Diferente, pero con la misma fe católica y encomendados a la voluntad de Dios, los católicos viven hoy la entrada triunfal de Jesús a Jerusalén. Un Domingo de Ramos, que a causa de la pandemia, se celebrará con restricciones pero con la tarea de fortalecer la espiritualidad y transformación en el Señor. Por segundo año consecutivo, la presencia del mortal virus impide el encuentro de los feligreses con sus iglesias, pero se invita a las comunidades a seguir de manera virtual los actos religiosos de la Semana Santa