Diario del Cesar
Defiende la región

Objeciones a la JEP: verdades y mentiras

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Siempre nos hemos referido al embeleco denominado Jurisdicción Especial de Paz, alias la JEP, como un esperpento que nació en medio de la borrachera de paz que vivió el país en tiempos del presidente Juan Manuel Santos, donde quien se atreviera a cuestionar, disentir, hablar, proponer cualquier cosa que no fuera en la línea de lo que se estaba negociando en La Habana, era declarado enemigo del país, de la sociedad colombiana y de la cacareada paz. Y siempre hemos sostenido en esta tribunal editorial lo que el refrán popular dice: lo que empieza mal, termina igual o peor. Eso es lo que le ha ocurrido a alias la JEP, tanta impunidad junta no era posible.

Veamos que ha ocurrido: haciendo uso de su facultad constitucional, el presidente Duque ha objetado seis puntos de la ley Estatutaria de la JEP.

El Presidente afirmó que  analizó con “cuidado y ponderación” el contenido del texto que fue aprobado por el Congreso y la Corte Constitucional, por lo que decidió hacer la objeción para así aprovechar una “oportunidad única para construir un consenso alrededor de la justicia transicional” para así “concentrarnos en lo que nos une y no en lo que nos divide”. Lo que no están de acuerdo con esa postura, quieren que la inmensa mayoría de los colombianos nos sigamos tragando los sapos y lo maloliente que quedó la llamada justicia transicional.

Las objeciones presidenciales serán ahora debatidas por el Congreso, en cada plenaria por separado. El debate será extenso, pues bancadas como el Centro Democrático y el Partido Conservador son proclives a reformar el texto original de la JEP, mientras el Partido Liberal, La U y la Farc, lo respaldan en su integridad.

Si las objeciones no son aceptadas, el texto será devuelto a la Presidencia de la República para su promulgación. Si se le introducen modificaciones, tiene que pasar nuevamente a revisión jurídica de la Corte Constitucional. Eso es lo que establece nuestro máximo ordenamiento, aquí nadie se está inventando nada nuevo. Lo que ocurre es que cuando se dicen verdades a medias, terminan siendo monumentales mentiras para que reine el caos y la confusión.

Nos parece sensata y coherente lo manifestado por la presidenta de la JEP, magistrada Patricia Linares, quien dijo que esa instancia recibe la decisión presidencial “con el respeto y aplicando los principios que rigen el estado de derecho”. La señora Linares agregó que en acatamiento al pleno respeto a la autonomía de los poderes públicos, “que garantizará el funcionamiento de la JEP, en el marco del proceso que sigue para contar con una decisión definitiva sobre la Ley Estatutaria”, herramienta que servirá para afianzar principios democráticos esenciales “como el de debido proceso y el de seguridad jurídica”.

“A las víctimas, a los comparecientes, a la sociedad y a la comunidad internacional, queremos reiterarles que la JEP seguirá funcionando plenamente ejerciendo a cabalidad todas y cada una de sus competencias y funciones como lo ha venido haciendo desde el 15 de enero del pasado año. Ello, para cumplir con el compromiso de la obtención de verdad plena, a la reparación integral de las víctimas y a la construcción de garantías de no repetición para todos los colombianos aplicando al efecto justicia restaurativa y aportando a la reconciliación del país”, concluye el comunicado de la Presidencia de la JEP.

Ahora bien. El país y sus instituciones no quedaron escriturados a unos acuerdos que fueron derrotados en las urnas y luego hábilmente revividos de un plumazo, tras el ´conejo´ que le hicieron al pueblo con el famoso plebiscito. Lo que la Nación colombiana debe es avanzar en la construcción de una nueva oportunidad para la sociedad, donde el Estado y sus instituciones prevalezcan en su fortalecimiento y no sucumbir ante el crimen y los victimarios. Bienvenido el debate.