Diario del Cesar
Defiende la región

 Volvieron los caracoles africanos 

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POR: NINOSKA REYES URDANETA 

Con la llegada de la temporada de lluvias, al corregimiento de San José de Oriente, en el municipio de La Paz, llegaron nuevamente los caracoles africanos invadiendo amplios cultivos frutales y hasta las residencias de los campesinos que laboran en el sector.

“La presencia del animal es abundante, están en el suelo, en los palos, paredes de las casas y hasta en los patios, generando temor entre la comunidad, que revive la pesadilla del año pasado, cuando se perdieron siembras y generaron enfermedades entre los habitantes”, manifestó Robinson Arroyo, campesino afectado.

El problema ha estado presente en el corregimiento desde el año 2017, cuando el caracol invadió el sector conocido como La Carreterita y el barrio La Mochila, pero ahora se ha duplicado en todo el corregimiento desde octubre del año pasado, emergencia que fue atendidas y se logró el control de la invasión, sin embargo, ahora vuelven a aparecer.

En esa oportunidad, se hicieron jornadas de recolección con Corpocesar y otras dependencias ambientales, pero la asociación ha carecido de recursos y materiales para erradicarlos, lo que permitió que se duplicaran, especialmente en la época de lluvias.

“El caracol está presente en todo el territorio, es como una invasión que llegó a los cultivos, a los patios de las residencias, huertos caseros, calles y hasta los jardines”, dijo Ortencia Pulido, habitante afectada.

Por su parte Ricardo Bayona, campesino de San José de Oriente, afirma que tienen un cultivo de maracuyá y el caracol africano los está perjudicando grandemente, tienen el área invadida y prácticamente de manera descontrolada. “Hacemos un llamado a las autoridades de salud para que toman acciones al respecto, ya que el animales además de atacar el cultivo, están entrando a las viviendas, incluso los niños hasta juegan con ellos en el patio, lo que representa un peligro porque la baba que desprenden causan graves secuelas”.

Marino Zuleta, veterinario de Corpocesar, manifestó que hasta el momento la corporación no ha sido notificada formalmente sobre la reaparición de los moluscos en el corregimiento de San José de Oriente, sin embargo, tomarán las acciones pertinentes para acercarse al sitio la próxima semana y empezar a buscar soluciones, tal y como sucedió a finales del año pasado.

Recordó que el año pasado el caracol africano igualmente afectó un cultivo de maracuyá, situación en la que intervino el ICA, Salud Municipal de La Paz, Salud Departamental y Corpocesar. En ese monto se ofreció capacitación a la comunidad y se recolectaron alrededor de 4.000 caracoles en jornada masiva.

Los caracoles africanos tienen la capacidad de disminuir sus funciones orgánicas al mínimo por ciento en época difíciles como el verano, pero al llegar las lluvias se proliferan nuevamente, siendo su ciclo reproductivo muy activo, ya que cada caracol puede poner entre 40 y 400 huevos, logrando reproducirse entre 3 y 4 veces durante un ciclo de precipitaciones.

Reiteró que afectan cultivos, comen madera, son omnívoros, por lo tanto tienen muchas bacterias en su parte carnosas. Si los garran sin la debida protección, la baba que producen cuando tiene contacto en la piel, generan enfermedades en los seres humanos como dermatitis, conjuntivitis y afectaciones gastrointestinales.

Zuleta exhorta a las autoridades municipales de La Paz y al ICA, a colaborar con la disposición de un personal para que acompañen a hacer la recolección de los caracoles, bajo estrictas medidas de bioseguridad por la situación del Covid-19.

SOBRE EL CARACOL AFRICANO 

El caracol gigante africano (Achatina Fulica) es reconocido a nivel mundial como una de las 100 especies exóticas invasoras más dañina en el mundo, según la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza. Se trata de un molusco invasor que devora cultivos y jardines, además de ser un foco transmisor de parásitos que afectan la salud humana.

Para el manejo del caracol gigante africano, se recomienda no tocarlos y evitar el contacto con la baba, especialmente en ojos, nariz y boca; no consumir, ni manipular productos de caracoles que no están autorizados por las autoridades competentes, verificando la procedencia de estos.

No utilizarlo como carnada, mascota o adorno, eliminar de los jardines restos de madera, tejas y ladrillos o elementos que puedan ser utilizados como refugio por el caracol.

En caso de ser necesario, tomar los caracoles con guantes impermeables, tapabocas y colocarlos en una bolsa, meterlos en agua con el agregado de sal común y enterrarlos. Los guantes utilizados deben ser desechados.