Así violaba ´El Mnstruo De Becerril´ a sus hijas
Con el crudo relato de dos de las presuntas víctimas e hijas del acusado, continuó ayer el juicio oral contra Máximo Gener Mendoza Beleño, conocido como ‘el Monstruo de Becerril’, sindicado de violar por varios años a tres de sus hijas en hechos ocurridos en el municipio de Becerril.
En la audiencia, realizada este miércoles, la Fiscalía 13 Seccional contra Delitos Sexuales -Caivas- presentó tres testigos con los cuales pretende demostrar en estrado la culpabilidad del hombre de 42 años, acusado del delito de acceso carnal violento agravado en concurso homogéneo y sucesivo.
Unos de los testimonios presentados por el ente acusador, en la vista pública virtual que se llevó a cabo ante el Juzgado Segundo Penal del Circuito con funciones de conocimiento, fue el de una menor de 17 años, hija de Mendoza Beleño, quien aseguró que su padre empezó a abusar de ella desde que esta tenía 12 años.
‘ME DIJO QUE LE CHUPARA EL PIPÍ’
Según la adolescente, su ‘pesadilla’ comenzó cuando se fue a vivir con el profesor de guitarra y este aprovechó para obligarla a tenerles relaciones con él.
“A los primeros días todo era bonito, pero después fueron pasando los días, y un día, cuando él me levantó, me dijo que le chupara el pipí… yo no quería. Yo no quería chuparle el pipi a él. Después, me obligó a hacerlo. En la cocina había una banquita de cerveza; él me montó en esa banquita, me bajó la pantaleta, yo le decía que no, me introdujo el pene en mi vagina, llorando le decía que no (…) pero no tuvo compasión de mí, aun así lo seguía haciendo”, relató, entre lágrimas.
La joven aseguró en la audiencia que días después de ser víctima del abuso sexual, su progenitor empezó a abusar también de su hermanastra.
“Me acuerdo yo que una vez nos levantó temprano a las dos, y yo tenía que estar pendiente a que M (otra hermana) no se levantara; ellos se fueron para la cocina y yo estaba pendiente a que M no se levantara. Yo le decía a mi hermanastra que porqué hacia eso, que él porqué nos tenía que hacer eso, yo lloraba, y cuando iba a estar con él me preguntaba que quien más de la familia me hacía esto y yo le decía que nadie más, solo él”, dijo.
Finalmente, la menor recordó un episodio donde presuntamente el hoy acusado le introdujo un destornillador en la pierna luego de llegar borracho a la casa y posteriormente la violó. “Él llegó borracho ese día, tiró la puerta, le pegó a la mujer y después me pegó a mí. (…) fui a buscar un destornillador y me lo puso en la pierna y me decía que si me hacía falta un tornillo, después me estaba ahorcando y yo le suplicaba que me dolía mucho porque me estaba ahorcando y me decía que yo me iba a ir muriendo poco a poco. Esa misma noche, iba a comprar una salchipapa, me llevo pa allá por la Guajirita, en un callejón oscuro que queda ahí, el me montó en la moto, me abrió de piernas y me introdujo el pene, me dolía mucho y yo le decía que no”, continuó relatando la joven que aseguró que fue accedida unas cinco veces por el hombre.
‘NOS PEDÍA FOTOS DESNUDAS TODO EL TIEMPO’
En la vista pública testimonió también la hija mayor del presunto victimario, de 19 años, quien aseguró que desde los 8 años su padre le tomaba fotos a sus partes íntimas además de tener comportamientos libidinosos con ella.
“Nos comenzaba a tomar fotos en mis partes íntimas diciendo que era para mi crecimiento y que eso era normal de los padres. (…) hubo una vez que llegó borracho a mi casa, mi mamá estaba en el patio lavando, me abrazó y me dijo ‘eres hermosa’, me tocó los labios con sus dedos, me dijo ‘dame un besito’, pero quería era como un arrumón, yo le di un pico”, narró la joven.
‘QUERÍA LA VIRGINIDAD DE SUS HIJAS PARA ÉL’
También declaró en juicio la madre de dos de las presuntas víctimas. Esta manifestó, respecto a sus hijas, que su expareja “básicamente las maltrataba cuando no accedían a grabarse, las penetraba y las amenazaba con matarlas si me decían algo a mí; pasó tanto tiempo que mis hijas quisieron vivir con ese silencio, pero gracias a Dios va a salir todo bien”.
Manifestó la señora que Mendoza decía que “la virginidad de las hijas tenía que ser para él”.
“En la calle las celaba, era algo que decía uno, ‘es por cuidarlas’, no dejaba que se le acercaran los papas, no dejaba que tuviera acercamiento con hombres, aparentemente parecía normal, resulta que no era así, la estaba cuidando para él mismo”, indicó.
Para el próximo 5 de mayo quedó programada la continuación del juicio oral con más testigos de las partes.