Diario del Cesar
Defiende la región

Valledupar cumple 469 años, ¿cuál es la perspectiva de ciudad que da?

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“Si Valledupar quiere ser una ciudad-región, una metrópolis de pujanza y crecimiento ordenado, requiere con urgencia implementar políticas a largo plazo y de buenos gerentes que las ejecuten y devuelvan la confianza y la seguridad a sus ciudadanos”, opinan los representantes de los gremios.

Que ha dejado de ser un pueblo grande, que es un centro de servicios, que es una ciudad amable, que es el boom de desarrollo económico, comercial y de servicios del Caribe colombiano, se le reconoce la lucha por consolidarse como ciudad región, pero, asimismo que ha dejado de ser un “buen vividero”, que no tiene industria, y que debe retomar los caminos del agro.  Además, que lo peor que le podría pasar en este momento es que llegara un mandatario inexperto y populista.   Son, entre otros, algunos de los conceptos que, sobre Valledupar como ciudad que cumple 469 años de su fundación, entregaron a DIARIO DEL CESAR, dirigentes empresariales y gremios de esta capital.

Es el caso del presidente ejecutivo de Asoprokia, Federación Nacional de Cafeteros, Gustavo Arias Pérez, quien sin dudar califica a Valledupar como una ciudad amable y con proyección en el desarrollo económico del país que se extiende al resto del mundo a través de su música vallenata y una diversidad de empresas del sector agropecuario, viendo en estas últimas, además, una oportunidad para mejorar las condiciones de vida de muchas familias campesinas. Subraya que, sobre el café, “muchas regiones de Colombia y el mundo desconocen que en Valledupar se cultiva este excelente producto que es base de la economía colombiana”.  Igualmente reconoce que se falla en la promulgación “para enterar a muchas personas que aquí en esta región del Old Parr, la parranda y el Festival Vallenato, también se produce productos de alta calidad que son comercializados alrededor de todo el mundo”.  Significativa labor que, desde la federación que representa, adelanta convencido de que, “el agro del Cesar debe emerger nuevamente y la ciudad debe recuperar su vocación agropecuaria, propia de una leyenda viva de nuestros ancestros que hicieron de Valledupar una ciudad que repuntaba con sus cosechas en la región Caribe”.  El ejecutivo concluye felicitando a Valledupar en sus 469 años, y asegurando que, “como campesinos seguimos adelante en la consolidación de nuestros sueños y metas”.

Por su parte, el presidente del Fondo Ganadero del Cesar, Hernán Araújo Castro, considera que la capital de este departamento se convirtió en un centro de servicio regional, “especialmente de salud, servicios para la minería”, dejando de lado otros factores importantes por desarrollar.  “Tenemos el Festival Vallenato, evento que atrae un importante número de personas”.  Aunque Araújo Castro, considera que es un reto “grande” para Valledupar, que es vista atractiva, esto debe ser aprovechado para un turismo más amplio, “si se hace programado, ordenado, mirando a los corregimientos y municipios vecinos”.

Sin embargo, se encuentra de frente con la realidad de que, en esta zona del país, no existe un desarrollo industrial.  Y, cierra dejando sobre la mesa el desafío que, a su juicio, tiene Valledupar, “convertirse en una capital regional.  De una región con un desarrollo agroindustrial e industrial que genere suficientes empleos, que mueva la economía para aprovechar su ubicación geográfica, la proximidad que tiene al ferrocarril, a las vías principales, y puertos marítimos”.

Mientras que para el abogado y empresario radial Andrés Molina Araújo, gerente de dos importantes emisoras  de la región, Radio Guatapurí y Cacica Estéreo, la Valledupar actual lucha por consolidarse como ciudad-región y dejar atrás el pasado de pueblo grande.  “Desde hace cerca de una década dejó de ser el ‘buen vividero’ del cual todos nos ufanábamos”.  Este argumento, lo sustenta en que, “el crecimiento de su red de servicios públicos (en particular, acueducto y alcantarillado) y de sus arterias viales no ha sido proporcional al aumento de su población, que hoy es cercana al medio millón de habitantes”.  A esto le suma, el área de influencia (área metropolitana) “que fácilmente llega al millón de habitantes”.

Asimismo, lo atribuye a la proliferación de barrios de invasión (aún hay 13 barrios ilegales) auspiciada por la connivencia de administraciones anteriores que ha creado un enorme desafío para la ciudad en la prestación de servicios públicos a barrios informales que reciben los servicios (agua, luz, gas, etc.) en condiciones subnormales y muchas veces sin pagarlos.  Sin dejar de señalar a las tres últimas administraciones (Luis Fabián Fernández, Fredis Socarrás y Augusto Ramírez) “que han cometido el error de permitir la ampliación excesiva del perímetro urbano, propiciando un crecimiento desbordado y desordenado de la ciudad, a sabiendas que el municipio no tiene la capacidad de extender la red de servicios públicos a la periferia”.

Recapitula en que, si Valledupar quiere ser una ciudad-región, una metrópolis de pujanza y crecimiento ordenado, “requiere con urgencia implementar políticas a largo plazo y de buenos gerentes que las ejecuten y devuelvan la confianza y la seguridad a sus ciudadanos.  Lo peor que le podría pasar a la ciudad es que llegue al poder un alcalde inexperto y populista”.

Otra de las posiciones sobre Valledupar como ciudad, la entregó el presidente ejecutivo de la Cámara de Comercio de Valledupar, José Luis Urón Márquez.  A su juicio, la capital del Cesar es el ‘boom’ de desarrollo económico, comercial y de servicios del caribe colombiano.  Le reconoce a Valledupar el proceso de recuperación que inició en los diferentes sectores económicos, apoyado en un estatuto tributario moderno para la competitividad, frente a la desaceleración de la economía que se presentó en 2018, a causa del impacto negativo del Plan de Ordenamiento Territorio actual en el sector de la construcción, que paralizó proyectos de vivienda en la ciudad.  A esto le agregó situaciones que también impactaron de manera negativa como el costo de fiebre aftosa que se presentó en San Diego (Noviembre – Diciembre) que por reflejo afectó a Valledupar. La migración de venezolanos a Valledupar y área metropolitana.  Las deudas, que superan los $120 mil millones que dejó de cancelar el concesionario a los microempresarios de Bosconia y zona de influencia, tras la suspensión de obra de la Ruta del Sol, tramo 3.

De otro lado, aplaude, Urón que se intente “levantar cabeza” a través de nuevas empresas, que se establezca el territorio agroindustrial con incentivos tasados en 10 años en lo relacionado con impuesto Predial e Impuesto de Industria y Comercio. Asimismo, incentivos tributarios establecido para empresas del sector de la economía Naranja, de cinco años de impuesto Predial, y cinco, de Industria y Comercio, esto, considera el presidente de la Cámara de Comercio, pone a Valledupar “en el ojo de muchos empresarios del país y del mundo para consolidar sus apuestas económicas en lo que hoy es el diamante del Caribe y los santanderes”. Y así, Valledupar pueda convertirse en el distrito naranja por su fortaleza turística y cultural en la industria creativa que empieza a formalizarse, por supuesto, hablando el lenguaje de la legalidad de la formalización en todos sus emprendimientos.

Mientras que desde “la estatura que me da el ser ciudadano de Valledupar sumado a la experiencia que dan los años”, manifiesta Octavio Pico, presidente de Federación Nacional de Comerciantes, Fenalco, “puedo decir que a este municipio le toca es planear, creer y hacer”. Pero, explica el representante de los comerciantes que se debe hacer con sentido gerencial.  “Por algo que es axiomático, y hasta sonará fuerte, pero la sabiduría no llega por elección ni por nombramiento ni adquisición ni por herencia, ni por osmosis… cuando a mí me eligen, me están dando es un mandato, no me dan la investidura del imperturbable conocedor de todas las cosas que hay que saber en este mundo”.  Para Pico, al asumir este tipo de roles, se debe tener un sentido gerencial.  Y no posar del máximo conocedor de la economía naranja, de competitividad, de seguridad…”, eso lo que nos ocurre”.  Yendo más allá, y advirtiendo que no hace referencia a alguien en particular, cuestiona que “nos rodeamos de personas que van por el ‘a mí me toca tal secretaría’.  ¡Acuérdese!”.  Y es ahí que el ejecutivo del comercio abre interrogación, Entonces, ¿cómo gerenció? La respuesta que encuentra, y que, a su juicio, no da el mejor resultado es “me toca copiar o improvisar o embarrarla. Inclusive hasta con buena intención”.

En el caso de Valledupar en cuanto a economía naranja, “hay mucho por hacer”. ¿Espacio público? “Nada más es mirar cuántas ventas de empanadas y fritos hay”.  Y ese espacio va más allá del andén, pero nadie dice nada.  Porque no hay una política, ni acción decidida para hacer respetar los espacios, el ordenamiento de la ciudad”.  El tema de seguridad en la ciudad, no se resuelve con la Policía metropolitana, como dice la gente.  Esto abarca un área determinada y especifica con una problemática diferenciada. ¿Operativa y funcionalmente es posible?

Por DAMARIS ROJAS QUINTERO, Editora General

“Valledupar dejó de ser un ‘buen vividero’, y lo peor que le puede pasar ahora es que llegue un alcalde inexperto y populista”, señala el periodista y empresario Andrés Molina.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

“Reconozco que Valledupar ha iniciado un proceso de recuperación en los diferentes sectores económicos, apoyado en un estatuto tributario moderno para la competitividad”, señala José Luis Urón, presidente ejecutivo de la Cámara de Comercio de Valledupar.