Diario del Cesar
Defiende la región

El ‘país vallenato’ de luto por la muerte de ‘La Polla’ Monsalvo

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Las trinitarias del valle, tornaron sus colores del rojo carmesí predominante en los desfiles de piloneras,  al tenue matiz que sintetiza el llanto de los seres bailarines, porque la dueña del cultivo parroquial cerró el jardín de aromas provincianos, para emprender su baile celestial.

Cecilia Monsalvo Riveira, la eterna ‘Polla’, la de la marca indeleble del Pilón, se fue danzando en busca de Consuelo,  dejando al Valle profunda desazón y la honda herida a un pueblo que adoró, al que su gesta la gloria le prestó en aras siempre del crecimiento del folclor.

Despedida gris y temeraria, en el preámbulo del muengue de acordeones, no habrá cinturas que dancen con ahínco porque la dama gestora de este baile ya no encabezará el río multicolor, en donde caderas enchufadas al ritmo del tambor daban las gracias a los que venían de afuera o a los dueños de la casa.

Fue un quinto malo, el 5 de este mes de abril, al conocerse la infausta noticia de la partida de Cecilia Monsalvo, ‘La Polla’, un ser querido del valle parroquial tan de esta tierra como la misma guaricha de los indios. Nació y creció en el marco de la plaza, esa que hoy expone su fachada moderna, a la que no tuvo tiempo de danzar como lo hizo en el ayer  de  aceras empedradas.

Perteneciente a una gran familia, vallenata de origen y conciencia, de gustos exquisitos por la gastronomía y el  folclor, ese mismo que Escalona predicó, fue una ardiente militante de las gestas culturales, y defensora de los aires que hoy muestran este pueblo como la antorcha folclórica del país.

Murió en el mes que tanto adoraba, tutora y testigo de los acontecimientos  relevantes de la aldea, esa que a pulso de notas de los juglares con los que tanto parrandeó, escribieron la historia libertaria de una provincia que atrajo miradas enfocadas en el baile del pilón, ese el que inteligentemente adoptó con el permiso de Lola Bolaño, para enquistarlo en La plaza Alfonso López, y ceñirle la impronta festivalera, del que nunca el uniforme le quitó y lo dejó como la insigne apertura del festín.

‘La Polla’ merece quedar en los anaqueles de la historia, fue protagonista de muchos aconteceres en este mundo vallenato, tal vez, lo más visible sea su espíritu de pilonera, pero debajo de ese vestido y sus flores de trinitaria, había una abeja obrera, que repartía mieles de sabiduría en aras de endulzar los obstáculos que sortearon los de la gesta folclórica  para posicionar el Festival Vallenato.

Fue una eterna socia y fundadora al lado de su comadre Consuelo Araújo Noguera, a las que apenas pudo separar la muerte altanera y arrogante que le quitó parte de su alma  en aquel fatídico momento en el que las paredes de la Sierra Nevada, se tragaron el llanto y los gritos de su compañera a quien vio partir jadeante al  espesura mientras que ella abatida del cansancio y el dolor, se negó a dar un paso más, lo peor llegó 4 días después cuando se conoció el asesinato de ‘La Cacica’, ahí sintió ‘La Polla’, como en muchas ocasiones  lo expresó, que le habían quitado la mitad de su alma.

Los vallenatos raizales apasionados por sus costumbres y creencias coinciden en afirmar que, se completó el Festival en la Gloria, ya está la ‘Polla’ porque hacía falta la representante del Pilón. Ya estaban Colacho, Escalona, Consuelo, Cirino, Lalo, Alfonso López, Lolita, García Márquez, y ahora con Cecilia, se completó el quorum para danzar y cantar en las nubes:

“Pollito porque piai

Si gallina no tienen tetas

Morrocón no sube palos

Ni si le ponen horquetas”