Diario del Cesar
Defiende la región

Volvernos a encontrar, nuestra esperanza 

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Por  

GUILLERMO  

HERRERA  

CASTAÑO* 

“Los Juegos de la esperanza”. Así hemos denominado la cuarta edición de los Juegos Deportivos Nacionales de Mar y Playa, un evento que además de la competencia en sí, tendrá un componente adicional: será el primer certamen multideportivo nacional que se realizará después de la pandemia. Por eso su fervor se sentirá mucho más, porque servirá de motor para reactivar económica y socialmente a los departamentos de Sucre y Córdoba, anfitriones en esta ocasión.

Desde su primera edición en San Andrés, en el año 2013, las justas han dejado valiosos recuerdos, sobre todo porque se convirtieron en plataforma de formación para nuestros talentos que compiten en eventos de mar y playa. Luego, dos años después, fue la histórica Cartagena la que abrió sus puertas y escribió líneas imborrables en los Juegos.

Un especial momento se vivió en el año 2017, cuando Tumaco y su imponente playa de El Morro se engalanaron para albergar el certamen. El poder del deporte de unir y transformar se hizo más palpable durante aquella edición, en especial, porque durante su realización no se registró ningún hecho violento en el municipio. Fue un espacio de paz, goce y alegría.

De ahí que nuestra emoción por este reencuentro crece con la cuenta regresiva para su inicio. Qué gran oportunidad tenemos como Gobierno Nacional y como Ministerio del Deporte, pero sobre todo como colombianos, de vivir de nuevo un evento de esta magnitud, en el cual haremos especial énfasis en garantizar la bioseguridad para los atletas, entrenadores, jueces, voluntarios y demás personas que haremos parte de las justas.

Lo valioso también de este encuentro radica en la reactivación económica a través del turismo. El sector de la hotelería, el transporte, los restaurantes, productores de esta región, entre muchos más, se verán beneficiados por este gran certamen que también moverá la economía después de tiempos complejos para todos.

Son cuatro años esperando los Juegos, su magia, su colorido. Y qué mejor escenario que el Golfo de Morrosquillo para darle un toque inolvidable. No nos cabe la menor duda de que Tolú, Coveñas, San Antero y San Bernardo del Viento dejarán en alto su calidad de dueños de casa. Y los protagonistas, por supuesto, harán lo propio para ratificar que Colombia es cuna de grandes deportistas.

Todas las condiciones están dadas para que, durante ocho días, entre el 22 y el 30 de octubre, los 1.081 atletas en competencia den lo mejor de sí, para representar con altura las 26 delegaciones que tendrán en escena a sus embajadores por excelencia, entre ellos 435 mujeres, que exaltarán mucho más su papel en el ámbito deportivo.

Precisamente, la directora del certamen, María Isabel Urrutia, nuestra primera medallista de oro olímpica, tiene el honor y la responsabilidad de liderar esta cuarta edición en la que la mujer, desde todos los ámbitos, llevará consigo los sellos de la equidad y el talento.

En este marco de fiesta y deporte que se avecina, no puedo dejar de resaltar la vocación de servicio, que personifican los más de 300 voluntarios que han estado apoyando las labores de las diferentes comisiones. Admiración profunda para este puñado de ciudadanos que también aportarán para que los Juegos sean un éxito en todo el sentido de la palabra. Nuestros recursos humanos, tecnológicos, económicos y logísticos garantizarán un entorno de altura para un evento en el que el deporte, materializado en el juego limpio, será otra razón que nos hará sentir más colombianos que nunca.

¡Bienvenidos a los Juegos de la esperanza!

*Ministro de Transporte