Diario del Cesar
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Indígenas queman buses y camiones de carga

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En Popayán, la polarización por los bloqueos a la vía Panamericana pasó de los discursos en las redes sociales y en las emisoras, a las agresiones físicas así como a los ataques a la prensa que no comulga con ninguno de los bandos enfrentados.

Eso fue lo que se vivió este miércoles frente a las instalaciones del Consejo Regional Indígena del Cauca (Cric), ubicado en el sector histórico de Popayán, cuando las personas que exigen un desbloqueo inmediato de dicho corredor vial llegaron a la sede de la organización para gritarles cosas como “parásitos sociales”, “guerrilleros”, “terroristas”, “delincuentes”.

 “Que se vayan del Cauca, que se larguen con su minga para otro lado, queremos que nos regresen la Panamericana, que no sean abusivos y que nos respeten, no aguantamos más sin comida, sin gasolina y todo por esos indios lacras, holgazanes, guerrilleros de las Farc”, gritaba un abogado y expolicía, quien participaba en esta protesta, la cual inició en la terminal de transportes de Popayán, a eso de las 10:00 de la mañana.

Luego de recorrer algunas principales calles de la capital del Cauca, los opositores al Cric arreciaron en sus arengas contra esta organización, cuando llegaron a su sede, a eso de las 11:00 de la mañana.

Algunos empezaron a tumbar los conos de marcación vial, mostrando su inconformidad por la minga que genera los bloqueos. Luego, empujaron a un nativo que blandía una bandera del Cric, de ahí la intervención inmediata de la Policía.

Poco a poco, los uniformados empezaron a pedirles a los nativos que se resguardaran en su sede para evitar alguna agresión, mientras que los airados manifestantes empezaron a gritarles que despejaran la vía, que dejaran las vías de hecho. Otros instaban a los nativos a que pelearan a los puños.

Mientras esto pasaba, y ubicados en la entrada de su sede, los aborígenes empezaron a cantar el himno de la guardia, en especial su coro: “guardia, guardia, fuerza fuerza”, esto como respuesta a la agresiones de sus opositores. Luego, y como es tradicional en ellos, sacaron palos de escoba para usarlos como bastón de mando para después hacer un cordón humano frente a las instalaciones de su organización.

Como cada vez eran más violentas las arengas, la Policía reforzó su presencia en el sitio, con el apoyo del Escuadrón Móvil Antidisturbios, Esmad, realizando otro cordón de seguridad. “La orden es separar a la gente, esa es la orden”, se escuchaba en los radios de comunicación de los uniformados, quienes quedaron en medio de los bandos.

Luego algunos airados opositores empezaron a lanzar piedras contra los ventanales de la sede, sin importarles que los nativos estuvieran a las afueras. A raíz de esto, fue necesario que la Policía lanzara una granada de aturdimiento para dispersar a la gente, siempre manteniendo la posición de mediar para evitar las agresiones entre los bandos.

En medio de esta situación, el periodista Richard Calpa, de Radio 1.040, fue atacado con un objeto contundente por un manifestante, quien atacó al comunicador por la espalda.

“Por fortuna tenía puesto mi casco de motociclista, el cual me protegió de ese rocazo que me lanzaron cuando me retiraba del sitio, porque me sacaron a la fuerza cuando intentaba hacer el cubrimiento de esta protesta y un agente del Esmad me señaló como infiltrado del Cric, eso fue lo que generó la agresión”, denunció el periodista.

Por el momento, la fuerza pública se mantiene en el sitio porque los opositores aún están en inmediaciones del Cric.