180 metros bajo tierra, la Catedral de Sal de Zipaquirá fue el escenario escogido por Egan Bernal para presentar su nuevo título. Su pueblo, en el que nació hace 24 años y en donde forjó su carrera deportiva, no sólo tiene el del Tour de Francia, ahora también el del Giro de Italia. El rosado es el color de moda. Por eso la cruz que recibe cada día a miles de personas que visitan la maravilla turística de Colombia, también estaba vestida con este color. Igual que los niños que querían saludar a Egan y las calles de Zipa, que no quisieron quedarse sin participar del homenaje.
Tras unos minutos de espera, Egan apareció para hacer partícipe a los suyos de su segundo título en una vuelta grande, de sus primeras etapas ganadas en la corsa rosa y de lo que viene ahora en el final de la temporada en la que su gran objetivo será la Vuelta a España.
Como en Campo Felice, en donde tomó la camiseta rosada del Giro para no soltarla, el campeón volvió a llorar al ver las imágenes que recordaban su título. Luego, emoción de corazón al entregar la camiseta rodada a sus padres, Flor y Germán, artífices de sus logros y títulos.
“En este momento estoy más nervioso que cuando gané el Giro. No saben el orgullo y la alegría que me da estar acá. Este es un día de los que nunca se olvidan. Gracias por a acompañarme hoy y hacer parte de esto. A mi familia, gracias por todo su amor y ser mi motivación para levantarme a entrenar cada día, a mi novia por aguantarme y llenarme de felicidad y por las personas que han hecho parte de mi vida, lo resumo diciendo gracias Colombia”, dijo Bernal. / COLPRENSA