocara, pues comenzaron a lanzar objetos contundentes a la tarima por lo que sus compañeros, el cajero Pablo López y el guacharaquero Virgilio Barrera, estaban temerosos de subir hasta que la policía controló a los revoltosos.

Al final, este acordeonero terminó aplaudido y con la corona, con segundo puesto de Náfer Durán y tercero de Julio de la Osa, quienes venían de festivales anteriores ocupando estos puestos de privilegio. Con este triunfo se acabó el ayuno de los sabaneros en este certamen, lo que había obligado a la creación del Festival Sabanero del Acordeón en Sincelejo, como un desagravio, según ellos, a todos esos ejecutores que habían perdido en Valledupar.

 

TURNO PARA ‘JULITO’

 

En el año 1975 por fin le llegó el turno a Julio de la Ossa quien según los entendidos, hasta el momento era el acordeonero que más plata le había sacado al Festival por sus constantes tercero y segundo lugar en los concursos pasados. En 1969 fue tercero, luego en 1972, repitió tercero; 1973, quedó de segundo y en 1974 tercero otra vez. En esta ocasión, el ‘pequeño gigante del acordeón’ asimiló las fallas cometidas en los años anteriores y logró batir a sus contrincantes Ovidio Granados y César Castro, segundo y tercero respectivamente.

Otro de los que venía haciendo cola, con puestos de figuración, era Naferito Durán quien en 1976 se ganó el noveno Festival de la Leyenda Vallenata, dejando en el camino a Beto Muegues y Juan Manuel Muegues, pertenecientes a una dinastía de El Plan (La Guajira);Máximo Jiménez, Samuelito Martínez y Ramón Vargas. En esa ocasión llegó como participante Juancho Polo Valencia que fue la sensación y quien aglutinó un grueso público que lo aclamaba, pero no guardaba la métrica que exigían los 4 aires, además de su permanente estado de alicoramiento, por lo que el jurado lo declaró fuera de concurso.

El décimo concurso de los reyes vallenatos se fue para Urumita en La Guajira, quedó en un excelso ejecutor llamado José María ‘Chema’ Ramos  quien para la época tenía 28 años de edad convirtiéndose en ese momento en el Rey Vallenato más joven que había ganado el certamen. El segundo puesto fue para ‘Beto’ Muegues y el tercero para Ramón Vargas.

En el año 1978 volvió Alfredo Gutiérrez, así lo permitía el reglamento y  se llevó la segunda corona ante la impetuosa ejecución y todo ese palmarés que lo venía rodeando en su vida comercial.

En 1979, la herencia de ‘Toño’ Salas se hizo sentir en la galería de los reyes al ganar el festival número 12 Rafael Salas, un brioso acordeonero que estaba matriculado en ese estilo de ‘La Nota Planera’ como se conocía la ejecución de los artistas que nacían bajo el embrujo de la ‘Vieja Sara’ una matrona que dominaba todo ese emblemático lugar enclavado en la sierra de El Plan. Antes de llegar a ser rey profesional, se había destacado en  1971 y en 1975 cuando ocupó las segundas posiciones como Aficionado. En 1973, en  semiprofesionales, ocupó el tercer puesto, y en 1976, el segundo. En este evento Rafael Salas derrotó a: Alberto Rada, Alberto Villa, Florentino Montero, Felipe Paternina y Beto Muegues.

La dinastía López que ya tenía una corona con Miguel López en el quinto festival, sumó una más en 1980 con el triunfo de Elberto ‘El Debe López’ quien hacía parte del conjunto de sus hermanos, pero que aprendió a tocar acordeón y se volvió un profesional destacado, llegando a consagrar su nombre al lado de Diomedes Díaz con quien grabó dos L.P.  Para  ese festival quedaron Julio Rojas de segundo y  tercero Alberto Rada. Como  algo histórico en esa versión participaron dos juglares del acordeón: Lorenzo Morales y Bienvenido Martínez, el que compuso el tema, ‘Berta Caldera’.

En 1981 se alzó  Raúl ‘Chiche’ Martínez, quien venía de ser rey en las categorías inferiores, superó a los acordeoneros: Héctor Bolaños Jiménez, Emilio Oviedo, Rafael Salas y Julio Rojas.En 1982: El Rey Vallenato fue Eliecer Ochoa, sobrino de Calixto Ochoa, quien llegó sin ninguna expectativa, sin embargo, demostró la categoría de la  escuela de su tío,  incluso, presentando algunos temas con los que había ganado Calixto el tercer Festival, a pesar de ser de Valencia de Jesús, los sabaneros celebraron este triunfo como suyos. Eliecer Ochoa derrotó en esa competencia a los siguientes digitadores: Emilio Oviedo, Alberto Rada Ospino, Álvaro Cabas, y Luis ‘El Negrito’ Villa.

El único acordeonero que le sigue a Alfredo Gutiérrez en coronas conquistadas en el concurso ordinario es Julio Rojas Buendía, ya fallecido, quien alcanzó a conquistar dos, la primera en 1983, ganándole a Andrés Landeros quien volvió después de muchos años, Emilio Oviedo, a Náfer Durán, Alberto Rada y Beto Muegues, además de: Orangel ‘El Pangue’ Maestre, Egidio Cuadrado, Freddy Sierra y José Carranza.

En 1984, la nota vallenata de ‘Pangue’ Maestre se impuso luego de demostrar toda la agilidad frente a Gabriel Julio, Ciro Meza Reales, Egidio Cuadrado, Miguel Ahumada  y Ramiro Colmenares. En estas instancias se conocía otra generación de acordeoneros, ya eran pocos de la primera etapa, los que seguían mostrándose en la competencia.

Egidio Cuadrado, otro villanuevero comoOrangel‘Pangue’ Maestre, llegó al pedestal de los reyes, dejando en el segundo lugar a Alberto Rada y el tercero para Jesualdo Bolaños. Y se cierran así, estos primeros 19 años del Festival, con la tercera corona de Alfredo Gutiérrez superando a Jesualdo Bolaños y Alberto Rada.  Al año siguiente se realizó el primer Rey de Reyes.