Diario del Cesar
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Nicolás Maestre Martínez, el poeta del Guatapurí

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Nicolás Maestre Martínez, es un destacado compositor nacido en Patillal, forjado en el barrio Cañaguate de Valledupar, lo que según él,  le fue suficiente para abonar su intelecto, para encaminarse por los senderos del canto y la poesía, y luego constituirse en uno de los más respetados autores del género clásico del vallenato.

Lleva más de cincuenta años haciendo cultura, pues aparte de componer es un experto en los temas dancísticos, circunstancia que lo obligó a dejar su tierra vallenata, para permear con sus conocimientos a los nativos de Bucaramanga, Santander, donde reside hace muchos años.

“Las obras de hoy son muy vacías  e individualizadas, parece que los compositores actuales solo quieren que la gente conozca lo de ellos, está bien, que uno quiera hacer conocer sus cosas, pero debe  meter a la comunidad, para que esta se identifique con lo que se está haciendo” asegura el compositor.

Este poeta patillalero, en la actualidad es trabajador de la Oficina de la Dirección Cultural  en la Universidad Industrial de Santander, UIS, en donde promueve y divulga el folclor a nivel de danzas y música de la afrocolombianidad y de Santander.

Nicolás Maestre quiere a todas sus canciones por igual, y dice que todo lo que ha hecho, a la gente le ha gustado. Pero manifiesta a su vez, que para él, hay tres temas que se pelean la supremacía, estas son: ‘El Hachero’, que ganó el concurso de la canción Inédita en el Festival Vallenato en el año 1974; ‘Las Cosas Mías’ grabada por Jorge Oñate, y ‘El Rey del Valle’, hecha en honor al río Guatapurí

/Allá en la montaña, lejos de mi pueblo
Donde el sol se oculta y se despierta más temprano
Vive un campesino, Rafael Barrera
Que con hacha en mano
Recibe el sol todas las mañanas/

Esta canción ha sido catalogada por algunos ambientalistas, como un atentado a la naturaleza por la apología a la tala de árboles que se hace bajo la destreza del hacha de un campesino, sin embargo, el autor no lo considera así, y abona eso como el aporte de la colonización que hicieron estos hombres del campo en las montañas de ‘Azúcar Buena’ en la Sierra Nevada para plantar las primeras matas de café.

Lo que sí le llena de nostalgia es la no existencia de aquellos peregüetanos   a orillas del Guatapurí, en donde tanto retozó sus años juveniles, a los que la corriente hacía temblar de miedo, y que fueron erradicados por el abuso de los depredadores, quitándole la real semblanza al río, el que se hacía respetar cuando rugiente bajaba de la Sierra Nevada y que lo llevó a componer la emblemática canción ‘El Rey del Valle’

/Bajando desde lo alto de la Sierra
Majestuosamente viene deslizándose hasta aquí
Y cruzando montes, valles y praderas y regando arroceras  nos baña el Guatapurí
Él nace allá por la Sierra Nevada y todas sus aguas arhuacas se las dona al Río Cesar
Y jugando contra sus orillas chocan
Y sus aguas que van locas se ríen de Valledupar
Ese es el rey del Valle el que ruge
Dicen los vallenatos cuando cruje
Y si arriba le cae un aguacero tiemblan los peregüetanos de miedo/

Este representante vallenato en tierras santandereanas, aún sigue haciendo canciones, incluso estando por esos lares, se ganó un premio Nacional del Bambuco  con una canción que le hizo a su tierra patillalera en ese aire diferente al vallenato, lo que le llena de orgullo pues le es fácil  hacer diferentes ritmos.

 Nicolás Maestre Martínez es un fiel seguidor del canto  de Iván Villazón, y su máximo acordeonero según manifestó, es Luis Enrique Martínez. Dentro de las canciones que no son de su autoría pero que le hubiese gustado componer, cita las obras ‘Ausencia Sentimental’ de Rafael Manjarrez, y ‘Valledupar tu cielo tiene’ de Gustavo Gutiérrez.

Su corto pero significativo palmarés es sólo de 17 canciones, entre las que  se destacan: ‘El Rey del Valle’, ‘El Hachero’ ‘La casita’, ‘El pobre Beto’, ‘Dime, dime’, ‘La Petatera’ y ‘Las cosas mías’:

/Aves que cruzan los cielos
De ese pueblo hermoso
De la lejanía
Arreboles de la tarde
Que incitan al alma
Cantarle al amor
Brisas de noches marinas
Que roban aromas
A la patria mía/