Diario del Cesar
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La desgarradora carta que dejó Javier Gámez

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“Perdóneme madre”.  Con estas dos palabras inicia una carta de dos páginas y cerca de 40 líneas que el agrónomo Javier Gámez Melo escribió y dejó a su madre antes de que su cuerpo apareciera incinerado, dentro de su camioneta, en la vía a La Mesa, del corregimiento de Azúcar Buena, en jurisdicción de Valledupar.

El escrito, con su puño y letra, reflejaría la depresión que en vida soportaba el hombre de 51 años y que daría fuerza a la hipótesis de suicidio que desde el primer momento manejan las autoridades.

En la carta, que conoció AJÁ & QUÉ, Gámez se dirige a su progenitora y empieza diciendo: “Madre: con estas líneas quiero decirte que me voy de este mundo agradecido de Dios y de usted”.

A reglón seguido, manifiesta que: “Mi vida (…) fue un solo sufrir hasta el día de hoy, no vaya a buscar culpables por mi situación, todo esto es el pago de todo lo malo que actué con usted, con mi papá, hermano, esposa, hijos, familiares y amigos. Creí que yo era más que los demás, creía manejar el mundo, y me cogió el diablo (…) y me dejó encuero, estoy quebrado, debo lo que usted menos se imagina”.

Gámez agrega que: “No creo que ellos vayan a quedar felices, ellos no saben lo que les espera; eso va a ser embargo tras embargo de los bancos. Porque si era yo y no daba y me rebuscaba por todos lados, ahora ellos”.

En el desgarrador relato agradece a su progenitora, una y otra vez, pero insiste en que estaba “sin fuerzas”.

“Gracias por su hospitalidad en su casa, tanto anhelaba vivir nuevamente aquí, y ahora que estaba aquí, (…) qué dolor.  Tantas cosas juntas que le perdí el sentido a la vida. Me le pegué a todos los santos habidos y por haber que me dieron fuerzas y fue en vano todo”.

“No desfallezca en sus oraciones, son muchos los que vendrán ahora sí a decir ‘pobre Javi’. Pero solo Dios sabe el sufrir que me llevo y por no dejar que muchos que me querían ver preso, muerto o huyendo se dieran el gusto, la decisión fue mía. Me aburrí de la soledad, de tanto pagar y pagar y de sufrir solo. Por ello trataba de llegar tarde aquí. Porque con solo verme la cara ya sabía cómo venía”, continúa diciendo la misiva suicida.

‘Solo Dios Sabe el infierno que llevo’

También señala Gámez que vivió momentos de humillación y rechazo, e insiste en pedir perdón a su madre.  “Perdón madre por todo lo malo que le hice sufrir, (…) No sabe lo triste que fue tomar esta decisión, pero no aguanté más humillación, diferencia (sic), rechazo etc etc. Solo que Dios me perdone, (…) adiós, te quiero mucho vieja”, escribió.

La carta finaliza diciendo: “Para muchos seré un cobarde pero solo Dios sabe el infierno que llevo (…) me atormentaban las deudas, la soledad, la peor enfermedad del mundo es la depresión. Perdóneme madre, te amo”.