Diario del Cesar
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¡Se fue para Cali por falta de apoyo y clasificó a Tokio 2020!

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POR: JOSÉ ALEJANDRO MARTÍNEZ VEGA

“No hay mal que por bien no venga”.  Este viejo adagio le aplica al deportista vallenato Buinder Bermúdez Villar, quien luego de verse obligado a irse a Cali, por falta de apoyo en el Cesar, a representar al departamento del Valle del Cauca, recibió en las últimas horas la mejor noticia que puede recibir cualquier atleta: clasificó a los Juegos Paralímpicos de Tokio 2020.

El paratleta ganó su derecho a participar en el certamen orbital tras lograr una marca de 49 segundos y 69 centésimas en la prueba de los 400 metros planos, categoría T13.

El registro conseguido en un evento atlético desarrollado en Cali, le valió a Bermúdez ubicarse dentro de los 6 mejores del mundo en el ranking de esta disciplina.

“Llegar a unos olímpicos es a lo máximo que puede aspirar cualquier deportista.  Y ahora, como siempre que voy a un evento, llego a buscar medallería, no sé cuál de las tres pero mi objetivo es conseguir una medalla.  Tenemos un mes para seguir perfeccionando las marcas”, sostuvo el joven de 25 años en conversación con este medio.

Para llegar Tokio, Bermúdez tuvo que sortear muchas dificultades.  La principal fue la falta de un apoyo concreto por parte de los entes gubernamentales locales.

Esto, a pesar de competir por 5 años en nombre del Cesar con buenos resultados y logrando, en múltiples ocasiones, campeonatos nacionales.

Incluso, colgarse la medalla de oro en los Juegos Parapanamericanos de Lima 2019 no fue suficiente para convencer a los dirigentes locales de que sus sueños de olimpiadas estaban bien cimentados en hechos concretos.

“A finales de 2020, estaba preseleccionado para estar en olímpicos, yo en ese momento me comuniqué con Serdeportes, les comenté que yo aspiraba a estar en Tokio, pero que necesitaba recursos, alimentación, gimnasio, desplazarme a una ciudad que tuviera pista, necesitaba recursos para poder desplazarme, y me dijeron que no me podían colaborar hasta el otro año”, narró Buinder.

Afortunadamente, su talento ya era conocido a nivel nacional y los entrenadores de diferentes departamentos empezaron a ‘calentarle el oído’ para correr en nombre de ellos.

Él, no obstante, insistía en querer seguir corriendo en nombre de su tierra natal.  Pero una precaria e improvisada pista de atletismo en Los Algarrobillos, sin una buena alimentación de alto rendimiento y sin recursos necesarios, lo alejaban de su sueño olímpico.

Por ello, no tuvo más remedio que aceptar la propuesta del Valle del Cauca, empacó maletas y se fue a seguir luchando por lo que tanto había trabajado durante todos estos años.

“Con dolor, porque soy vallenato, orgullosamente, pero no podía esperar hasta 2021, demoramos como un mes dialogando, me citaron a varias reuniones, pero ni quedando campeón panamericano me dieron una solución y tomé la decisión de cambiar. Si no hacía el cambio al Valle del Cauca, no estuviera clasificado”, sentenció el atleta de 25 años quien el año anterior se graduó como Licenciado en Educación Física de la Universidad de Pamplona.

Para mayor decepción con el gobierno del Cesar, Buinder recuerda que a la fecha, tres años después de que fuera proclamado mejor deportista del año 2019, aún no recibe su premio.

“Es un estímulo ganado, que hubiera servido de mucho para mi mejor preparación, pero tampoco ha sido posible.  Primero dijeron que por la pandemia, pero mire por donde vamos”, finalizó.

LA HISTORIA DE BUINDER

Su inicio en el atletismo no surgió de manera espontánea.  Nació al ver cómo su hermano Breider -otro deportista paralímpico destacado del Cesar- se llenaba de oros a nivel nacional e internacional y viajaba por todos lados.

Por ello, un día tomó la decisión de acompañarlo a un entrenamiento en la polvorienta y mal llamada pista atlética del antiguo Armando Maestre Pavajeau.

Ahí comenzó a entrenar en 2015 y en su primera prueba oficial le fue tan bien que de inmediato lo llamaron a integrar la selección Cesar.

“Mi hermano paraba viajando a todas partes, y tú sabes que a uno de joven le gusta eso, viajar. Vi una oportunidad de salir, porque en mi casa por la cuestión de la vista mi mamá no me dejaba salir, me sobreprotegía”, recuerda.

Desde entonces emprendió una carrera, de más triunfos que derrotas, la cual llegó al punto más alto en los Juegos Parapanamericanos 2019 cuando cruzó primero la meta en la pista atlética de la Villa Deportiva Nacional.  Allí superó a un rival mexicano y se proclamó como el paratleta más veloz de América en los 400 metros planos.

“Lo primero que pensé cuando cruce la meta fue que se cumplieron todas las expectativas, los objetivos, después de tantos días de entrenamientos, sesiones, donde uno termina cansado, al final se pudo recoger lo que se cosechó”, dijo Bermúdez en aquel momento, horas después de la gesta continental.

Tras subirse al podio, con el metal dorado en el pecho, Buinder siempre recuerda a sus padres, Yeimi Teresa Villar y Moisés Bermúdez, quienes han sido su sostén en medio de las dificultades propias de quien nació con una discapacidad.

“Siempre han estado conmigo, apoyándome en todo, siempre han confiado en mis capacidades sabiendo mi discapacidad, nunca me han dejado solo ni desamparado, todo lo que soy es gracias a la buena educación que he tenido desde niño, esto se lo dedico a ellos”, dijo Buinder a quien le diagnosticaron miopía y astigmatismo desde nacimiento.

Bermúdez es el primer deportista del Cesar, en la disciplina de atletismo, que clasifica a unas olimpiadas.