POR: JOSÉ ALEJANDRO MARTÍNEZ VEGA
Las 14 horas de diferencia que hay entre Colombia y Japón es solo una parte de la dimensión para medir el logro que a base de sacrificio, tenacidad y lucha consiguió el vallenato Buinder Bermúdez Villar.
Una conversación por Whatsapp, pese a la lejanía, nos acerca a este deportista de 25 años que a pesar de las adversidades no renunció a su sueño y desde hace varios días amanece en la Villa Olímpica y Paralímpica, ubicada en el distrito costero de Harumi, en la capital japonesa, donde se desarrollan los Juegos Paralímpicos Tokio 2020.
El atleta es uno de los 4.510 deportistas de 162 países que hacen parte de la élite mundial del deporte paralímpico.
“Se vale soñar, estamos pensando en una medalla, sobre todo en la prueba de los 400 metros”, escribió Buinder mientras enfatiza que allá (en Japón) ya están a punto de descansar mientras que el sol en Valledupar, recién empieza a pegar más fuerte.
La salida de Buinder a la pista del Estadio Olímpico será esta noche, a las 10 p. m. (hora colombiana), para competir en la prueba de los 100 metros. De acceder a la final, competirá, la madrugada de este domingo.
Bermúdez también está inscrito en la prueba de 400 metros a realizarse el próximo primero de septiembre, en la cual tiene las mejores proyecciones de montarse al podio paralímpico.
GRACIAS AL VALLE… DEL CAUCA
A Tokio 2020 llegó gracias a su acertada decisión de abandonar su ciudad natal y emigrar a Cali, ya que por falta de apoyo en el Cesar, el ofrecimiento para representar al departamento del Valle del Cauca era irrechazable.
Y precisamente, ese espaldarazo, lo retribuyó en el mundial de atletismo realizado en la capital vallecaucana con la clasificación a las paraolimpiadas, tras lograr una marca de 49 segundos y 69 centésimas en la prueba de los 400 metros planos, categoría T13.
Ese guarismo conseguido en el evento atlético orbital, le valió a Bermúdez ubicarse dentro de los 6 mejores del mundo en el ranking de esta disciplina.
“Llegar a unos olímpicos es a lo máximo que puede aspirar cualquier deportista. Y ahora, como siempre que voy a un evento, llego a buscar medallería, no sé cuál de las tres pero mi objetivo es conseguir una medalla”, sostuvo el joven en conversación con AJÁ & QUÉ VALLEDUPAR.
UN CAMINO LLENO DE ESPINAS
Para llegar Tokio, el camino de Bermúdez estuvo lleno de espinas. Primero, la falta de un apoyo concreto por parte de los entes gubernamentales locales. Esto, a pesar de competir por 5 años en nombre del Cesar con buenos resultados y logrando, en múltiples ocasiones, campeonatos nacionales. Incluso, colgarse la medalla de oro en los Juegos Parapanamericanos de Lima 2019 no fue suficiente para convencer a los dirigentes locales de que sus sueños de olimpiadas estaban bien cimentados en hechos concretos.
“A finales de 2020, estaba preseleccionado para estar en olímpicos, yo en ese momento me comuniqué con Serdeportes, les comenté que yo aspiraba a estar en Tokio, pero que necesitaba recursos, alimentación, gimnasio, desplazarme a una ciudad que tuviera pista, necesitaba recursos para poder desplazarme, y me dijeron que no me podían colaborar hasta el otro año”, narró Buinder en su momento.
Aunque él insistía en querer seguir corriendo en nombre de Cesar, una precaria e improvisada pista de atletismo en Los Algarrobillos, sin alimentación de alto rendimiento, ni recursos necesarios, lo alejaban de su sueño olímpico. Por ello, aceptó la propuesta del Valle del Cauca.
“Con dolor, porque soy vallenato, orgullosamente, pero no podía esperar hasta 2021…”, sentenció el recién graduado Licenciado en Educación Física de la Universidad de Pamplona.
LA HISTORIA DE BUINDER
Su inicio en el atletismo no surgió de manera espontánea. Nació al ver cómo su hermano Breider -otro deportista paralímpico destacado del Cesar- se llenaba de oros a nivel nacional e internacional y viajaba por todos lados.
Por ello, un día tomó la decisión de acompañarlo a un entrenamiento en la polvorienta y mal llamada pista atlética del antiguo Armando Maestre Pavajeau.
Ahí comenzó a entrenar en 2015 y en su primera prueba oficial le fue tan bien que de inmediato lo llamaron a integrar la selección Cesar.
“Mi hermano paraba viajando a todas partes, y tú sabes que a uno de joven le gusta eso, viajar. Vi una oportunidad de salir, porque en mi casa por la cuestión de la vista mi mamá no me dejaba salir, me sobreprotegía”, recuerda.
Desde entonces emprendió una carrera, de más triunfos que derrotas, la cual llegó al punto más alto en los Juegos Parapanamericanos 2019 cuando cruzó primero la meta en la pista atlética de la Villa Deportiva Nacional. Allí superó a un rival mexicano y se proclamó como el paratleta más veloz de América en los 400 metros planos.
“Lo primero que pensé cuando cruce la meta fue que se cumplieron todas las expectativas, los objetivos, después de tantos días de entrenamientos, sesiones, donde uno termina cansado, al final se pudo recoger lo que se cosechó”, dijo Bermúdez en aquel momento, horas después de la gesta continental.
Tras subirse al podio, con el metal dorado en el pecho, Buinder siempre recuerda a sus padres, Yeimi Teresa Villar y Moisés Bermúdez, quienes han sido su sostén en medio de las dificultades propias de quien nació con una discapacidad.
Bermúdez es el primer deportista del Cesar, en la disciplina de atletismo, que clasifica a unas olimpiadas.