Diario del Cesar
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Reyes de la piqueria: Un mosaico que requiere caras nuevas

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La piqueria es uno de los elementos folclóricos que históricamente le brindaron riqueza al folclor, porque además, en épocas inicialistas era una manera de desafiarse los músicos del momento, quienes ante la falta de estructuras mediáticas, utilizaban los versos y la rutina de los acordeones, como únicos canales para mostrar sus potenciales frente al referido contendor.

Desde el mismo reto de Francisco ‘El Hombre’ al Diablo, personalizado en acordeonero, se multiplicaron estos episodios, algunos de los cuales trascendieron las pocas fronteras que existían en los pueblos de la vieja provincia.

Esa expresión espontanea de los juglares enmarcó nombres como Eusebio Ayala, Abraham Maestre, Lucho Montufar, en una primera generación, posteriormente fueron más visibles las piquerias de Lorenzo Morales, Emiliano Zuleta, Toño Salas, Juancho Polo Valencia, Luis Enrique Martínez, Abel Antonio Villa, Enrique Díaz, Rugero Suárez, Aníbal Velázquez, Alfredo Gutiérrez, Calixto Ochoa, Carlos Huertas, Álvaro Cabas, estas últimas trascendieron al disco, y eran esperadas por sus seguidores; también lo expresaron en unos temas Diomedes Díaz con Jorge Oñate y Miguel Herrera.

Tratando de rescatar esa tradición, los organizadores del Festival Vallenato optaron por darle vida a esta manifestación y se implementó como concurso en esta organización, dando inicio a una cadena de verseadores, los  que fueron apareciendo desde distintas latitudes, los que en los primeros festivales fueron aplaudidos por los asistentes a estas contiendas, pero que desde algún tiempo, esta convocatoria ha tenido unos altibajos notorios tras el envejecimiento y retiro de algunos exponentes y los pocos que se mantienen, hay algunos que muestran muchas falencias que le ha quitado brillo al concurso.

Antes de oficializar el concurso, se dio alguna incursión en el Festival de algunos cultores de este género, pero esto no quedó registrado como competencia, simplemente fueron presentaciones ligadas al ambiente parrandero, ya que no había la reglamentación del concurso, por eso el ganador de esa irrupción en 1972, quien fue ‘Beto’ Martínez, no quedó registrado como tal.

 

PRIMER REY

 

Fue solo en 1979 que se registra la piqueria como concurso en el Festival Vallenato en donde resultó como ganador, Andrés Beleño, un alegre cantor y repentista proveniente de Chiriguaná y quien se había emparentado matrimonialmente con una hija del acordeonero Carmencito ‘Mendoza’, en cuyo entorno pulió esta y otras manifestaciones del vallenato.

El nuevo atractivo del Festival Vallenato produjo una ‘lluvia’ de inscritos en esta modalidad en los próximos años, y llegaron desde la Sabana muchos repentistas que tenían la ligera ventaja de que sabían tejer los versos de 10 palabras por la afinidad que tenían con la décima, y cada vez que se exigían los versos en esa estructura, le tomaban delantera a los vallenatos, quienes eran y siguen siendo más ágiles en los versos cortos, llamados de 4 palabras.

En esta modalidad fueron apareciendo nombres que se fueron cimentando en la galería de repentistas, de tal forma, se conoció el talento de Luis Manjarrés, quien fue el segundo ganador en 1980, este tenía la característica de ser invidente al igual que su hermano Alcides, quien ganó años después.  Ambos aún siguen en competencia y se conocen como: Los ‘Cieguitos’ Manjarrés.

En 1981, el nombre de Wilman Rodríguez aparece en el listado de ganadores, él y su hermano gemelo, Casimiro, ya fallecido, fueron grandes colaboradores del Festival Vallenato. En 1982 ganó uno de los grandes inicialista de la piqueria y quien tuvo una larga contienda con su hermano materno, Emiliano Zuleta, se trató de Antonio ´Toño’ Salas, además de ser verseador fue todo un ejecutor del acordeón.

Los dos años siguientes: 1983 y 1984, el otro ‘cieguito’, Alcides Manjarrés irrumpió con una fuerza descomunal como las mismas estructuras de sus versos, los que volvieron trizas a los competidores de turno, y se ganó consecutivamente la corona en esos dos años. En 1985 surge el nombre de José Luis Villero, un referente de Villanueva en La Guajira, y  en 1986, fue Ivo Díaz, el hijo de Leandro Díaz, quien se corona rey de la piqueria, luego de venir cantando las canciones inéditas en otro segmento del Festival.

En 1987 no hubo piqueria porque se celebraba en primer Festival Rey de Reyes y no había la reglamentación para incluir a los verseadores.

En 1988 Juan Manuel Oviedo Guerra, un magdalenense de Nueva Granada se alzó con la corona, después lo sucedió en 1989 un adolescente habilidoso de San Juan del Cesar, Luis Mario Oñate, quien sorprendió por su poca edad y la facilidad con la que fue doblegando a sus rivales, se hizo ducho en este concurso hasta que años más tarde se retiró para dedicarse al canto. Al siguiente año en 1990 el triunfo fue para Rafael Zuleta.

En el año 1991, ganó un nuevo cultor que lograba hilvanar versos con gran facilidad, José Bornacelly Polo, el que logró inscribir su nombre en letras de oro. En la siguiente versión ya se comenzó a notar un dejo de cansancio en algunos verseadores por eso se resolvió declarar desierta la premiación de la piqueria, el jurado consideró que no había calidad para elegir ganador. Ante este llamado de atención los próximos años hubo ganadores de gran factura, fue así como en 1993 gana Alcides Manjarrés la segunda corona, posteriormente en 1994, 1995 y 1996 aparecieron los nombres de: Guillermo Arzuaga, Andrés Barros y William Felizzola en la galería de los grandes.

En 1997 se realiza la segunda versión del Rey de Reyes en donde tampoco le dan cabida a la piqueria, de tal manera que en 1998 surge la figura de José Félix Ariza uno de los más fuertes competidores que tienen en su haber 5 coronas, es hoy por hoy una de las mentes más ágiles que tienen esta modalidad. El mosaico de ganadores se abrió en 1999 para un sabanero, de El Carmen de Bolívar, Julio Cárdenas, quien también se ha ceñido 3 coronas.

En el año 2000 fue el segundo triunfo de José Bornacelly, le siguieron: Julio Salas, José Félix Ariza en su segundo trofeo, luego llegó Teobaldo Peñaloza, y en 2004 vuelve José Félix por la tercera diadema, y al año siguiente, Julio Cárdenas, conquista su segunda versión. Para el 2006 triunfó Rubén Darío Ariza Díaz, y  en 2007 dieron espacio a la piqueria en el tercer Rey de Reyes y resultó ganador José Bornacelly, que acumulaba su tercera vencida.

En el 2008, se gana José Félix Ariza su cuarto triunfo, Desde el 2009 hasta el  2016 ganaron: Martín Lozano, fue un niño que ese año le dio ‘sopa y seco’ a los mayores;  Rubén Darío Ariza, segunda vez; William Felizzola, también segunda oportunidad; José Félix Ariza, llega a su quinto éxito; Edwin Vázquez, Andrés  Barros, su segunda corona; Julio Cárdenas, su tercer galardón; y Fredy de Ávila cierra el ciclo de ganadores hasta ese momento.

 

PRIMER REY DE REYES

 

En 2017 llegó el otro Rey de Reyes y el contundente José Félix Ariza se hace a esta corona acumulando 6 en total en el periplo de este certamen que llega a 52 años. En el 2018 gana por primera vez Santander Bornacelly, quien venía en la lucha hacía varios años.

Con el fin de ir cultivando el interés por esta modalidad y para recuperar la imagen de otros años, pues las críticas siguen afectando el perfil de los verseadores, la Fundación Festival de la Leyenda Vallenata, creó el año pasado la modalidad infantil para ir cultivando el género, un ejercicio que permitió conocer la inclinación de varios niños por el repentismo y dando así la primera corona infantil para Julio Gil.

En el trascurso de este concurso, los miembros de la Fundación en concurso con algunos jurados, han implementado novedades en aras de hacer más dinámica esta modalidad, y se ha pasado de los temas libres a contenidos sugeridos en la misma tarima con el fin de evitar versos prefabricados que varios concursantes suelen llevar, lo que es fácilmente detectable, pues se pierde el rigor de la piqueria que viene del término, pique que significa contienda.

Los sucesores de Emiliano Zuleta y Lorenzo Morales, los más notorios exponentes de esta cultura que quedó referenciada con la canción ‘La Gota Fría’, una canción que le dio la vuelta al mundo, tienen la responsabilidad de ser más creativos y recuperar la riqueza rítmica y de contenidos de este elemento esencial del vallenato para que no se pierda esta expresión.