Diario del Cesar
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Turismo, a levantar vuelo 

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Ya hizo carrera en Colombia la tesis de que el turismo es el “nuevo petróleo”. Sin embargo, la ‘explotación’ de ese importante recurso en el último año y medio ha sido muy complicada. Este rubro económico fue uno de los más golpeados por las cuarentenas, restricciones a la movilización social en los principales destinos, cierre de fronteras, hoteles, bares, restaurantes y demás medidas que se adoptaron a nivel nacional e internacional para contener la curva de contagios y muertes por el covid-19. Se pensaba que este año sería el del despegue definitivo de la actividad, tras un 2020 en el que se perdieron decenas de miles de empleos y quebraron muchas empresas y negocios en todo el país. Sin embargo, la persistencia de la crisis sanitaria y la ola de paros y bloqueos que se registró en el último mes y medio se atravesaron de forma sustancial en la resurrección sectorial.

Obviamente la dificultad para el despegue no solo atañe a Colombia. De hecho días atrás la Organización Mundial del Turismo advirtió que entre enero y marzo de este año los destinos de todo el planeta recibieron 180 millones menos de llegadas de viajeros internacionales en comparación con el primer trimestre del pasado año, cuando ya estaba arrancando la pandemia. Tras caer 73% el año pasado, constituyéndose en el peor periodo de las últimas décadas, es claro que el 2021 no ha evolucionado como se esperaba. De hecho, los destinos turísticos más importantes apenas si empezaron a reactivarse en el segundo trimestre, pero sobre todo en las naciones más desarrolladas, en donde el porcentaje de vacunación anticovid es mucho más alto que en el resto del planeta,  debido a razones por todos conocidas.

En Colombia, como dijimos, la época decembrina y de cambio de año, así como la de Semana Santa y la actual temporada alta han estado cruzadas por una curva epidemiológica crítica, afectando el flujo de viajeros nacionales e internacionales. Si a ello se le suma que en los últimos meses tanto el crudo invierno como las recientes marchas, bloqueos y delicada situación de orden público desincentivaron los índices de reactivación en materia de ocupación hotelera y visitas a los principales destinos, es claro que el panorama sectorial sigue en números rojos.

Se trata de una situación bastante complicada que hace cada vez más difícil que se pueda volver a los índices de dinamismo y productividad prepandemia. No hay que olvidar que en 2019 se alcanzaron cifras récord, como la llegada de 4,5 millones de visitantes no residentes al país, en tanto los ingresos reportados en la cuenta de viajes y transporte ascendieron a 6.751 millones de dólares, el nivel más alto en la historia del país. Se crearon, igualmente, 17 rutas aéreas internacionales y 39 frecuencias, al tiempo que se alcanzaron los mayores niveles de ocupación hotelera (57,8% en promedio). Todo ello, además, llevó a que casi dos millones de personas estuvieran ocupadas en actividades relacionadas con este rubro.

¿Cómo recuperar ese dinamismo? Los ejes de trabajo son tres. El primero, sin duda, acelerar el esquema de vacunación anticovid, de forma tal que el riesgo sanitario sea cada vez menor. En este campo las medidas de bioseguridad en todos los flancos turísticos, desde los grandes destinos hasta aquellos muy pequeños y focalizados, son fundamentales. En segundo término, hay que profundizar el plan de contingencia presupuestal, de reactivación e incentivos tributarios que emprendió el Gobierno desde el año pasado, permitiendo viabilizar un salvavidas para miles de empresas y una cantidad considerable de empleados de todo este sector. Y, en tercer lugar, es imperativo seguir adecuando el marco normativo para modernizar y hacerlo más eficiente en todos los eslabones de la cadena productiva. Ya el Ejecutivo pidió al Congreso, por ejemplo, el trámite urgente de la extensión de los beneficios contemplados en la Ley del Turismo, entre otras políticas y medidas puntuales.

Visto todo lo anterior, queda claro que para el turismo retorne a esos niveles de crecimiento económico, generación de empleo, fuente de divisas y motor de desarrollo regional y local, se requiere de una estrategia estructural y de alto vuelo, con recursos e incentivos tangibles y eficaces. Solo así el “nuevo petróleo” volverá a los índices positivos prepandemia en un país en donde las riquezas y potencialidades turísticas no tienen límite, no solo en materia de destinos tradicionales sino en los más novedosos y sostenibles.