Diario del Cesar
Defiende la región

Esperemos las ´vueltas´ 

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Sabido es que entre más aglomeraciones entre personas, mejor ´baila el virus´. Eso es lo que han permitido las marchas y manifestaciones que viene sucediendo en el país desde hace más de dos semanas. Tan demostrado está la ecuación que ayer Colombia registró otro récord histórico: el mayor número de muertos desde que inicio la pandemia: 530.

Sin embargo, conscientes de ello venimos asistiendo a un funeral sin decir ni mú. Aplaudiendo tal vez que haya protesta y si es contra el Gobierno, mejor.  Pero esperemos las ´vueltas´, el virus nos las pasará.

Hoy observamos situaciones difíciles para la sociedad y las ciudades permanecen afectadas por los bloqueos, el desabastecimiento, y el marcado interés de unos oportunidades de  causar el caos y sembrar el miedo, la pandemia y sus letales consecuencias parecen relegadas del interés general. Las estadísticas de víctimas crecen por lo que se denomina la tercera ola, mientras los llamados a actuar con responsabilidad para evitar una propagación que puede ser catastrófica caen en oídos sordos.

Además de los graves problemas causados por la protesta social y de la amenaza de la violencia que afecta a ciudades como Cali, Colombia está en uno de los momentos más difíciles de la pandemia. Las cifras lo muestran: el registro de muertes se acerca a los 80.000 seres humanos nos indica que estamos en una situación dolorosa y lamentable. Pero a los del paro les importa un pito, al tal Comité ni les interesa advertir el peligro que representa sacar a la gente a la calle.

Son tan insensibles que a raíz de los disturbios de los últimos quince días han conducido a una sensible reducción en la toma de muestras, lo que lleva a la pérdida de la estadística que permite orientar la acción contra la terrible enfermedad. Y la vacunación también ha reflejado los temores de la gente sobre la inestabilidad de la situación de orden público, no obstante que se han aumentado el número de vacunas disponibles y existe una gran capacidad para ampliar la inmunidad que ellas producen. Nada de eso les importa. A ellos les encanta es cerrar las vías, hacer más bloques, provocar el desabastecimiento y sembrar el caos para ver que provecho sacan.

Ante esas verdades, la pandemia no puede seguir siendo ignorada en medio de los explicables reclamos de una sociedad que siente el rigor de sus problemas y diferencias sociales y políticas, agravados ahora por trece meses de retroceso que se traduce en desempleo y dificultades para millones de familias. Ese enemigo es común a todos los ciudadanos, aprovecha los descuidos y causa el peor daño posible a la vida y la calidad de vida de quienes resultan contagiados.