Luego de muchos días de expectativa por conocer una decisión que estaba cantada, Alejandro Gaviria se convirtió ya en candidato presidencial dejando de lado su vida como académico en la que estuvo en los últimos dos años en la rectoría de la Universidad de Los Andes.
Aunque hasta este viernes Gaviria siempre fue muy cauto al referirse sobre su candidatura presidencial, la misma ya había arrancado meses atrás con el impulso que le dieron a su nombre varios estudiantes que en las redes sociales empezaron a expresarle el respaldo. Y si aún quedaba alguna duda que ya era un tema muy pensado, Gaviria, en un video y una carta con la que formalizó su aspiración, así lo demostró. Incluso hasta anticipó el que sería el eslogan de su campaña: “Colombia tiene que tener futuro”.
El exministro de Salud, en la exposición de un decálogo de 60 puntos en los que basará su aspiración anticipó que la suya será una campaña de propuestas y no de agresiones como se está viendo por la polarización del discurso político en el país. “La degradación del debate público es un problema creciente que debe preocuparnos. Las emociones tienen cabida en la política. Pero el odio, el miedo y la rabia no son las únicas emociones posibles. La compasión y la serenidad también tienen cabida. Todos debemos aprender a respetar éticamente a aquellos que piensan distinto. La estigmatización y la xenofobia no tienen cabida en una sociedad decente”, dijo.
Fiel a las posturas que le han identificado, Gaviria hizo referencia a uno de los temas que le han llevado a crear polémica, el derecho a morir dignamente y a la interrupción voluntaria del embarazo de los que aseguró que deben protegerse como lo ha señalado la Corte Constitucional. “Los valores religiosos son respetables, pero no deben ser impuestos a quienes no los comparten” y más adelante consideró que “el uso de drogas debe descriminalizarse. El paradigma prohibicionista fracasó. Debe reemplazarse por un enfoque regulatorio”.
En el tema ambiental Gaviria considera que se requieren cambios sustanciales en la economía, para lo cual plantea impuestos al carbono, énfasis en la bioeconomía, incentivos para la transición energética y una reconceptualización del crecimiento económico y la productividad.
Sobre el tema económico el hoy candidato presidencial asegura que la estabilidad monetaria y la independencia del Banco Central son necesarias para el buen funcionamiento de la economía y superación de pobreza; mientras que sobre la reforma al sistema de pensiones y salud las considera urgentes, “la reforma al sistema de salud tiene que fortalecer el derecho a la salud, conservar los avances en cobertura y protección financiera (el mayor logro social de los últimos treinta años), preservar un sistema mixto (público-privado) y reducir las brechas entre las zonas urbanas y rurales y los grupos sociales”.
En su hoja de ruta electoral, Gaviria considera que la ampliación de la cobertura de la educación superior tiene que ser un esfuerzo mancomunando, en donde estén las universidades públicas y privadas, el Sena, los institutos de educación técnica y tecnológica.
Envió un mensaje claro que se debe trabajar en acabar la corrupción que hay en las Fuerzas Militares y la Policía, y consideró además que “cualquier violación de derechos humanos por parte de la fuerza pública es inaceptable”.
LO QUÉ SIGNIFICA
La llegada de Alejandro Gaviria al espectro de la campaña presidencial, de entrada lo pone a competir en el sector de centro, en donde se ha venido consolidando al Coalición de la Esperanza, en donde están de precandidatos Sergio Fajardo, Jorge Robledo, Juan Manuel Galán y Juan Fernando Cristo, todos ellos que ya han confirmado que irán a una consulta interpartidista en marzo de 2022 y a la que llegaría Gaviria.
El analista político Luis Estrada sostiene que “es claro que Gaviria quiere actuar independiente, por ahora no quiere que lo matriculen con nadie, ni con el Partido Liberal en donde cuenta con la bendición del expresidente César Gaviria ni con la Coalición de la Esperanza, pese a que con todos ellos tiene una gran identidad ideológica”.
Su nombre además cae bien al interior de un sector de la Alianza Verde. Desde allí una de sus principales impulsoras es la representante a la Cámara, Juanita Goebertus, quien aseguró que “a mí me representa”. Incluso desde ya la congresista verde empezó a reclutar colaboradores para la campaña del profesor Gaviria.
En concepto del profesor de la Universidad Nacional y amplio conocedor de la política del país, Alejo Vargas, el lanzamiento de Gaviria “va a contribuir para que el debate tenga elementos de orden programático, alejándolo de un debate de odios, pasiones. Un debate que corresponda a candidatos que le proponen al país”.
Gaviria además de ‘morder’ electoralmente en el centro, se disputará parte de los votos que espera tener Gustavo Petro entre los jóvenes, esto porque el saliente rector de Los Andes es bien recibido por un amplio sector de estudiantes que no encuentran identidad con las posturas extremas del líder de la Colombia Humana.
Uno de los apoyos políticos con los que arranca Gaviria proviene del representante liberal Alejandro Carlos Chacón, quien asegura que el exrector “significa la posibilidad de un mejor futuro para el país, un actividad pública en su vida desprendida del ejercicio de la política y con una clara intenciones de cambiar el país”.
Resaltó además que Alejandro Gaviria es “un hombre sin odios, sin extremos que puede juntarnos en las diferencias y es un liberal que respeta las diferentes tendencias”. También Chacón destacó la decisión de Gaviria de irse por un grupo significativo de ciudadanos, lo que le permitirá más independencia.
Desde la derecha ven a Gaviria como un candidato que le falta más untarse de pueblo. Así lo considera el senador uribista John Harold Suárez, “Alejandro Gaviria tiene todo el derecho a someter su nombre a las elecciones presidenciales. No se desconocen sus méritos en la academia, pero su origen tecnócrata lo ha mantenido alejado del contacto con la gente, con la provincia, en la cual su nombre es totalmente desconocido. Quien aspire a ser presidente de nuestro país, tiene que estar conectado con el pueblo y no solo con un pequeño sector de la elite capitalina. Así se muestre vergonzante de la política tradicional, no puede posar de ‘Santo’”.
HABLAN LOS COMPETIDORES
El líder en las encuestas políticas, el senador Gustavo Petro Urrego, si bien reconoció la llegada del exrector a la campaña presidencial, no desaprovechó para formular las primeras críticas a quien será uno de sus más fuertes contradictores en la campaña.
“Estos son los puntos (60 puntos) que presenta Alejandro Gaviria como comienzo de un debate político. Muchos se acercan a nuestro planteamiento, creo que falta profundidad en la transición por cambio climático, en el cambio del modelo de salud y la pertinencia de una reforma agraria”.
Humberto de la Calle Lombana sostuvo que “el ingreso de Alejandro Gaviria a la carrera presidencial es una buena noticia. Inculca ideas, respeta las ajenas y ejerce una necesaria pedagogía permanente. La clave es que el Centro maneje estas opciones diversas con un propósito de unión y convergencia”.
Juan Fernando Cristo, también de la Coalición de la Esperanza, dijo: “bienvenido Alejandro Gaviria a la competencia electoral, en momentos en que el país necesita una sana controversia de ideas y propuestas. Su presencia enriquecerá el debate sobre el futuro de Colombia”.
El exsenador y líder del Nuevo Liberalismo, Juan Manuel Galán, quien también ha destacado los logros de Gaviria, sostuvo que “bienvenido a una competencia que seguro tendrá la altura que merece el momento histórico crítico que enfrenta nuestro país. Me alegra la llegada, no solo de un competidor, sino de un aliado en la construcción de una nueva política de drogas que apunte a la regulación”.
LA CARTA A LOS ESTUDIANTES
En la carta que envió a la comunidad estudiantil de los Andes, Gaviria explica por qué tomó la decisión de renunciar, y además dice que le sorprende el frenesí con el cual los medios de comunicación han informado sobre su aspiración a la Presidencia de la República.
Apreciada comunidad
Escribo este mensaje para despedirme, para confirmar lo que ya los medios, en un frenesí extraño, apabullante, han mencionado varias veces. Después de muchas conversaciones, de pensarlo varias veces, decidí entrar en la carrera (o la disputa) por la Presidencia de Colombia. No fue algo que imaginé o pensé cuando estudié en la Universidad, ni cuando fui Decano, ni cuando asumí la Rectoría. Tomo la decisión porque creo que puedo aportar a la democracia en una coyuntura crítica.
Me voy con tristeza, con la conciencia de que mi labor (aunque intensa) quedó trunca, pero sobre todo con gratitud. Gratitud con los directivos por la confianza, con los decanos y vicerrectores por el apoyo constante, con los profesores y trabajadores administrativos por el compromiso y afecto, y con los estudiantes por el cariño y la comprensión. Han sido dos años difíciles, de retos inmensos, pero estoy convencido de que nuestra comunidad ha salido fortalecida de la pandemia, y de que la Universidad de los Andes está en su mejor momento y tiene un futuro asegurado, un plan estratégico (que construimos juntos) consensuado y preciso.
No quiero entrar en justificaciones tortuosas. Entiendo que mi decisión es problemática. Solo quisiera señalar una continuidad, una forma de coherencia que, en este momento, en medio de todo, de mis emociones cruzadas, me tranquiliza. Desde el primer día como rector señalé la necesidad de una universidad activista. Repetí muchas veces la idea de que nuestra responsabilidad esencial era transformar la sociedad, conectarnos más, ser agentes de cambio. He entendido el legado de los fundadores de nuestra Universidad como una invitación a aprovechar lo mejor de la ciencia y la cultura, lo mejor del conocimiento humano, para transformar la sociedad. Me voy de la Universidad, pero me llevo conmigo ese legado, esa idea, ese ímpetu transformador.
Muchas veces, en los discursos de grado, tanto mi antecesor como yo, señalamos la importancia de ingresar a la vida pública, de aportarle a la sociedad desde el Estado, de no resignarse ni caer en el nihilismo o la indignación. Decidí, de manera extrema, practicar lo que hemos predicado con insistencia. También he abogado por el pensamiento crítico, por el escepticismo y la necesidad de un debate razonado y respetuoso. Así mismo, me llevo esos valores, esos principios necesarios en este momento de desconfianza, desánimo y amenazas a la democracia.
Quiero mucho a la Universidad. Aquí ha transcurrido buena parte de mi vida profesional. Aquí están mis amigos y maestros. Aquí están mis afectos. Soy y seguiré siendo Uniandino. Eso me da fuerzas para lo que viene. Espero no defraudarlos.
Muchas gracias. Un abrazo a todos, de todo corazón.
/Colprensa