Diario del Cesar
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Murió enfermera despedida del Hospital de Valledupar 

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Veinte años de servicio como enfermera en el Hospital Rosario Pumarejo de López, no fueron suficientes para que su trabajo fuera valorado en estos tiempos de pandemia, muy por el contrario, le fue suspendido el contrato sin derecho a ningún beneficio, causando en ella depresión y posteriormente el contagio por Covid-19, que le provino la muerte la tarde del sábado 1 de mayo, luego de 40 días de lucha en una UCI.

Ella es Luzmina De Jesús Cuadros Ariza, de 60 años, quien a juicio de su hijo Maximiliano Aroca, era una mujer entregada a su profesión, pero “lamentablemente el mal manejo del personal en el Hospital Rosario Pumarejo de López, la afectó al punto de ser despedida en noviembre de 2020, luego de pasearla por otros cargos en las áreas de psiquiatría, pediatría y hasta en la portería del hospital, tomando nota de los ingresos junto al celador”.

Junto a sus hermanos Yelitza Pacheco y Kleiner Aroca, Maximiliano asegura que a su madre le fue suspendido el contrato bajo engaños, le adeudaban siete meses de sueldo y le prometieron el traslado a Riohacha en La Guajira, promesa que nunca se cumplió por parte de las cooperativas para las cuales laboró por muchos años.

“Mi madre era una mujer muy activa ella no admitía estar en casa sin hacer nada, y eso le causó depresión, se enfermó de gripe, fiebre y le quedó una tos seca que posteriormente le causó inflamación en los pulmones”, dijo.

El 23 de marzo fue llevada al Hospital Rosario Pumarejo de López, con deficiencia respiratoria, al siguiente día la pasaron a la sala Covid-19 para suministrarle oxígeno y la intubaron. A la media noche sufrió un paro respiratorio que superó.

De allí en adelante se inició otra odisea y era que querían sacarla del hospital por no tener afiliación a la EPS, “nos opusimos y a toda costa lo evitamos, no era justo que mi madre luego de haberle dado tanto al hospital, le dieran la espalda. Finalmente la dejaron  siguió con su cuadro clínico”, dijo Maximiliano.

Luego requería de una diálisis, las cuales tampoco cumplía el hospital alegando que no había autorización, finalmente se logró y reinicia la odisea cuando requería una tras traqueostomía que tampoco autorizaban, sin embargo, todo se logró superar luchando con la negativa del hospital que “parecía nunca haber conocido a mi madre”, dijo.

Los días pasaron, y Luzmina De Jesús se mantenía entre diagnósticos críticos y estables, hasta el 1 de mayo que sufrió un segundo paro cardíaco, los médicos tuvieron seis minutos reanimándola y logró superarlo. Pero la mala hora llegó ese mismo día a las 6:45 de la tarde cuando sufrió un tercer infarto que ya no superó.

“Se apagó la vida de una gran mujer, se fue de este mundo terrenal sufriendo las precariedades de un centro de salud al que le dio la vida trabajando. Le quedaron debiendo sueldos, liquidaciones y un sinfín de beneficios, que jamás alcanzó a disfrutar”, dijo.

Finalmente, la tarde de ayer Luzmina De Jesús, salió del hospital en caravana fúnebre, mientras sus compañeros la despedían con globos y flores blancas. Afirmaron que esta mujer fue víctima de la desidia y el abandono que el sector salud tiene en el Cesar, un personal que no le duela  las autoridades y aún lucha en estos tiempos de pandemia.