Diario del Cesar
Defiende la región

´No levantarse de la mesa hasta que haya un acuerdo´ 

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Por  

ARGEMIRO  

PIÑEROS  

MORENO 

Desde Boston, Estados Unidos, en donde está en los cuarteles de una temporada académica, la que le ha permitido terminar un libro sobre los 30 años de la Constitución Política, de la cual él fue uno de sus protagonistas, Fernando Carrillo Flórez, el exprocurador General de la Nación, ha estado muy atento a la crisis social que vive el país por esta época.

Conocedor, como pocos de lo que se vive y cómo se tiene que superar esa molestia social, el exprocurador asegura que en el momento en que el gobierno de Iván Duque y los diferentes actores de este paro, incluyendo a los jóvenes, deben seguir sentados y no levantarse hasta que se lleguen a unos acuerdos y se tenga una agenda definitiva de soluciones.

Soluciones, que en su opinión deben ir muchas al Congreso de la República, del cual asegura que así como como el gobierno de Duque ha desconocido lo que se está expresando en las calles por los colombianos que viven la crisis social, económica y política más grave que ha vivido el país en el último siglo.

De las posibles salidas, de la forma en que se debe dar la discusión, de la agenda legislativa y hasta de su posible campaña presidencial habló Fernando Carrillo desde Boston con HOY DIARIO DEL MAGDALENA y Colprensa.

¿Lo que viene pasando en Colombia en estas tres semanas era una ‘crónica anunciada’? 

Sin duda que venía cocinándose desde la protesta social de 2019, y no se le puso atención a tiempo, desde ese año el país se dio cuenta de la desconexión que hay entre la sociedad y la política en Colombia y la forma como esa desconexión le hace daño a la democracia. Estamos viviendo en este momento una de las crisis más dramática de la democracia colombiana del último siglo, sólo comparable con lo que se dio en la época de la dictadura.

A esto se suma una toxicidad del ambiente político en donde el enemigo en política hay que acabarlo y es un enemigo a muerte y hay que calificarlo de subversivo, de terrorista, todo ha ido más allá de una polarización bastante preocupante. Todo era predecible, pero se dejó crecer el problema y en este momento son muy pocas las salidas en esta crisis tan profunda, únicamente es el diálogo que será la solución.

¿Qué cambió de noviembre de 2019 a abril de 2021? 

Primero la agudización de toda la crisis social del país, si el presidente tenía problemas de gobernabilidad en noviembre de 2019, ahora tiene el triple, por la forma como se le agudizó la pobreza, la desigualdad, el desempleo, como la economía está en una recesión que no hemos visto en las últimas décadas y todo eso complicó además la gobernabilidad social, pensó que por la gobernabilidad política que armó con grupos mayoritarios en el Congreso iba a manejar la protesta social y creo que incurrió en una grave equivocación.

En este momento el problema está en la calle, el problema es de tener interlocutores de quienes están protestando en la calle y aprovechar, como yo se lo dije en una cumbre de diálogo social en noviembre de 2019 y que no le gustó, que él tenía que sintonizarse con la calle. Y sintonizarse lo podría convertir en el más grande reformador en Colombia después de 1991, él creyó que esto se manejaba con acuerdos políticos tradicionales y además se le vino la pandemia tres meses después de la crisis de noviembre de 2019.

¿Cómo llevar a los jóvenes a una mesa de diálogo cuando se sabe que ellos no tienen un único interlocutor, sino que son varios? 

Nosotros desde 2018 hasta 2020 facilitamos desde la Procuraduría unas cumbres de diálogo social, en donde invitamos todos los sectores sociales, los sectores políticos, los medios de comunicación y logramos unos documentos de consenso con personas absolutamente disímiles en medio de la diferencia demostrando que si es posible. Hace 30 años la universidad pública y privado nos unimos para lograr la gran reforma que fue la Constitución del 91, la victoria de los estudiantes fue esa constitución.

Veníamos en un proceso con los estudiantes, pero lamentablemente se suspendió cuando salimos de la Procuraduría, pero hay que retomarlo, se deben tener conversaciones con los estudiantes a nivel sectorial, regional, hay mucha necesidad de diálogo regional, pero no debe ser una conversación interminable.

¿Pero cómo hacer qué funcione? 

Primero que la gente vea resultados, es decir que haya resultados, que no sea un diálogo inocuo. Segundo que se cree confianza entre los interlocutores, que fue lo que tuvimos en varias cumbres del diálogo social. Acá el gobierno no confía en los actores sociales y los actores sociales en la calle no confían en el gobierno, por eso se necesita una instancia de facilitación en donde estén la Iglesia, la comunidad internacional, la ONU, la Unión Europea, y eso va a crear confianza. Lo tercero es negociar una agenda de reformas, la crisis de 1989 y 1990, la peor por la violencia, la solucionamos con una gran reforma política, económica y social, que fue la Constitución. Con la disculpa de la campaña presidencial muchos han querido extender este diálogo y esto no sólo es problema del próximo gobierno.

¿En términos de tiempo en cuánto se debe dar ese diálogo y cuándo se ven los resultados? 

Yo lo digo de una forma muy cruda, el gobierno y los actores sociales de toda índole tienen que sentarse negociar y no volverse a parar hasta que haya un acuerdo para una agenda de reformas, después comprometer a los actores políticos, al Congreso que tiene que cambiar su agenda legislativa y conectarse también con la calle. Es de esta urgencia, el desafío que tienen por delante, no podemos postergar esto para una campaña presidencial.

¿Éste Congreso como está hoy sí puede llegar a aprobar estas reformas? 

No tiene otra salida, no tiene otra alternativa, un Congreso que aspira a ser representativo de la gente que está en la calle debe estar sintonizado con ellos, si ya se le demostró al gobierno que esa falta de sincronización en la que llevamos dos semanas, el Congreso debe dar un timonazo, un vuelvo en su agenda legislativa y comenzar a discutir sobre las grandes reformas que necesita el país. Podríamos en 2021 y si el Congreso demuestra su voluntad política de reforma y transformación podríamos avanzar bastante en la agenda.

¿Cuáles deben ser esas reformas que deben llegar al Congreso? 

Hay una gran convergencia ya sobre cuáles son los puntos de la agenda de reformas que se necesitan, se trata de no despilfarrar una oportunidad, lo peor puede pasar en un momento como este es despilfarrar la oportunidad de hacer las reformas, que las reclaman en especial los jóvenes. No puede ser una agenda tan ambiciosa que se ponga todo el Estado, pero sí las más urgentes, la reforma a la salud, a la educación, la reforma de ingreso y gasto público, no se trata sólo de una reforma tributaria para definir cuáles son.

¿Debe tenerse un mediador para ese diálogo? 

Lo que se necesita es que haya confianza y en este momento no existe, todo está bajo sospecha, el gobierno sospecha de los dirigentes del comité nacional del paro y los actores sociales sospechan del gobierno, los actores sociales tienen razón porque la Conversación Nacional de 2019 no condujo a nada, sí se necesitan unos facilitadores, unos garantes del diálogo. La situación de Cali se ha mejorado por la intervención de la Iglesia, por la intervención de unos empresarios con sentido social que le han bajado a la temperatura, al ir cuadra a cuadra, pero algo se ha logrado, y claro la comunidad internacional que ayuda a crear confianza. Se necesita un acuerdo nacional para las reformas.

¿Les ha faltado mayor gestión en esta crisis a la Procuraduría y la Defensoría? 

No voy a caer en la trampa de hablar de mi sucesora, eso no se debe, pero los organismos de control tienen una característica y es su independencia frente a los poderes del Estado. La independencia de los organismos de control es directamente proporcional a la legitimidad que tengan frente a la sociedad, si creo que a mayor independencia va a haber mayor respeto hacia ellos. Hemos vivido la crisis más dramática en materia de derechos humanos en las últimas dos semanas en Colombia, la comunidad internacional tiene prendidas las alarmas, como no se había visto en las peores época de violación de derechos humanos o del estatuto de seguridad, por eso hay que ponerle atención a que eso no se repita.

 ¿Cuándo vamos a volver a verlo en el país hablando de lleno de esta situación nacional? 

En este momento todos debemos estar es en modo de acuerdo nacional, de diálogo nacional, es más yo voy a proponer a que se ponga en entredicho todo ese asunto de las candidaturas presidenciales, es una irresponsabilidad que en un país con estos problemas que tenga 25 candidatos presidenciales. Colombia no necesita candidatos presidenciales, necesita son soluciones inmediatas a la crisis económica, social y política que ha tenido en el último siglo, no tiene sentido pensar en aspiraciones particulares. La peor infamia es aprovecharse políticamente de lo que está pasando en Colombia.

 ¿Por el momento entonces no tiene aspiración presidencial? 

Me parece que eso es una irresponsabilidad, en este momento, comenzar a poner una agenda de país en función de una aspiración presidencial. El país necesita grandes acuerdos, como pasó hace 30 años en el marco de la constituyente./Colprensa