Diario del Cesar
Defiende la región

La tragedia de la familia Corredor afectada por el mortal virus: 5 murieron 

42

Una verdadera tragedia ha padecido la familia Corredor en Santa Marta debido a la pérdida de varios de sus seres queridos. A pesar de las vacunas contra el Covid-19 los samarios no pueden bajar la guardia y seguir con el autocuidado. 

POR 

EDGAR 

TATIS GUERRA 

Los residentes a lo largo de la Avenida del Río en Santa Marta conocen muy bien el apellido Corredor. Casi todos recuerdan a don Fernando a quien cariñosamente le llamaban “El chévere, chévere, chévere”.

Ese buen hombre bonachón y amable nunca será olvidado. Formó un hogar  con doña Otilia Barreto trayendo al mundo a trece hijos a quienes levantó cautivando el paladar de su clientela, son ellos: Fernando Aparicio, María Guadalupe, José Ángel, Miriam Esther, Luis Gustavo, Aura Sabina, Rafael Antonio, Pedro Manuel, Jesús María, Martín Ricardo, los mellizos Ramón Donato y Ariel Francisco, y por último a Carlota Rocío.

Pero ‘El chévere, chévere’ tuvo más hijos con otras dos mujeres, y doña Otilia les cuidó y crió algunos de ellos, así como a Marina López, una hija mayor.

Cuenta Luisa Rosenstiehl Corredor, que los miembros de esta familia crecieron bajo la leña y el guiso, la sopa, el guineo, el machucho, el tinto mascao y el picante. “Una lluvia de zapatos corría por los cuartos cada noche, y no interesaban los gritos, no era necesario conocer quién había golpeado primero, lo importante era ser feliz; y aunque ‘el chévere’ se fue temprano, les dejó a todos una lección de vida que marcaría la historia de esta familia: la sangre va primero, el amor, Dios y que nada rompa la unión ese lazo umbilical que trasciende hasta la muerte”, manifestó.

Según Luisa, el terror y las lágrimas llegaron veinticinco años atrás, en abril de 1996 fecha cuando don Fernando Aparicio ‘Ferna’, propietario de un asadero, partió al reino celestial sin llamar a nadie, más que entonando una canción.

“Superar la partida de ‘Ferna’ costó muchos años, los necesarios, diría, para agarrar fuerzas porque apenas iba a comenzar el luto familiar. En enero de 2019, luego de solo un mes de haber sido dictaminado un cáncer, María Guadalupe ‘Guada’ falleció. Extrañarla era recordar la ternura y sus platillos, ella era la chef en la familia. Con mucha sorpresa y creyendo que era demasiado, en octubre del mismo año Esteban de Jesús, su hijo menor también murió”, dijo Luisa con voz melancólica.

Con la aparición en 2020 del coronavirus SARS -CoV2- que produce la enfermedad llamada Covid-19, la unión de los Corredor se afectó un poco porque cada uno debió confinarse en sus casas debido a la pandemia. A pesar de que adoptaron distancias largas y cortas, la gran mayoría quienes crecieron en el mismo sector no evitaron estar tan lejos de sus hermanos. Fue entonces cuando el minúsculo e invisible pero devastador virus llegó a los Corredor: el 19 de Julio de 2020 a las 9:30 de la noche llamaron para avisar que Rafael Antonio había fallecido, a pesar de lucha bajo la intubación en una UCI.

 ‘Rafa’ será siempre recordado por su alegría y don de servicio. Sus hijos y nietos no olvidarán jamás su espontaneidad y genialidad ya que todos los días creaba grandes empresas y sueños en su mente, que después escribía y archivaba hasta que alguno, se animara a hacerlos realidad.

El 26 de diciembre, mientras se oponía y rechazaba todo procedimiento que querían hacer con su vida, aún consciente, antes de que decidieran por él, Fernando Aparicio, el hijo de ‘Ferna’, murió. No se pudo despedir, no dejó que le dijeran adiós. Sus cenizas se esparcieron en el mar de Santa Marta porque esa fue su voluntad.

Sus compañeros de faenas pesqueras quienes le decían cariñosamente ‘Pari’, honran su legado con orgullo: “un amigo pescador se marchó, y a su barco le llamó libertad…”.

Sin poder acabar de llorar a ‘Rafa’ y a ‘Pari’, el 16 de marzo del 2021, luego de un mes de luchar contra el cáncer ya avanzado, Martín, Marto o Martino, se acostó a dormir y dejó de respirar. Ese día sería además la última vez que se verían ciertos rostros. Martino “mírame a los ojos, no me mires a las gafas” no sabía decir que no, incondicional. Y aunque el Covid-19 no lo tocó, el cáncer y Dios lo libraron de futuros dolores en el alma que seguramente no iba a soportar.

Veinte días después, en una tarde que parecía tranquila, a Luis Gustavo ‘El loco Lucho’ se le acababa el oxígeno que le suministraban en casa en donde estaba hospitalizado. Sus pulmones ya agotados y encogidos por el virus dejaron de funcionar y se apagó su existencia.

 ‘El loco Lucho’ también fue pescador y comía pepinillos de mar. Su familia, amigos y allegados extrañan escuchar sus proezas en el mar ya que relataba anécdotas hasta el punto que le decían Aquaman o el rey de los siete mares.

Como si fuera poco, sin siquiera terminar de secar las lágrimas por Lucho, ese mismo día, antes de que se acabara la noche, Marina, la hija y hermana mayor de los Corredor Barreto, se quedó dormida y se salió con las suyas, fueron necesarios 82 años para ella.

 “Mientras todas estas pérdidas humanas llorábamos en casa, Carlota luchaba en una UCI, fue una batalla férrea durante 7 días contra el tubo pero el 10 de abril sus pulmones dejaron de funcionar y su corazón dejó de latir, mientras todos rogaban en vigilia que se hiciera un milagro”, recordó Luisa Rosenstiehl Corredor.

El milagro de Dios se hizo en la vida de Carlota, a quien le llamaban Carlotica o Cayo justo en el momento cuando todas sus rogativas se hicieron realidad su familia y amigos con las manos hacia el cielo, mientras ella iba allá. La menor que se convirtió en la mayor. La esquina siempre será de Carlota.

Entonces solo quedaba una esperanza: Ariel, a quien después de 10 días intubado le fue retirado. “Cada tarde se esperaba con ansias el reporte que cada vez parecía mejor. Lo que no se sabía era que el virus había roto y cicatrizado mal casi la totalidad de sus pulmones. Con el alma y la fe intacta en ello, antes de la media noche del 8 de mayo Arielito fue a acompañar a sus hermanos.  Ariel se llevó el último trozo de corazón que quedaba, dejó la ternura en cada recuerdo y los dibujos que pintaba para desahogarse; el niño eterno, nunca fue tío, siempre fue amigo”, recordó Luisa al honrar la memoria de los Corredor.

A PESAR DE LA VACUNA 

De otra parte, a pesar que ya se están aplicando las vacunas contra el Covid-19 no se puede bajar la guardia, así lo recomienda el Epidemiólogo de campo samario Dagoberto Vargas Palacio, quien ha estado investigando casos aislados de personas mayores de 70 años vacunadas.

Dijo que ha encontrado algunos hombres y mujeres que han presentado después de cuatro días de vacunados la misma sintomatología del coronavirus SARS -Cov2-, como pérdida de olfato, del gusto, malestar general y síntomas de asfixia, que desaparecen con la semana de aislamiento.

 “He seguido de manera especial a mi madre ya que tiene restricciones extremas, el contagio no ha llegado a ninguna persona del clan familiar, con laboratorio PCR negativo, pero hay otros casos aislados con comorbilidades, aunque los familiares dijeron que fue al contacto con la vacuna porque ninguno del clan familiar ha registrado contagios, y el último de los pacientes de un total de 15 falleció hace tres días, estuvo en contacto con un hijo con contagio por coronavirus para Semana Santa, los familiares dijeron que después de la vacuna le dio una gripe pasajera que se le convirtió en una pérdida de oxígeno, me llamaron y lo fui a atender por problemas de salud y asfixia, en una finca de la vereda La Revuelta en el corregimiento de Guachaca. Ese paciente se trajo remitido a la clínica Avidanti en Santa Marta donde quedó en urgencias, a las cinco horas fue remitido a la UCI del Hospital Julio Méndez, y la hija a cinco días después fue internada por el contagio, dando positivo a la prueba de PCR, donde estuvo en muy malas condiciones”, relató Vargas.

 “La vacuna no es mala ni produce la muerte, lo que sucede es que la comunidad no está capacitada, no está entrenada ni asesorada para atender al paciente en casa. Algunos solo creen en las tomas caseras, agua con bicarbonato y agua caliente con limón, y esto no es el protocolo con la enfermedad del coronavirus, de allí que llegan a la central de Urgencias en malas condiciones de salud”, explicó el Epidemiólogo.

ATENCIÓN PACIENTE EN CASA 

Vargas precisa que el familiar que está atendiendo a un paciente en casa debe de procurar dar el analgésico en perlas, “la aspirina es muy agresiva en pacientes con úlceras gástricas o esofágicas, deben de dar sopas de pollo, no dar yuca, ñame, arroz, nada sólido, porque el estómago se inflama y está en el lado izquierdo debajo del pulmón una vez que se encuentra inflamado, se eleva y alza el pulmón, produciendo este las famosas citoquinas, produciendo falla respiratoria, lo que genera atención sobre este síntoma y resulta que es el estómago lo que debemos atender, y se ayuda a solucionar el problema”, puntualizó.

Un paciente contagiado en casa que se la pasa todo el día acostado exige un control estricto de sus signos vitales, así como la ingesta de líquidos y comidas sin sal, para no que se afecten sus riñones porque si éstos fallan se deteriora la calidad de vida y exponen al paciente a empeorar o incluso morir.