Diario del Cesar
Defiende la región

El valioso recurso humano de la salud que tenemos 

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Cuando cada día se conocen las dolorosas tragedias de familias enteras que han muerto a consecuencia del cruel impacto del mortal virus que mantiene doblegada a la sociedad mundial, y al mismo tiempo se clama porque los irresponsables no sigan contribuyendo a la propagación del virus, aparece con mucha más fortaleza el trabajo de hombres y mujeres del sector de la salud haciendo de manera incansable y valerosa su labor por salvar vidas.

Con el tercer pico de la pandemia se repiten las historias de dolor y muerte, vuelve el terror a apoderarse de miles de personas que se saben frágiles frente al virus, vuelve la angustia de familiares que tienen a sus seres queridos atrapados entre la vida y la muerte; y vuelven también las historias de sacrificio de quienes pertenecen al sector de la salud, que se juegan a diario literalmente la vida por salvar la de los demás, por cumplir con su juramento, por ser consecuentes con su vocación.

Hace un año, en el comienzo de la pandemia, el país mostró una de sus peores facetas cuando emergió el rechazo y la discriminación, incluso violenta, contra quienes trabajaban en clínicas y hospitales, en lo que no puede considerarse sino como una faceta sicótica de una sociedad que se iba contra quienes, precisamente, eran los encargados de protegerla. Es, desde todo punto de vista incomprensible e inaceptable, repudiar al personal médico por el temor egoísta de ser contagiados por ellos, sin entender que el riesgo es prácticamente incontrolable y que mientras la inmensa mayoría del país huía del peligro, los trabajadores de la salud acudían ante él para enfrentarlo por el bien de cada paciente. No entender que estas personas debían ser protegidas y tratadas con especial atención por parte del Estado y toda la sociedad, es uno de los hechos más injustos que se han producido durante todo este año de crisis sanitaria.

Estas personas se arriesgan físicamente, pero también ponen en riesgo a su familia más próxima y aún cuando no contraigan el virus, han debido afrontar un medio laboral altamente conflictivo, estresante y agotador que les ha golpeado de muchas maneras. Los crecientes reportes de trastornos y afectaciones diversas de la salud mental del personal médico en los últimos meses son prueba del alto grado de sacrificio de estos profesionales. Están también, por supuesto, aquellos que hoy afrontan la dura prueba del contagio de COVID-19 y los que murieron por causa de esta enfermedad, para quienes ningún homenaje y ninguna forma de agradecimiento será suficiente. En la inmensa mayoría de los casos son muy queridos miembros de familia cuya vida se perdió en el cumplimiento del deber. A todo el personal de la salud que hoy lucha por nosotros, a quienes están en las UCI con su vida en vilo en este momento y a quienes fallecieron por causa de este virus, nuevamente les expresamos nuestra profunda admiración y agradecimiento. Colombia entera estará siempre en deuda con ellos.