Diario del Cesar
Defiende la región

Huertos urbanos, estrategia silenciosa que garantiza una despensa sostenible

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POR: NINOSKA REYES URDANETA

Como dice el escritor argentino Martín Caparros: “El hambre es la metáfora más violenta de la desigualdad”; y sí que lo es, ante la crisis que actualmente está afrontando el mundo, debido a la pandemia por el Covid-19, y que ha desencadenado recesiones brutales y puesto en peligro el acceso a los alimentos. 

Sin embargo, incluso antes de la pandemia, el hambre se propagaba, y estancaban el progreso en materia de nutrición. Así ocurría especialmente en los países afectados por conflictos, condiciones climáticas extremas u otros debilitamientos de la economía o sometidos a un alto grado de desigualdad.

Y esta es la realidad, que a Franklin Blanco Niño, miembro de la comunidad Arawak y de Colombia Orgánica, lo ha mantenido en el largo trajinar de impulsar los huertos urbanos orgánicos como alternativas para la producción y garantía de alimenticia de las personas, modelo sustentable que desde el departamento del Cesar se impulsa en otros países como México.  

Las Naciones Unidas añade que el Objetivo de Desarrollo Sostenible 2 (Hambre cero de aquí a 2030), quedará incumplido por un margen de casi 660 millones de personas. De esta cifra total, puede que unos 30 millones se deba a los efectos duraderos de la pandemia.

El departamento del Cesar, como muchos otros departamentos del país, y especialmente del Caribe, no se escapan a esta cruda realidad. De acuerdo con el DANE, antes del inicio del aislamiento preventivo el año pasado, el 89,5 % de los vallenatos consumían sus tres comidas diarias, pero actualmente sólo el 61,5 % tienen las tres raciones diarias en sus hogares, siendo los más afectados los niños, y los adultos mayores, debido a la inseguridad alimentaria  se ven afectados por la triple carga de la malnutrición, desnutrición, y carencias en micronutrientes.

UNA GRAN SOLUCIÓN

Por ello, los cultivos de traspatio o llamados cultivos urbanos, son una gran alternativa para los cesarenses y especialmente para los habitantes en condiciones de inseguridad alimentaria, pues cada centímetro, cada metro cuadrado, puede ser aprovechado para cultivar de manera orgánica, y sin hacer grandes inversiones, destacó Blanco.

“Aquí todo cuenta, todo vale, algunos materiales reciclados pueden convertirse en semilleros o materas productivas, todo es cuestión de imaginación y aprender a usar nuestros espacios y nuestros jardines. En un metro cuadrado podemos tener de 10 a 15 plantas distintas comestibles, esto lo podemos lograr en familia de manera sencilla, práctica, muy didáctica para los niños, y nuestros adultos mayores para que participen en la producción de nuestros alimentos”, explicó el experto.

Permite maximizar la producción de diversos productos agropecuarios, como hortalizas y frutas frescas, en espacios no utilizados en las ciudades y sus alrededores. Esto puede disminuir la huella ecológica, aminorar la pobreza, contribuir a la seguridad alimentaria y nutricional, proporcionar productos no tradicionales, reciclar desechos y eliminar terrenos baldíos que podrían terminar como basureros. Asimismo, permite reducir la distancia entre productores y consumidores y consecuentemente bajar precios y solucionar problemas de desabastecimiento.

DEL CESAR A OTRAS PARTES DEL MUNDO

Actualmente un proyecto de emprendimiento Colombo Mexicano llamado, Atyka Orgánica, nacida en Valledupar, viene dictando talleres, cursos, y montajes de unidades productivas familiares en la ciudad de México, y en algunos estados mexicanos, con el fin de dar a conocer esta gran alternativa productiva.

“De acuerdo al International Growth Centre de la London School of Economics (LSE), la producción doméstica de alimentos tiene el potencial de proporcionar ahorros sustanciales para los hogares urbanos más pobres —que generalmente gastan hasta el 80% de sus ingresos en alimentos—, con la ventaja adicional de la diversificación de la dieta y una mejor nutrición. Asimismo, puede proveer a las familias de ingresos adicionales si venden el excedente de su producción en mercados locales”, dijo.

La riqueza de las tierras del Cesar compite todo el año con las duras condiciones climáticas del departamento., sin embargo, el sistema de riego se ha resuelto a partir de tanques de almacenamiento, además de los canales de agua lluvia, lo que ha permitido que las huertas caseras hayan tenido buenos resultados., de allí su ejemplo en la región mexicana con proyección hacia Argentina.

Antes de la emergencia del Covid-19, la iniciativa no era vista como una solución, al contrario, era una estrategia silenciosa que hoy da sus resultados, especialmente en zonas de difícil acceso, resguardos indígenas y comunidades organizadas, donde cosechan su propia despensa.