Preso de ‘La Tramacúa’ se cosió la boca para pedir traslado
ASEGURA QUE TEME POR SU VIDA
Jhon Keneber Cárdenas Murillo, quien se encuentra en el Establecimiento Penitenciario y Carcelario de Máxima y Mediana Seguridad ‘La Tramacúa’ en Valledupar, inició una huelga de hambre cosiéndose la boca para exigir su traslado a otro centro penitenciario del país, considerando que en el lugar corre riesgo su vida y la vulneran sus derechos básicos como ser humano.
Cárdenas Murillo, ex jefe de sicarios de la ciudad Ibagué, informó sobre su acción fue comunicada a la Personería Municipal de Valledupar, a través de un documento en el que afirma que la directiva del centro carcelario no ha cumplido con los acuerdos en el que se fijó procesar su traslado.
Ciro Pérez, delegado de Asuntos Carcelarios de la Personería Municipal de Valledupar, informó que el interno inició la huelga desde ayer lunes, por lo que esta entidad inició el acercamiento con las autoridades del centro carcelario para establecer la ruta de atención a este privado de la libertad, quien reiteró en una comunicación que en La Tramacúa se le están violando sus derechos fundamentales.
“Quiere ser trasladado a cualquier centro del país. Afirma que no le brindan las garantías de seguridad y sus derechos fundamentales, principalmente en la alimentación, sanidad y seguridad”.
Dijo que desde la Personería se va conminar al establecimiento a que inicie los protocolos respectivos de huelga, para garantizar al preso sus derechos y completar el proceso de traslado, tal y como se lo habían prometido.
Jhon Keneber Cárdenas Murillo, se encuentra en el Pabellón 12, fue el primer interno que llegó a ese lugar, el cual fue habilitado para albergar a 14 presos, quienes pedían ser ubicados en otra torre por razones de seguridad. Este espacio está en proceso de adecuación.
Por su parte, la abogada defensora del interno, Marta Jiménez, manifestó a este medio que Jhon Keneber Cárdenas se encuentra desesperado y olvidado por el sistema de justicia, el cual ha ignorado la petición del privado de la libertad, quien más que acercamiento familiar pide a gritos le tiendan la mano por su seguridad y lo saquen del lugar donde se encuentra.
Cárdenas Murillo ingresó a La Tramacúa en noviembre de 2018.