Diario del Cesar
Defiende la región

Volvieron los apagones.

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La semana que acaba de transcurrir, los Cesarenses fuimos sorprendidos nuevamente con los apagones a los que nos tenía acostumbrados años tras año Electricaribe, empresa que por prestar desde inicios de operaciones un pésimo servicio fue intervenida por la Superintendencia de Servicios Públicos, supuestamente para adelantar planes de mejoramiento de los mismos, pero al parecer esto solo quedó en buenas intenciones, porque el servicio público que se delegó a esta empresa española cada vez es peor.

No cabe dudas que los lazos que tejió el Estado Colombiano con la empresa española perteneciente al entramado empresarial Unión Fenosa, son tan fuertes que ha sido más de uno el intento por volver a capitalizar a dicha empresa y decimos que volver a capitalizar porque ya  se le había inyectado un importante capital supuestamente para fortalecer fundamentalmente la electrificación rural y gran parte de esos recursos fueron a parar a las cuentas de los propietarios de la empresa en los bancos españoles, mientras nuestras redes eléctricas siguen su proceso de paulatino deterioro.

Es poco comprensible y cada vez lo es menos, que el Estado Colombiano produzca energía, sacrificando el medio ambiente, como viene sucediendo de manera alarmante con el mega proyecto de hidroituango y que a pesar del alto costo que tienen que pagar las comunidades cercanas a las hidroeléctricas, se termine vendiendo a un bajo costo esa energía en el caso nuestro a Electricaribe, quien la revende a precios exorbitantes a los habitantes del Caribe Colombiano a cambio de un pésimo servicio y el abuso constante de tener que pagar facturaciones adicionales bajo el pretexto de “energía dejadas de facturar” o la sustitución sin justificación alguna de los medidores por otros cuya calibración certifica una empresa del mismo conglomerado empresarial.

Casi que estábamos resignados a pagar mes a mes las facturas superiores a seis dígitos que religiosamente llegan a nuestros hogares, ya que ni la Superintendencia ni el Estado con todo su poder de control y vigilancia han podido o querido defendernos, pero de repente volvieron los apagones y con estos la incertidumbre para los comerciantes y empresarios por las cuantiosas pérdidas que ocasionan los mismos y los ciudadanos del común tener que enfrentarnos al calor penetrante de la Costa Caribe, regresar a la luz de las velas como en los tiempos de las abuelas y ver dañarse en el interior de las neveras  los pocos productos que gracias al trabajo de cada quien hemos podido adquirir, sin que nadie nos responda.

La pregunta obligada es, si los apagones obedecen a una estrategia de la empresa para ahorrar energía y cobrarla a los usuarios sin prestarle el servicio?, son consecuencia del deterioro técnico de las redes y demás componentes para una eficiente prestación del servicio? O  en realidad corresponden a ajustes  técnicos para mejorar dicho servicio. Amanecerá y veremos, pero lo cierto es que volvieron los apagones.