Diario del Cesar
Defiende la región

Otra disputa por el galeón San José

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Lo que faltaba, otra disputa por el Galeón San José.  La codiciada nave, que partió de Portobelo, con el tesoro del Virreinato del Perú recogido durante tres años; hundida por corsarios ingleses  al frente de las Islas del Rosario en el siglo XVIII,  reclamada por  España, alegando que el barco  es de guerra  y que llevaba su bandera;  por  cazatesoros como la empresa Sea Search Armada (SSA) de U.S.A;  por el Perú, pues se trataba del tesoro sacado de sus tierras; por Colombia, ya se encuentra en su mar territorial y cuenta con el mejor de los títulos, que es el acta de la independencia, por la cual pasaron a la naciente República, todos los bienes que en el territorio tenía la madre patria;    ahora es objeto de  nueva disputa, esta vez de naturaleza  muy singular, pues se  enfrentan la jurisdicción ordinaria y la contenciosa, cada una reclamando competencia para tomar la decisión sobre la nave y su cargamento.

La empresa Sea Search Armada (SSA), había denunciado el tesoro, indicando unas coordenadas de ubicación y reclamó en 1989 por el 100%, alegando que se encontraba en plataforma continental. Ante los jueces de Barranquilla ventiló su causa,  y le otorgaron  el 50% que las leyes civiles colombianas le conceden a quién lo  encuentra; proceso  que terminó en la Corte Suprema de Justicia, con una decisión salomónica:  No sabremos que hay  hasta que no se recupere el pecio;  pero si lo que se encuentra es patrimonio  cultural sumergido es  íntegramente de la nación colombiana, si lo que se encuentra es tesoro, se partirá 50% para el denunciante y el otro 50%  para la nación, y se dan las bases para la distinción.

El asunto parecía resuelto, hasta que sucedieron dos hechos posteriores.  El primero, el Gobierno de turno se dejó seducir por los cantos de sirena, impulsó la Ley 1675 del 30 de julio de 2013, con el objeto de  “proteger, visibilizar y recuperar el Patrimonio Cultural Sumergido”, pero a la larga le tuerce el pescuezo a la Constitución, pues cuando el patrimonio  cultural está repetido,  autoriza comercializarlo. Grave error regar nuestro patrimonio por todo el mundo, so pretexto de repetición. La ley fue declarada constitucional, sin embargo, el pecado acusa de inconveniencia.  La alianza PP para sacarlo, no se ha podido adjudicar.

Bien lo ha dicho nuestra Vicepresidenta, al asegurar que el Gobierno no permitirá que el tesoro del galeón acabe en anticuarios del mundo: “Nuestra historia y el legado de nuestros antepasados no terminará convertido en bienes para negociar por anticuarios, coleccionistas ni cazatesoros del mundo entero”.

Luego entra el Consejo de Estado, a reclamar competencia sobre el tema, y decide que todo lo que esté en dicho galeón es de la Nación y es patrimonio cultural sumergido; que en los trámites hay actos administrativos de cuya validez conoce la justicia contenciosa y no la ordinaria.

Repunta ahora, el Tribunal Superior de Barranquilla, en un auto notificado este lunes, en el que mantiene “la medida cautelar de secuestro decretada por providencia del 12 de octubre de 1994”. Por el momento no se puede tocar.

El San José, cargado de oro, plata y piedras preciosas, se fue a pique el 8 de junio de 1708 tras ser alcanzado por cañonazos ingleses; todo indica que por el momento lo mejor es que siga en su lecho en el mar.

*ExMagistrado