Más de 400 familias de 60 barrios sufrieron daños por las lluvias
POR: NINOSKA REYES URDANETA
Un Puesto de Mando Unificado se instaló ayer en el municipio de Aguachica, sur del Cesar, para avaluar las acciones a seguir por las afectaciones, que al menos en sesenta barrios dejó el fuerte aguacero y vendaval. Más de 400 familias resultaron afectadas, y el alcalde del municipio declaró calamidad pública.
Según el balance de la Oficina de Gestión del Riesgo Departamental, más de 150 viviendas del área urbana, quedaron destechadas, muchos barrios completamente inundados, además de daños en escuelas, iglesias, instalaciones deportivas y la sede de la Alcaldía de Aguachica.
Carlos Daza, jefe de la Oficina de Gestión del Riesgo Departamental, informó que se está elaborando un censo para consolidar las cifras de afectados y las pérdidas materiales. Además de trabajar en conjunto con los organismos de socorro para la poda de árboles en distintas partes del municipio, ya que algunas vías del área urbana permanecen obstaculizadas.
Para ello se llevó a cabo un PMU para trabajar en las estrategias y procesos a seguir en estos casos. Entre tanto, algunas ayudas humanitarias ya están llegando a las familias afectadas y serán entregadas en las próximas horas. De las 400 familias afectadas, 250 son de corregimientos y veredas.
Alertó que la esta segunda temporada de lluvias se extenderá hasta mediados de diciembre, según los pronósticos del Ideam, por lo que se debe estar preparado para evitar emergencias graves.
CALAMIDAD PÚBLICA
El alcalde del municipio de Aguachica, Robinson Manosalva, manifestó que se cumplió la segunda fase de visitas junto al presidente Defensa Civil, Luis Fernando Chona, Ingeniero Ambiental del Municipio, Brayan Rodríguez y el equipo de ingenieros civiles de la Gerencia de Planeación y Obras del Municipio, quienes revisaron las unidades de viviendas afectadas.
Las visitas de verificación y diálogo ciudadano, se realizaron en los barrios El Paraíso, La Ceiba, el Centro, El Bosque, Romero Díaz, Cañaveral y Carretero; cuyas familias ingresan en el proceso del plan de contingencia y atención institucional.
A su vez invita a la ciudadanía, comerciantes y empresarios de la región, a unirse a la campaña de solidaridad y donación por las familias damnificadas. Pueden entregar la donación al Punto de Atención a las Víctimas. Se reciben materiales de construcción como cemento, tejas de zinc, y ladrillos. Enseres como colchones, frazadas, kits de aseo y alimentos no perecederos.
Anunció que desde la Administración Municipal se decidió declarar la calamidad pública, para utilizar los recursos de forma urgente y se proceda sin obstáculos a adquirir y entregar las ayudas a las personas afectadas.
Es una herramienta que permitirá dar respuesta, la Alcaldía destinará recursos para la recuperación de viviendas y varias dependencias municipales afectadas por el vendaval.
Reiteró que el torrencial aguacero dejó un total de 400 familias afectadas en el área rural y urbana, donde se sigue elaborando un censo para caracterizar a las personas afectadas. Las primeras ayudas se estarán entregando en el corregimiento de Barranca de Lebrija.
LA MANO EN EL CORAZÓN
La situación es difícil, algunas familias lo perdieron todo y el Bosque del Aguil sufrió graves daños. “Es el momento de ponerse la mano en el corazón y ayudar a superar esta terrible emergencia, necesitamos ayuda y la intervención inmediata de las autoridades de gobierno”, dijo Luis Bolívar, habitantes de Aguachica.
Asimismo, Saúl Mantilla, otro de los afectados, detalló que el aguacero se prolongó por al menos una hora. Truenos, rayos y fuertes vientos afectaban todo a su paso, “fueron momentos de angustia y miedo, incluso muchas familias estaban dentro de sus viviendas mientras el techo se desprendía”.
Tal es el caso de doña Ana Graciela Chinchilla de Galvis, quien para el momento del aguacero, se encontraba sola en su residencia y su discapacidad visual le impedía moverse del lugar para buscar ayuda.
“Me aferré a Dios mientras sentía que las láminas de zinc se desprendían y volaban causando un ruido aterrador. Yo estaba sola porque mi nieto había salido al médico, me encerré cuando sentí la fuerte brisa y sentada en un rincón, le pedía a Dios que todo pasara rápido, incluso me cayó un bloque cerca de los pies que me hizo pensar que moriría”, narró la anciana.
Doña Ana reside en calle Sabanitas, hoy ha perdido todo, su casa además se inundó y todo quedó bajo el agua.
