Diario del Cesar
Defiende la región

¡Aguas Blancas tiene sed! 

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POR: NINOSKA REYES URDANETA 

La abundancia que algún día saboreó el corregimiento de Aguas Blancas,  en Valledupar, durante la época del cultivo de algodón, hoy no es la misma que vive con el servicio de agua potable, elemento de primera necesidad que brilla por su ausencia, y que firma parte de un sueño incumplido que los tiene con sed de progreso y prosperidad.

Leovigildo Rosado, en las década de los 90 salió de su tierra huyendo del conflicto armado, ya que Aguas Blancas fue vilmente afectada por la violencia. Su niñez estuvo marcada por las deficiencias en su pueblo, de su mente no se borran las escenas caminando por las polvorientas calles en busca del vital líquido, y 20 años después las sigue padeciendo.

 “Además del conflicto armado, Leovigildo recuerda las carencias que siempre ha vivido su tierra. Me fui huyendo hacia Santander y regresé en el 2011, consiguiéndome con el mismo panorama  que para nosotros ya se ha vuelto un sueño. El pueblo sigue teniendo sed y no hay nadie que responda”.

Aguas Blancas es uno de los 26 corregimientos del municipio de Valledupar, ubicado en su zona suroccidental, entre el piedemonte de la Sierra Nevada de Santa Marta y el río Cesar, en el departamento del mismo nombre.

Sus casi 5.000 habitantes, ya superado el episodio del conflicto armado, siguen luchando por recuperar aquel pueblo próspero, donde además la ganadería, el campo y sus tierras han sido el sostén de las familias que allí habitan.

Hoy, además de superar las adversidades para sobrevivir de la difícil situación que se enfrenta, diariamente niños, jóvenes y adultos cumplen una larga caminata entre piedras, calles polvorientas y palos secos, para llegar al río Aguas Blancas en busca del vital líquido, a lo que se le agrega un nuevo elemento, a veces está seco, y recurren a las llamadas cacimba, de donde extraen un poco de agua, sin estar apta para el consumo humano.

Pero estas largas caminatas van acompañadas de una carreta donde montan cualquier envase útil para transportar el vital líquido. Sus ruedas a veces se debilitan ante la labor cumplida, pero son las piezas claves para saciar la sed a una comunidad que implora un buen servicio.

En ese largo trajinar se involucra Leovigildo, quien a sus 65 años, afirma no perder las esperanzas de ver salir el vital líquido por las tuberías que se corroen por el sol, cuya protección son pedazos de caucho que la misma comunidad coloca para evitar que se dañe el único símbolo de esperanza que tienen para recibir el servicio.

Hoy es líder vecinal del sector y explica que en Aguas Blancas existen dos maneras de adquirir el vital líquido, una es a través de una bocatoma que está en el río Pesquería en la vereda El Silencio, en las estribaciones de la Serranía del Perijá. Ahí hay un sistema de tuberías que llevan el agua hasta el pueblo. También las tuberías están obsoletas y presentan grietas, por lo que en el recorrido se pierde mucha agua. En el invierno estas tuberías se tapan y tampoco permiten que haya suministro del líquido.

Adicionalmente cuentan con tres pozos taladrados, dos construidos hace más de 30 años y uno último en el primer periodo del gobernador Luis Alberto Monsalvo Gnecco, pero este al igual que los otros dos tiene la turbina dañada, por lo que no están logrado captar agua.

“Lamentablemente a nadie le duele Aguas Blancas, los políticos llegan prometen y se van. No hay una manera de reactivar el servicio de agua, mientras loa años pasan y la sed sigue igual”, afirmó.

Por ahora la gente está optando por los pozos subterráneos, agua que no es apta para el consumo humano. “Ojalá el alcalde o el gobernador, volteen la mirada a este pueblo, aporten soluciones e incluso involucren a la comunidad en los planes de desarrollo para el pueblo que con el tiempo sean autosostenibles”, dijo.

LA ÚNICA ESPERANZA PÉRDIDA 

A esta queja se suma la del inspector del corregimiento, José Ospino, quien dijo que la situación se agrava cuando carro tanque de la Unidad de Gestión de Riesgo Departamental, no puede llegar a la población porque tienen que cancelar el peaje por un costo de $40.000, recursos que han sido imposible conseguir.

Destacó que años tras años los gobiernos realizan estudios que no dan resultados. “Pagan estudios y sigue en lo mismo; han hecho millonarias inversiones y no hay solución real al problema. Una de las soluciones a corto plazo puede ser que les proporcione el dinero a los carros de la Unidad de Gestión del Riesgo para que puedan cancelar los peajes, que realmente hagan un estudio para que se resuelva la problemática de manera definitiva y que hagan una inversión que valga la pena. En Aguas Blancas hay personas que tienen pozos artesanales y logran sacar agua, pero no es potable, no es tratada y salobre; pero así se consume por la necesidad imperante en la zona“, dijo el corregidor.

LA COMPRA DE AGUA, OTRA SOLUCIÓN 

La problemática parece no tener fin, y la compara el vital líquido es una de las posibilidades para los habitantes que tienen recursos. “Cancelan a $3.000 la caneca, esto les alcanza únicamente para tomar durante una semana si la familia no pasa de cinco integrantes. Sin embargo, esto no lo pueden hacer todos ya que la pobreza es otro de los flagelos que afecta a los habitantes de Aguas Blancas”, dijo.

 “En Aguas Blancas soñamos con un sistema duradero para abarcar las necesidades de la población; las turbinas de los pozos taladrados no están funcionando y la población está sufriendo, las personas se desesperan para tener el vital líquido y poder abastecerse, afirmó Mario Ojeda, líder vecinal.

PROYECTO EN MARCHA 

Ante este panorama, se consultó a la Secretaría de Obras Públicas de Valledupar sobre las deficiencias en el corregimiento de Aguas Blancas, a los que indicaron que trabajan junto a Findeter para concretar los diseños para sistemas de agua y alcantarillado en los corregimientos del municipio de Valledupar.

Efraín Quintero, secretario de Obras en el municipio, explicó que se tiene “un convenio con Findeter para realizar diseños para superar estas problemáticas en los corregimientos. Findeter nos hizo la solicitud a principios de este año junto a otras dependencias del municipio como Planeación y Secretaría General, ya el convenio está firmado y ellos están encargados de todos los diseños de acueductos”.

A corto plazo se están enviando funcionarios para revisar la problemática y solucionarlo de manera temporal, mientras se realizan los estudios y se gestionen los recursos para realizar las obras que Findeter defina.

Entre tanto, Luis, un joven habitante del corregimiento de Aguas Blancas, asegura que sigue tras la pista de las gotas de agua de este pueblo necesita. “Las cacimbas siguen siendo nuestra esperanza, de ellas extraemos el agua, que aunque no es apta para el consumo humano, satisfacen nuestras necesidades, nuestra sed y deseo de vivir en un espacio donde el vital líquido se reciba día y noche”, afirmó.